El tour de Francia (Johnny Zevallos)

Las falsas actitudes del agua (Jorge Frisancho)

A Public Space (Mario Granda Rangel)

Asesinato en la Gran Ciudad del Cuzco (Marlon Aquino)

El curioso incidente del perro a medianoche
(Juan Francisco Ugarte)

 

____________________________________________________________

Autismo y genialidad

por Juan Francisco Ugarte

 

Mark Haddon
El curioso incidente del perro a medianoche
Barcelona: Ediciones Salamandra, 2006.

________________________________________________

Mark Haddon nació en Northampton (Inglaterra), en 1963. Es ilustrador, poeta, pintor y profesor de escritura creativa. Ha laborado, asimismo, como guionista para la televisión, medio donde ha ganado dos premios Bafta. Un dato interesante de él es que trabajó durante un tiempo con personas que padecían deficiencias físicas y mentales, experiencia que se evidencia notoriamente en la novela El curioso incidente del perro a medianoche.

El libro se inicia con el asesinato de un perro llamado Wellington. La voz narrativa recae en Christopher John Francis Boone, un chico que a sus quince años conoce las capitales de todos los países del mundo y puede recitar los números primos hasta el 7,507, pero al que le cuesta relacionarse con otras personas. A partir del incidente de Wellington (perro de la señora Shears, su vecina), Christopher decide empezar una investigación para dar con el asesino, y se va enterando poco a poco de situaciones que van a alterar su mundo de equilibrio y orden. De esta manera, el joven narrador inicia la escritura de un libro con los relatos de la investigación, y le enseña los avances a Siobhan, su profesora. Pero conforme realiza los apuntes, va acarreando complicaciones con su padre y consigo mismo, por su problema de autismo.

Así pues, Christopher se entera por boca de éste que su madre murió por una dificultad del corazón y, por este hecho, su padre empieza a cambiar: pierde la paciencia fácilmente y le prohíbe que continúe con su afán de detective al encontrar, y luego esconder, el libro que había estado escribiendo. A pesar de esto, el narrador no renuncia a su investigación y empieza a buscar el libro. Es en esta indagación que encuentra (en la habitación de su padre), varias cartas que estaban dirigidas hacía él. Esta parte de la novela es el punto de quiebre, puesto que Christopher descubre que su madre nunca había muerto, sino que los había abandonado por irse a vivir con el señor Shears, y las misivas explicaban las razones del alejamiento. Desde este momento todo da un giro colosal: su padre le confiesa las mentiras y, además, le dice que él mató a Wellington. Por esta razón, Christopher decide irse a vivir con su madre en Londres, y enrumba un viaje temerario, donde tendrá que lidiar con sus deficiencias, con policías, con su desconocimiento de varios usos urbanos, entre otros muchos aspectos.

Luego de algunas complicaciones, el narrador logra llegar a su destino. De aquí en adelante todas las acciones se van a ver involucradas por la presencia de su madre, y la seguridad que ésta le transmite. La novela finaliza con el reencuentro de los progenitores con su hijo en Swindon, donde Christopher lentamente irá aceptando la confianza de su padre.

A todo ello, el libro nos muestra el mundo desde la visión de un adolescente atípico, que es autista, pero que posee grandes cualidades para los números. Es por eso que al final de la novela rinde el examen para obtener el bachiller en Matemática, obteniendo una calificación sobresaliente. Así, Christopher se le presenta al lector como un narrador inusual, para quien las cosas siempre deben poseer un orden lógico, una base en la razón.

El recurso literario y el hilo argumentativo hacen que el lector tenga la impresión de que está frente a un libro infantil, con un lenguaje práctico y sencillo, e incluso con varios dibujos, que ilustran de manera más exacta la narración. Por estos elementos, Haddon nos brinda un nuevo significado de la realidad adulta, lo que en verdad es (a través de los ojos especiales de Christopher), y nos hace cuestionar si esa misma realidad es tan corriente como parece ser.

La novela de Haddon resulta ser bastante entretenida por dos aspectos: la sutileza al manejar el humor y el modo cómo es narrada la historia. En efecto, el libro ofrece un humor distinto, aunque esto es más notorio cuando Christopher interrelaciona con las otras personas (sobre todo con desconocidos). De esta manera, desde el momento en que él se escapa de su casa en Swindon y deambula por las calles de Londres, es cuando la narración y los diálogos se colman de comicidad. Aquí, pues, resultan relevantes las escenas del tren y de la estación, porque se muestra originalidad al armar las breves conversaciones entre Christopher y los demás. Aunque, si bien es cierto que esta parte de la novela es la que contiene más gracia, es indudable que también ésta existe en los primeros capítulos, sólo que de manera distinta, puesto que la comicidad se concentra en ellos, no tanto en los diálogos como sí en las acciones.

El segundo aspecto substancial del libro es el modo de narración, y esto se ciñe a que Christopher nos entrega la historia de manera intercalada: mientras que en un capítulo nos habla de los sucesos que le ocurren en el tren, en el siguiente se centra en explicar por qué no cree en Dios. Esto sucede muy a menudo en el desarrollo del texto, lo cual le otorga un mayor interés a la lectura.

El curioso incidente del perro a medianoche es una novela distinta, donde la mayoría de códigos tradicionales de narración son alterados por una nueva perspectiva por parte de Christopher, un personaje muy logrado y que, sin duda, resulta por demás especial para la literatura contemporánea.

 

© Juan Francisco Ugarte, 2007

__________________________________________________
Para citar este documento: http://www.elhablador.com/resena14_5.htm
home / página 1 de 1

contacto | quiénes somos | colaboraciones | legal | libro de visitas | enlaces | © el hablador, 2003-2006 | ISSN: 1729-1763
:: Hosting provisto por Hosting Peru ::
Hosting