Desde que en 1979, la editorial Ruray publicara la antología Siete poetas chilenos, no habíamos visto un esfuerzo tan encomiable como éste de acercarnos a un período de poesía latinoamericana que recién se empieza a conocer con la divulgación en el Perú de autores tan originales y contundentes como Juan Luis Martínez o Rodrigo Lira

 

 

 

Varios Autores
Ginebra magnolia, número 2/3. Panorama contemporáneo de la poesía del Sur.
(Revista)


Mostrar más de cincuenta años de tradición poética en menos de doscientas cincuenta páginas exige de los compiladores una relectura acuciosa de las vertientes escriturales y de los procesos por los cuales se instauran ciertas poéticas hegemónicas en detrimento de otras constituidas como insulares o marginales. Desde que en 1979, la editorial Ruray publicara la antología Siete poetas chilenos, no habíamos visto un esfuerzo tan encomiable como éste de acercarnos a un período de poesía latinoamericana que recién se empieza a conocer con la divulgación en el Perú de autores tan importantes, originales y contundentes como Juan Luis Martínez o Rodrigo Lira. Claramente, la revista enfoca sus contenidos desde cinco vertientes poéticas:

1.-la poesía lárica o del lar y la contemplación de la naturaleza (Jorge Teillier, Rolando Cárdenas);

2.-la antipoesía de Nicanor Parra y la poesía conversacional que se funde con elementos surrealistas (Enrique Lihn, Pedro Lastra, Óscar Hanh);

3.-la poesía escrita desde los márgenes (Stella Díaz, Carlos de Rokha, Alexis Castillo);

4.-la poesía neovanguardista, oulípica o postconcreta (Juan Luis Martínez, Rodrigo Lira, Andrés Andwandter, Andrés Ajens, Héctor Hernández);

5.-la "poesía joven" escrita desde mediados de los noventas hasta la actualidad (Armando Roa, Javier Bello) y una reflexión ensayística con entradas diferentes al problema de una historia de la poesía chilena contemporánea o estudios específicos sobre algún autor (Canfield, Huamán Mori, Ajens, Roa).

De todos ellos, el ensayo más largo es el de Thomas Harris "Desarrollo de la poesía chilena: 1960 [1973] 1990 [una introducción]". Este ensayo es como un compendio o resumen de los problemas y aciertos de este panorama poético del Sur. Harris, lamentablemente, no escapa al tono laudatorio y a la defensa y protagonismo generacional, y sus comentarios están teñidos de un enfoque sociológico mecanicista que nada nos dice sobre los procesos de significación textual y piensa que la creación literaria es un simple reflejo de la realidad sociopolítica y obvia las múltiples mediaciones entre la serie social y la literaria. El crítico afirma al referirse a las promociones poéticas del 60 y 80 que están marcadas por "el acontecimiento histórico chileno del golpe de Estado del 11 de septiembre de 1973" (p. 156). Pero, no nos informa de qué manera estos acontecimientos son decisivos en la poesía de Lastra o Millán. De hecho, la poesía no es ahistórica, pero recorre un vector diferente que la historia. ¿Es más importante saber que Pinochet ejercía una dictadura feroz cuando Gonzalo Millán escribe La ciudad o saber que su poética dialoga con la plástica o que el poeta pretende una objetividad casi fenomenológica?

Los ensayos que escapan a este enfoque mecanicista sociológico son el de Huamán Mori sobre la antipoesía de Nicanor Parra y el de Andrés Ajens sobre La poesía chilena de Juan Luis Martínez. El ensayo del primero incide en las conexiones entre la antipoesía parriana y el hipertexto en el libro, La cueca larga. El crítico peruano resalta esta relación por oposición al intertexto poundiano y dice al respecto del procedimiento poético del norteamericano que se caracteriza por ser "silencioso y estático" (p. 33). Aquí encontramos un elemento que nos remite al falologofonocentrismo occidental. La creencia que la escritura es un segundo producto de la oralidad y que la escritura es un peligro o "fármaco" de la memoria y la sabiduría. Además, Huamán Mori olvida que la intertextualidad no es la torpe coincidencia de estructuras sintácticas o semánticas entre textos contiguos y tampoco la cita o la mera referencia y confunde las implicancias del intertexto y del hipertexto. Pues, este último se constituiría como un "documento abierto" a la recepción y no como un texto guiado o pautado para su procesamiento. El ensayo sobre Parra es importante en la medida en que el crítico provisto de conceptos bakhtinianos como "horizonte ideológico" supera el enfoque sociológico mecanicista y el impresionismo que recorre buena parte de la revista (basta con mostrar como ejemplos la semblanza de Stella Díaz: "no me queda sino el mutismo para declarar cómo fue la mía vida junto a La Colorina, allá en Santiago" o la reseña bio-bibliográfica sobre Carlos de Rokha: "un fantasma, verdaderamente"). Por su parte, Andrés Ajens se esfuerza en presentarnos las textualidades y los procesos sígnicos de La poesía chilena. "Libro" que incluye únicamente los certificados de defunción de Neruda, Mistral, Huidobro y Pablo de Rokha junto a una bolsa de tierra del Valle Central más treinta fichas de lectura con banderas chilenas. El crítico en un ensayo más experimental y lúdico intenta relacionar la "poesía" de Juan Luis Martínez con el "relato" y la interrupción de éste. Ajens entiende la noción de "relato" de dos formas: "como un enunciado ['oral'. 'escrito', por medio de 'fotos', etc] que viene a dar cuenta de un acontecimiento o de una serie de acontecimientos o como lo contado, la 'historia' o el acontecimiento mismo referido" (p. 95). Paralelos del holocausto y de formas de exterminio que habían sido vislumbradas por Vallejo y Paul Celan.

Merece mención aparte la gran cantidad de poemas inéditos publicados en esta revista desde una voz más conocida como la de Raúl Zurita hasta las voces de Cecilia Vicuña con una poesía minimalista o Elvira Hernández que está considerada dentro de la Línea del Sur de Chile. También, Tevo Díaz ensaya un guión intertextual, "El observatorio de la realidad", sobre la figura de Juan Luis Martínez. Un poeta no incluido, por las características de sus "libros", en ninguna antología de poesía chilena o latinoamericana y, desde luego, tampoco figura en este número doble editado por Ginebra Magnolia.

Con todo y a pesar del libro Señales de ruta de Juan Luis Martínez de Pedro Lastra y Enrique Lihn aún falta mucho por estudiar en la "obra" de un "poeta" tan inusual como Juan Luis Martínez. Un punto en contra de la entrega es la descuidada "corrección ortográfica". Cosa curiosa para las pulcras ediciones de Chätäro editores.

 

© Paul Guillén descargar pdf

[ 1 - 2 - 3 - 4 - 5 ]

 

contacto | quiénes somos | colaboraciones | legal | libro de visitas | enlaces | © el hablador, 2003-2004
:: Hosting provisto por Hosting Peru ::
Hosting