Nº23
revista de literatura
 
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creación
 
Mateo Díaz Choza

 

 

Una temporada en el desierto

1

Fue una mañana cuando llegaste

te sentaste sobre las tablas de madera

y preguntaste por nosotros.

Son las nueve y media. Solo se atiende pacientes nuevos

hasta las 8 a. m.

Atrás había quedado la noche

no de diciembre, sino de julio.

Y brevísima, inédita

una llama oscilaba

ante el viento húmedo—

dos o tres cruces bastan para reconocerte.

Te dijeron ningún brazo firme

te arrancará de estos escombros

ni te dirigirá hacia senda hospitalaria.

… así

caballos de totora vadeando la espuma,

brotados de la entraña del océano,

proas hendidas a lo largo del litoral,

así, Naylamp,

cuyas pisadas inventan la oscuridad

entre muimuyes, carreteros y restos de abanicos…

Llamarás desierto a la incandescencia que anida

en el envés de la retina,

al aprendizaje de la ampliación

de la mirada

& esto es, Puerto Pimentel (1995-1996)

aceras y fachadas vencidas por la herrumbre

construcciones de caña levantadas sobre la arena

una disposición distinta de la luz

apúrate, cholo, que han llegado tus tíos de Lima

una disposición distinta,

primera revelación del barro

“Esta ciudad, hermana, descansa entre dunas, hay mucha humedad, pero nunca llueve. He encontrado una casa en la calle del Quemado, espaciosa para tus hijos. Acá madre no tendrá que acomodar los manteles de los…”,



[entre ellos, Catalina]

[pensado, no escrito / El tío hizo dinero /
pero se escapaba de la escuela / dicen que
no sabía firmar]

otra disposición

2

¿Sustitución de tritonos? El bochorno de la tarde estancado

en el estudio.

No, más bien estructuras constantes

Y cuando pedí un ejemplo

Ravel Concierto en G (ambas manos) 3er movimiento

Estirado sobre la hierba, el sol cae perpendicular

hacia el océano

y yo, tendido

escuchando las voces de los turistas japoneses

advierto ahí, una melodía.

A pocos pasos del abismo

en el punto más bajo de las estribaciones andinas

los dedos aún no pulsan el acorde que los define.

¿es una trampa la profundidad?

Los tripulantes no me permitieron ver la mercadería… Me ofrecieron pagarme para que no hable… Debía cotejar lo que entraba con lo que declaraban en la aduana… Tenía 18 años y fue mi primer trabajo… Hay algo que recuerdo de esa época…

Y si buscas la tesitura del metal

no el son melifluo del agorero

excede los límites de tu estrecha ciudad.

¡Tu norte está en el norte!

Allí donde el verde se enfanga en ribas barrosas

—de eso he escrito en otro lugar—,

te asistirá la revelación

como una cicatriz gozosa en el párpado.

itinerario & trayectoria

Soy el que escuchó cómo hablaron la lluvia y el adobe,
mientras el mundo se sumergía en el humus uterino.

no destino / ni origen

Soy aquel que anduvo perdido en las calles de la Av.
Palomo, allí donde encontré el hilo que me llevaría hacia
mí mismo.

ampliación de la mirada

… y la profundidad, es un engaño
hallazgo vacío que nos exige seguir descendiendo
inútilmente

Ese día el Príncipe se equivocó de paradero y tuvo que correr diez cuadras para llegar a tiempo. Apenas nos saludó, prendió la grabadora y JMS empezó a hablar

evitar los movimientos catabáticos
preferir la anábasis
de lo que se trata no es de descender, sino todo lo contrario
salir a la superficie…

3

La erosión de lo real en la mirada orgullosa

de una anciana

la violencia de su lenguaje

sobre los objetos en reposo

madera oscura & páginas apolilladas

cara fanciulla
colta signorina

cara
sui gentile come il nostro idioma

y algo de sensatez encontraste

¿acaso quieres otra cosa? / questo

è tutto

entre las palabras de los insolentes

[el que habla de lo que no
sabe / el que difunde ideas
que no comprende]

Erosión & lenguaje


Bajo esta luz

otra disposición de la luz

solo la videncia de las cosas sencillas:


las hojas del boldo en el jardín

el bullicio de tus nietos resonando en la casa de la infancia

el jarrón roto que habían acomodado sobre la repisa tus manos septuagenarias

fanciulla, signorina

4

Y entonces descubrí que estaba viviendo

en la soledad de las imágenes,

y que curarse no significa esperar

que la enfermedad me abandone

sino inscribir cada una de sus letras

en el alfabeto con que me nombro.


Videncia del concreto

el perro nocturno hurgando entre los desperdicios de la ciudad


Vigencia de los ancestros

recias manos de mujer tuercen el cuello del cisne letrado y el pato silvestre

De ahí mi mala sangre que aborrece la estulticia del blasón y
reivindica la heráldica de las migraciones / De ahí mi herencia
centrífuga, todas las pisadas y caminos donde me reconozco

postrado ante tu silencio, el día de tu muerte, el hombre diminuto, portador de la enfermedad y su conocimiento. De pie los demás, cuatro o cinco, envueltos en la pátina de luz flamenca del dormitorio

[ampliación

& erguido como un sol negro Fue una mañana cuando llegaste y, ardiendo sobre las tablas de madera, preguntaste por exhibiste tu herida neumática, el santo y seña de la cofradía

[de la mirada

“… no solo pulir la piedra, como el escultor
sino crearla”, los trabajos del poeta,
PFT a altas horas de la noche


Llamarás pesebre al lugar donde peregrinan los magos

durante seis revoluciones lunares,

después de la noche blanca, después de la noche oscura,

cuando son audibles el desierto, las constelaciones y toda la imponente polifonía del universo.


Oración & resistencia

Soy el signo que descifra otro signo, cicatriz que destila
su oscura gramática sobre el papel. Soy el ojo precario
que ata las cuerdas del sentido, pero también el vértigo,
la incisión, la mancha de tinta para siempre encriptada.


Escucha, extranjero

de lo que se trata es de atravesar las dunas

recorrer los médanos

para volver con los ojos hinchados de visiones

& la boca preñada de palabras nuevas.

 
 
 
©Mateo Díaz Choza, 2019
 
Mateo Díaz Choza (Lima-Perú, 1989)
Estudió Literatura en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Es autor de los poemarios Av. Palomo (2013) y Libro de la enfermedad (2015), y coeditor de Recitales Ese puerto existe. Muestra poética (2010-2011) (2013). Actualmente estudia el doctorado en Estudios Hispánicos de la Universidad de Brown. Colabora con frecuencia en el blog Cuadernos del Hontanar, la revista Lucerna y el boletín de poesía y crítica Pesapalabra.
 
 
 
 
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