Nº23
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reseña    

Francisco Ángeles

 

Adiós a la revolución

Literatura Random House. 2019, 363 pp.

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Crisis: pasado de revoluciones

Adiós a la revolución, la última novela de Francisco Ángeles (Lima, 1977), despliega un argumento que al lector de sus libros anteriores puede sonar, a grandes rasgos, algo familiar: Emilio es un joven profesor peruano, casado con Laura, que enseña en el departamento de Artes Visuales de una universidad de élite en Filadelfia, EE.UU. Tras el inicio del semestre y de una nueva clase, Emilio queda deslumbrado por la belleza y elegancia de una de sus estudiantes, Sophia, a quien desde entonces buscará seducir por medio de conversaciones acerca de teoría política, orientadas a lo latinoamericano, tomando como ejemplo la experiencia de la guerrilla del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) y de la de su líder, el Subcomandante Marcos, en Chiapas, México. De ese modo, bajo la fachada de una relación estrictamente profesional entre maestro y pupila, el asunto entre ambos personajes prospera, siempre de forma clandestina, mediante cada vez más recurrentes intercambios de mensajes, reuniones de trabajo y citas amorosas. De esa forma, las trampas de la pasión se van tejiendo, de modo invisible, con el vértigo que genera la aventura, hasta que todo empiece a salirse de control y alcance un punto crítico, de no retorno para nadie. Las cosas, sin embargo, parecen tomar un nuevo impulso para Emilio tras conocer que Sophia, que había viajado intempestivamente a Chiapas, ha sido detenida, aparentemente debido a prácticas subversivas como parte del ejército zapatista, por lo que decide partir en su busca.

Aunque el desenlace de la novela se traslada a otras coordenadas (Nueva York), la trama de Adiós a la revolución se desarrolla principalmente en dos grandes espacios, las ciudades de Filadelfia y de Chiapas, que se erigen como espacios en constante tensión. Narrada casi en su totalidad a través de capítulos yuxtapuestos, la primera línea narrativa conjuga el subgénero de la novela de campus con la historia de amor —centrada en las primeras reuniones privadas entre profesor y alumna en diferentes locaciones al interior de la universidad y posteriormente en las citas clandestinas convenientemente acordadas fuera del campus universitario—, mientras que la segunda línea adopta la lógica estructural de la pesquisa propia de la novela policial —la búsqueda del elemento ausente—, de claro influjo pigliano, y se abre a sus juegos y misterios. De hecho, vale la pena anotar que de esta comunión entre la novela de campus y la investigación al modo detectivesco es de la que se sirve Ricardo Piglia, el gran escritor argentino fallecido hace un par de años, para edificar El camino de Ida, una de sus últimas novelas.

Ciertamente, el argumento de Austin, Texas 1979, la segunda novela de Ángeles, resuena en el de Adiós a la revolución. Pero la familiaridad de esta nueva novela con respecto a sus obras anteriores no se circunscribe únicamente a lo argumental. Por el contrario, Adiós a la revolución opera como una summa de los temas predilectos del autor, como una condensación de sus principales obsesiones. Por ejemplo, aquí también la crisis es puesta en primer plano en la narración. Peor aún: la novela se funda en la noción misma de crisis y hace de ella su materia ficcional. Así, en este intenso y conmovedor relato de crisis y pérdidas sucesivas, el término ‘revolución’ aparece como el ejemplo paradigmático de la experiencia extrema: como crisis del orden de lo colectivo alude, desde luego, a la sublevación política (el persistente modelo de la guerrilla zapatista en Chiapas), y alude también, como crisis individual, a la sublevación amorosa, que requiere necesariamente del paso del ámbito de lo teórico o del plano de lo abstracto hacia los dominios urgentes de la experiencia y la consumación de las pasiones amatorias.

Por ello mismo, de los muchos temas y motivos recurrentes que atraviesan las novelas previas de Ángeles —ya desde la inicial La línea en medio del cielo (2008), pasando por Austin, Texas 1979 (2014) y Plagio (2016)— y que aparecen también en Adiós a la revolución, hay uno que se desprende de la lógica de la crisis y vale la pena subrayar aquí: se trata de la búsqueda, consciente o inconsciente, de una experiencia límite. En efecto, en los personajes principales de estas ficciones surge la busca, el deseo o la pulsión por aquellas acciones o eventos determinantes que, de un modo u otro, trastoquen la realidad que habitan, que transformen sus vidas para siempre, aun a riesgo de que todo culmine en la destrucción. Esta fijación de la narrativa de Ángeles podía advertirse ya desde la cita tomada de André Breton que, a modo de epígrafe, abría su primera novela: “Cada acto lleva su justificación en sí mismo, al menos para quien ha sido capaz de cometerlo”.

Porque, en suma, más allá de las inserciones sobre teoría política y de los convenientes apuntes sobre las prácticas revolucionarias del EZLN, Adiós a la revolución es, fundamentalmente, la crónica despojada de un sobreviviente del desastre personal, el doloroso recuento de pérdidas de un individuo que, atravesando un punto crítico de su vida, encuentra la oportunidad de emprender ese viaje extremo que en el fondo parece siempre haber esperado. Llegado a cierto punto, Emilio comprende que se trata de un viaje que lo arrastrará directo hacia el abismo, y con él a Sophia e incluso a Laura, pero al final no le importa. Emilio se deja llevar por una suerte de moral propia que lo impele a vivir a plenitud esa experiencia límite aun sabiendo que el costo será demasiado alto, y en efecto lo es: una profunda crisis existencial y la condena de un naufragio solitario y sin rumbo por esa obsesión de haber cruzado “al otro lado”.

En relación con las ficciones que la antecedieron, Adiós a la revolución se presenta como una novela más convencional: con un mayor desarrollo argumental, por ratos proclive al desborde emocional, y con un sostenido trabajo en la profundidad sicológica del personaje protagonista. De hecho, quizá lo más notable de la novela sea el modo en que se plasma el inexorable proceso de destrucción de Emilio, con algunas escenas magistralmente ejecutadas. Adiós a la revolución no solo es, a la fecha, el mejor libro de Ángeles: es una estupenda novela que debe contarse entre lo más selecto que se ha publicado en narrativa en el Perú durante la última década.

 
 
 
©Niki Tito, 2019
 
 

Niki Tito (Lima-Perú)
Estudió Literatura en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos y obtuvo su doctorado en Literatura Latinoamericana en la Universidad de Colorado, Boulder (2019). Ha publicado textos de crítica literaria y entrevistas en diversas revistas y diarios del medio.

 
 
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