No soy un escritor profesional. Reivindico la dedicación amateur. Soy un diletante, es decir, lo que hago lo hago por el placer de hacerlo. Y si gano dinero, mejor. Pero me niego a profesionalizar la escritura, sobre todo yo, que he profesionalizado la lectura debido a mi trabajo de profesor

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

ññ

Entrevista con Antonio Orejudo
por Javier Arévalo
 
 

José Ortega y Gasset dirigía una mafia en los años 20 y los basureros españoles son una división del gobierno organizada para espiar y controlar a los ciudadanos. Estas dos afirmaciones podrían ser sólo dos disparates, pero en el mundo según el novelista Antonio Orejudo, todo es posible.

Dos novelas Las ventajas de viajar en tren y Fabulosas narraciones por historias han convertido a este autor español en una de las voces más singulares de la narrativa actual. Sus novelas son evidencias culturales de que la palabra verdad (la verdad religiosa, la verdad ideológica de izquierda o de derecha) está en crisis. El humor, el cinismo, la imaginación galopante y controlada, el trabajo, visible en sus complejas novelas, hacen entrañable a este autor que se declara sólo un amateur. Sus libros ya están en nuestras librerías.

______________________________________________________


Dice Foucault que en las sociedades modernas producir nos distingue de los locos. Los locos no producen y por eso los excluyen. Si miro el mundo desde tu libro ¿podría sostener que los escritores se salvan de ser recluidos sólo porque canalizan sus mentiras en forma de libro, con lo cual se salvan del psiquiátrico pues han producido algo?

Algunos ni siquiera publicando se salvan de ser recluidos. Otros, aunque escriben, deberían ser recluidos inmediatamente. Sin duda la producción de libros de ficción es una manera rentable de canalizar las propias neurosis y paranoias.

¿Cómo empezó, cuándo te miraste al espejo y te dijiste: soy un escritor?

Sucedió de un modo mucho menos transcendente y más gradual. Poco a poco me fui dando cuenta de que tenía una cierta habilidad para construir discursos verbales. ¡Y además era capaz de escribir sin faltas de ortografía!

Tengo la sospecha de que a los escritores que nos precedieron los animaba una idea, una emoción, una relación con la palabra verdad de la que nosotros carecemos: Si escribir no tiene ya el propósito de abonar a la verdad, o de buscarla ¿qué buscan los relatos?

El motor inmóvil de la literatura es la vanidad. Dicho esto, puede decirse que la narrativa de los nuevos escritores refleja con humor o con desgarramiento, según el carácter, la desolación ante la situación que describe la pregunta. En breve aparecerá una literatura que de nuevo reivindicará la existencia de la verdad.

Hay una paradoja interesante en el tren...: le dice a la gente que todo es una ficción: la literatura es una ficción, pero la mayoría de la gente se niega a creer que sea ficción, quiere saber dónde ocurrió ¿crees que esto es parte de un atavismo, hemos crecido con libros sagrados y queremos que todos tengan una partecita sacra?

La mezcla de realidad y ficción está en el origen de la literatura. La palabra HISTORIA en español significa verdad y ficción al mismo tiempo. La novela surge como historia falsificada.

¿A qué te dedicas cuando no eres escritor: pintas, corres, eres periodista, das clases?

Doy clases de literatura española en la Universidad de Almería. También corro.

Entre tu primer libro y el segundo te has dado tu tiempo ¿los compromisos editoriales, la maquinaria del producto literario uno al año, no te ha atrapado? ¿crees que te atrapará?

No soy un escritor profesional. Reivindico la dedicación amateur. Soy un diletante, es decir, lo que hago lo hago por el placer de hacerlo. Y si gano dinero, mejor. Pero me niego a profesionalizar la escritura, sobre todo yo, que he profesionalizado la lectura debido a mi trabajo de profesor. Y además de todo esto, soy exasperantemente lento escribiendo. Y no sé si diléxico incluso.

Tu primera novela, Soldados de Salamina, de Cercas, El nombre de los nuestros, de Silva ¿la atención sobre estos libros nos habla de una búsqueda actual de raíces ante el atropello de lo global o se trata solamente de buenos libros que han logrado encontrar a su lectores?

No creo que se trate de una búsqueda de raíces frente a lo global. Más bien creo que se trata de buenos relatos. Los buenos relatos siempre vencen. Por otro lado, hoy lo políticamente correcto es ser antiglobal.

¿De la Mano de Manu Chau los globalizados protestan globalmente y utilizan las mismas herramientas y se conectan mundialmente para que no ocurra qué? ¿Lo sabes tú?

Manu Chao es un farsante. Eso lo primero. Lo segundo: hay una confusión de términos. Los llamados antiglobalización son en realidad los primeros partidarios de globalizar la economía: que todos los países tengan la misma renta, los mismos derechos laborales, los mismos servicios, que cualquier persona de cualquier país tenga los mismos derechos en cualquier parte del mundo, que desaparezcan las fronteras, que los individuos puedan circular libremente, etc. Los llamados globalizadores son en realidad contrarios a toda globalización que no sea la financiera.

¿Cuáles son tus referentes más directos? ¿Están básicamente en la literatura o están el cine, la música, otras artes o ciencias?

Cervantes, Marsé, Eduardo Mendoza, Vargas LLosa y, más que el cine, las series de televisión estadounidenses.

© Javier Arévalo, 2003. descargar pdf

 

Página 1 de 1

 

contacto | quiénes somos | colaboraciones | legal | libro de visitas | enlaces | © el hablador, 2003-2004
:: Hosting provisto por Hosting Peru ::
Hosting