Nº 20
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reseña    
Víctor Quiroz  
El  tinkuy postcolonial. Utopía, memoria y pensamiento andino en Rosa Cuchillo
Lima: Fondo Editorial de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos y Fondo Editorial de la Facultad de Letras y Ciencias Humanas, 2011
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Reformulando las colonialidades desde el pensamiento andino

La literatura producida sobre el conflicto armado interno en el Perú (1980-2000) va siendo cada vez más abundante, lo que a su vez ha originado un acercamiento desde la crítica literaria y cultural a los procesos de construcción de la memoria de esta sangrienta etapa de la historia peruana más reciente. En este contexto, el libro de Víctor Quiroz El tinkuypostcolonial se constituye como un análisis de la novela Rosa Cuchillo (que recibiera el premio de novela “Federico Villareal” en 1997) del escritor ancashino Oscar Colchado Lucio.

Basado originalmente en la que fuera su tesis de licenciatura, Quiroz nos presenta un libro prolijamente organizado, atendiendo a las estructuras de un buen trabajo de investigación: introducción, marco teórico, estado de la cuestión y la articulación de sus propuestas. Un punto que cabe resaltar, y que en ocasiones se echa de menos en este tipo de trabajos, es la conversación que establece Quiroz con la crítica previa a Rosa Cuchillo. Quiroz revela así su conocimiento de los trabajos anteriores desarrollando una posición que critica de manera inteligente algunas propuestas como las de TomásEscajadillo, Manuel Baquerizo, Miguel Gutiérrez, Jorge Terán, Macedonio Villafán, Mariano Ramírez, entre otros. Sobre esos escritos, Quiroz se enfoca principalmente en los vacíos en el análisis de los códigos culturales implicados, que borran o dejan de lado las tensiones que se dan entre las operaciones de rechazo y apropiación de la modernidad occidental desde el mundo andino, lo que termina por negar “la posibilidad de una integración pluricultural desde la perspectiva andina”(31). Quiroz afirma que esa línea interpretativa “destierra toda posibilidad de imaginar una alternativa distinta al sistema moderno/colonial. Se silencia autoritariamente la otra vía de solución al conflicto: la coexistencia intercultural del mas allá del colonialismo” (31).

A partir de esas falencias que Quiroz encuentra en la crítica anterior, se posiciona en la línea de estudiosos como Antonio Cornejo Polar, Alberto Flores Galindo y Miguel Ángel Huamán quien propone que “en la narrativa andina, se produce un diálogo entre el legado cultural andino ancestral y las técnicas narrativas modernas”(51) , y que en el caso específico de Rosa Cuchillo engarza en el potencial simbólico del pensamiento andino para articular una propuesta que supere las barreras impuestas por las jerarquías coloniales.

Es aquí que la propuesta de Quiroz revela su raigambre postcolonialista, centrándose principalmente en las ideas de Walter Mignolo sobre modernidad y colonialidad, para analizar la manera en que Rosa Cuchillo “se inserta en el debate sobre el proceso de nuestra modernidad en el marco del conflicto armado interno” (nota al pie, 65). Enmarcando su trabajo en el campo de los estudios postcoloniales, Quiroz argumenta que la construcción del imaginario de la novela nos ofrece un más allá  del colonialismo. La noción de pensamiento andino será la piedra de toque que permitiría una alternativa epistemológica al sistema moderno/colonial. De ahí toma el concepto de tinkuy que se entiende como “el encuentro tensional de contrarios, la búsqueda de reciprocidad, intercambio y diálogo con el otro” (78), en otras palabras, el principio de complementariedad que es clave para su argumentación.

Como señalé anteriormente, El tinkuy postcolonial es un libro muy bien organizado cuyos cinco capítulos recuperan la estructura argumentativa de una tesis de licenciatura. Quiroz propone demostrar que en Rosa Cuchillo se formula un discurso que “apunta a la búsqueda de un tinkuy postcolonial, es decir, hacia una integración intercultural dialógica que trascienda las jerarquías coloniales construidas por el discurso moderno” (16). Especialmente en los tres últimos capítulos, Quiroz despliega un análisis discursivo de Rosa Cuchillo tomando en cuenta aspectos como: las tensiones entre memoria y oralidad, las variaciones del pensamiento andino y la propuesta de una utopía decolonial (haciendo una ligera variación del concepto de la utopía andina aludida por Flores Galindo), y las relaciones entre violencia y discurso.

El centro de su argumentación es el personaje de Liborio quien realizaría efectivamente el tinkuy, que es “el rechazo del discurso moderno/colonial occidental como forma explícita de resistencia cultural y la apropiación de algunos de sus elementos” (118). Quiroz encuentra en este personaje una voluntad integradora del pensamiento andino en las estructuras de la modernidad, lo cual encaja perfectamente con su argumento central aunque no elabora mucho más sobre el objetivo final de Liborio: la instauración de un gobierno dirigido exclusivamente por los runas (gente andina). Si bien el concepto de tinkuy postcolonial es una propuesta interesante, habría que evaluar si la posición de Liborio es integradora o termina también por descartar a otras ciudadanías de la nación peruana, reproduciendo de manera inversa los mecanismos de colonialidad a los cuales se enfrenta(1). En otras palabras, cómo se establece la relación entre las ideas de Liborio y la propuesta de Quiroz quien ve a Rosa Cuchillo como una novela que construye el ñuqanchikpa memoria: “memoria nuestra, que intenta construir una narración democrática y plural en la que se articulen las diferentes experiencias de los diversos sujetos que cohabitan en nuestro país” (157).

Algo que se agradece en El tinkuy postcolonial es su mirada que recupera la creencia en el discurso literario como plataforma de cambio social y de construcción de memoria colectiva. Dado este enfoque, hubiera sido provocadora una mirada crítica que fuera un poco más allá, que se aproximara a Rosa Cuchillo no sólo para corroborar su hipótesis sino también para problematizarlas propuestas de la novela. Siendo éste un primer libro, consideramos que El tinkuypostcolonial será una referencia importante entre los estudios críticos sobre la literatura de la violencia política en Perú, y que nos deja con muchas expectativas sobre las próximas publicaciones que vendrán de la inteligente pluma de Víctor Quiroz.

 
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1Una crítica similar le hace Juan Carlos Ubilluz en su artículo “La nación cercada”. Aunque este artículo fue publicado en 2009, Quiroz no lo recoge en su evaluación del estado de la cuestión. Sería interesante conocer las reflexiones que estas críticas han motivado en Quiroz.
 
 
© Claudia Salazar, 2012
 
 
Claudia Salazar (Lima - Perú, 1976). Es escritora, profesora universitaria y gestora cultural. Estudió Literatura en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Doctora en Literatura Latinoamericana por la Universidad de Nueva York (NYU). Dirigió la revista literaria Fuegos de Arena. Desde 2010 dirige PeruFest, el primer festival dedicado al nuevo cine peruano en la ciudad de Nueva York. Es coeditora de la antología de escritoras sudamericanas Voces para Lilith (Estruendomudo, 2011). Asimismo, participó en los talleres de narrativa del programa de Creative Writing en Español de NYU, los que la han inspirado a continuar con la escritura de ficción. Ha publicado relatos en la revista literaria El Hablador y en Los Noveles. Actualmente reside y trabaja en la ciudad de Nueva York, y dicta clases en Sarah Lawrence College.
 
 
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