Esta incomprensión social del trabajo del intelectual humanista tiene que ver con que a gran parte de los humanistas en el Perú no les interesa conseguir que su trabajo se integre a la sociedad peruana

 

 

Los intelectuales y la comunidad: el caso peruano

Jaime Arturo Vargasluna
 
 

Desde que comencé a estudiar Literatura en la Universidad he sido visto con recelo, sorpresa o benevolencia por tíos, primos, amigos de mis padres o hermanos y amigos de adolescencia. Desde sus ocupaciones 'prácticas' (ingenieros, médicos, abogados, administradores, empleados, etc.) ven a la carrera de Literatura como una actividad quizás interesante pero de ningún modo práctica ni útil para la sociedad. Incluso en la Universidad la Facultad de Letras es considerada con algo de sorna por muchos estudiantes y profesores de otras Facultades. No es excepcional que estudiantes de Ingeniería, Farmacia o Física pregunten a uno de Filosofía o Literatura "¿para qué sirve tu carrera?".

Los que nos dedicamos a las Humanidades somos comúnmente llamados intelectuales y somos todos incluidos en dicha pregunta por lo que ésta puede extenderse a ¿para qué sirven los intelectuales?

En las Facultades de Letras, sin embargo, la pregunta anterior no parece representar un problema. En cualquier caso el problema lo tienen los otros, ingenieros, médicos o administradores que no comprenden una labor distinta de la suya. El literato, el humanista, el intelectual es útil a la sociedad, aunque no se especifique en qué consiste su utilidad. Que la sociedad no perciba la utilidad del intelectual no es problema de éste.

Considero, al revés de lo anterior, que es problema central para el humanista y para el intelectual en general que la sociedad no lo perciba como útil. La pregunta que sostiene estas páginas es precisamente ¿para qué sirven los intelectuales? La cual acarrea otras: ¿qué es un intelectual? ¿a quién beneficia o debe beneficiar su trabajo? Sólo me atrevo a esbozar algunas ideas respecto de esta situación restringiéndome al caso peruano y, dentro del Perú a la situación del intelectual dedicado a las humanidades. No pretendo zanjar el problema, intento ponerlo en agenda.

Los intelectuales...

El término intelectual es polisémico. Se llama así a quien usa el pensamiento, el intelecto para determinada actividad, también a la persona poco práctica, también al humanista, entre otros usos. Prefiero definir el término intelectual sobre la base dela acción que lo determina: la intelección.

La intelección (del latín: intellectio) es la acción de entender, de inteligir. Acción por demás infinita, incompletable. No existe quien lo haya entendido todo. No existe, probablemente, quien haya entendido completamente algo, cualquier cosa.
La intelección se nos presenta entonces como promesa. El intelectual es aquel que se esfuerza por entender, por hacer el mundo inteligible, comprensible. La meta implica a la colectividad: el intelectual en su esfuerzo por entender el mundo consigue o debe conseguir ayudar a entender, contribuir a hacer el mundo inteligible.

Entender el mundo, hacerlo comprensible, significa develar misterios.

Descubrir el funcionamiento de determinados compuestos químicos expuestos a determinadas condiciones o proponerlo es develar un misterio, como lo es proponer una explicación acerca de alguna conducta humana individual o social. Construir un mundo ficcional que comparta algunas características y no otras con el mundo de nuestra experiencia contribuye también a entender el mundo, a develar sus misterios. Podría definirse entonces la labor del intelectual como la de descubrir o proponer mecanismos de funcionamiento del mundo que faciliten su comprensión.

En esta amplia definición de intelectual caben artistas e investigadores (científicos naturales, sociales, humanistas, etc.), tanto unos como otros se caracterizan por el trabajo en solitario, individual. Sin embargo, como se ha señalado líneas arriba, la meta implica a la colectividad, su función es esencialmente social.

Si un químico, un matemático, un escultor y un literato pueden ser intelectuales (en tanto su preocupación sea la de inteligir el mundo y no la de afianzarse en un puesto universitario o en un sitial importante del circuito de consumo) ¿por qué a los dos primeros se les llama científicos y se les considera útiles a la sociedad y a los dos últimos se les llama intelectuales y se les considera inútiles a la sociedad? Presumo que, entre otros motivos, se llama científicos y no intelectuales a los primeros porque el campo de desarrollo de su intelección es comprendido relativamente por la sociedad: la ciencia. En tanto que la labor de intelección de los segundos no es clara a la sociedad y por tanto no es útil. Esta incomprensión social del trabajo del intelectual humanista tiene que ver con que a gran parte de los humanistas en el Perú no les interesa conseguir que su trabajo se integre a la sociedad peruana (1). Pareciera que se considerase válido al trabajo intelectual del humanista si quien lo valida es la élite humanista y que esta validación sólo afectase a la propia élite. El que el trabajo intelectual del humanista trascienda a su élite y se inserte en la sociedad es labor que no parece interesar a dichas élites. Intelectualidad y sociedad se dan la espalda.

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(1) No pretendo decir que los intelectuales dedicados a otras disciplinas se preocupen más o menos por la integración de su trabajo en la sociedad. Me restrinjo a opinar acerca del campo que mejor conozco, el de las humanidades.

 

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