Aplausos (pero para ellos)
Uncategorized, Hablablog April 19th, 2007
Por: Francisco Izquierdo Quea
Esto es algo que ya todos saben: la tercera jornada del coloquio realizado por El Hablador en el C.C. Británico de Miraflores ostentó el pasado lunes 16 de abril una mesa en torno a los blogs literarios, con la apoteósica presencia de la poeta Erika Almenara y los escritores Juan Carlos Bondy, Pepe Donayre e Iván Thays. Pues bien, como además es de entendimiento de muchos, la moderación estuvo en manos de Francisco Ángeles, miembro juvenil de la revista, swimsuit model en part time (Waikiki y Totoritas), webmaster de esta bitácora y principal animador de biografías de caballos en un blog literario (es decir, éste).
Vale decir, a modo de paréntesis, que el presente texto representa un brevísimo resumen de aquella velada, y tiene como único fin dar a conocer a los lectores que no asistieron al evento algunos hechos y aspectos acaecidos aquella noche.
Así, el número se inició con la presencia de los tres primeros ponentes, pues Iván Thays, a causa de contratiempos, llegó algunos minutos tarde. Como era de esperarse, Francisco Ángeles, haciendo gala de sus dotes de chambelán en los quinces del Jockey y el Derby (allá en los noventa), sacó más de un conejo del sombrero, yendo de un lado al otro en el escenario e interpelando a los ponentes, a punta de zapateos y quimbas, sobre el trabajo desarrollado por ellos en sus bitácoras.
Así, en cuanto a sus experiencias como bloggers, Erika Almenara relató que su espacio le sirve básicamente para publicar sus poemas, y que en algunas ocasiones ha contado con la participación de otras personas y sus textos. Por su parte, Bondy resaltó el hecho de que su blog dio a conocer los últimos trances plagiarios de Alfredo Bryce Echenique, personaje tildado (para muchos de manera injusta) desde “borracho” hasta “nieto del primer gran ladrón de la historia del Perú”.
Yendo a Donayre, Pepe aclaró que dentro de los varios blogs que administra sobresalen Inicios para Bulldozers y Nudos para Bulldozers, por ser las ventanas en donde coloca inicios y puntos claves, respectivamente, de novelas, cuentos y ensayos; ello para darle la mano a la gente que lucha contra la página en blanco.
Por su parte, Iván Thays (quien para ese momento ya se encontraba bien sentado), contó su anhelo de crear un blog tipo Cinencuentro, es decir un portal formado por un conjunto de colaboradores y escritores que establezcan una opinión amplia y profunda sobre distintos temas literarios; algo completamente ajeno a lo realizado por él en Notas Moleskine, exitoso blog donde normalmente anunciaba diversas noticias. Al ser consultado por Ángeles sobre la proximidad de este proyecto, Thays afirmó que ya cuenta con algunos “cachorros” que están listos para saltar a la cancha.
Por otro lado, el escritor afirmó que en cierta manera le da igual la existencia de los llamados “blogs basura”, y que ya conoce la identidad del administrador de uno de los más representativos (nunca dijo el nombre, ni del blog ni del administrador, pero para mucha gente eso está más cantado que El baile del perrito). Dijo también que normal que lo miren como el capo de la mafia, que entiende a los jóvenes y lo que piensan, que él también fue joven y que, como los de ahora, creía que nadie empelotaba su primer libro porque había su buena mafia moviendo sus fichas. Y, por último, dijo que no está en contra de lo que se escribe ahí, salvo algunas calumnias graves contra él (acusaciones tipo pegalón de enamoradas o violín).
La jornada se desarrollaba de manera amena y ágil, hasta que Francisco Ángeles pidió a dos de los cuatro colaboradores de la Bitácora de El Hablador que se pusieran de pie, a fin de ser reconocidos por el público. Carlos Calderón Fajardo y Leonardo Aguirre, aún incrédulos, se miraron entre sí y luego a Ángeles con cara de y a ti qué bicho te ha picado, huevas. Pero ni modo, las palmas estallaron y ambos se inclinaron sobre sus asientos prestos a recibir la gracia del respetable.
Contrariamente a lo ocurrido en las dos jornadas anteriores, la del lunes no presentó una sólida rueda de preguntas por parte de los asistentes. Algo que no queda del todo claro, pues es sabido el acaloramiento de muchos jubilados miraflorinos que son asiduos (junto a sus mamás) al local del Británico todos los días de la semana, además de las distintas personalidades que se hicieron presentes (vale resaltar, entre otros, al poeta Diego Alonso Sánchez, al ex crítico de Correo Luis Aguirre -bien chalequeado por el periodista Carlos Cabanillas-, y a los escritores y bloggers Max Palacios y José Antonio Galloso).
Miembros de El Hablador que asistieron de manera clandestina (algunos disfrazados de políticos y escritores reconocidos, como los personajes de Jorgito del Zoncillo, Luis Fernando Chueca y Luis Hernán Castañeda Junior), siguiendo los pasos del Patrullero Mancuso de John Kennedy Toole, trataron por todos los medios de solapear charlas y de pegar la oreja donde no debían, a fin de descubrir y conocer a los fieles concurrentes de esta bitácora: Primo Levi, Rocky Balboa, Bravo del Llauca, Barman del Pollo Pier, El hombre de la luna, Gringólatra Guggenheim, Caballo Promoción, entre otros.
El resultado, obviamente, fue desalentador. Cero a cero. No way.
Empero, a falta de un lunes más en el Británico, los disfraces aún se conservan.
Más las palmas.
(En la foto: José Donayre).
JUAN RAMÓN JIMÉNEZ, LA LITERATURA Y EL SEXO VIRTUAL
Uncategorized, Hablablog April 18th, 2007
Por: Francisco Ángeles
Alguna vez Juan Ramón Jiménez remató una entrevista con las siguientes palabras: “siento el más profundo desprecio por la vida”. La contundencia de la frase explica todos los años que el escritor pasó hundido en terribles depresiones que incluso lo llevaron a pasar largas temporadas de reposo en sanatorios. Con ese perfil, era la víctima precisa para caer en la célebre broma que le jugó un grupo de escritores peruanos, entre los que estaban José Gálvez, Carlos Rodríguez y Edgar Saavedra, quienes le escribieron cartas simulando ser una tal Georgina Hübner, limeña de veinte años, admiradora de su obra.
Los escritores peruanos buscaban obtener cartas y libros autografiados del español, pero no sólo consiguieron eso, sino que además despertaron en Juan Ramón un extraño amor a la distancia por su admiradora desconocida. Para hacerla breve, diremos que después de un tiempo de correspondencia, Jiménez quiso asegurarse de que no estaba perdiendo el tiempo, así que al verse flechado por la mujer de las cartas, le pidió a Georgina que le mande su fotografía. Los peruanos pusieron manos a la obra de inmediato y le enviaron una foto de la prima de Carlos Rodríguez, la más rica de todas las mujeres que conocían. Y cuando tuvo la foto en su poder, Jiménez terminó de enamorarse.
No me extenderé en los pormenores ni en el desenlace de la historia, que además son bastante conocidos. A cambio, y para entrar al tema, prefiero imaginar a Jiménez con la fotografía de la falsa Georgina en las manos. La pregunta es: ¿qué hizo Juan Ramón con la foto de la supuesta fan enamorada? ¿La contempló largamente? Seguro que sí. ¿Se animó a besarla? De cajón. ¿La apretujó contra su pecho? Of course. ¿Hizo algo más? Pues yo creo que sí.
Siguiente pregunta: ¿cómo sería esa historia en esta época? Obviamente, sería exactamente igual a la que deben sufrir los millones de ilusos que se enamoran de alguien que han contactado en el chat. El personaje que uno construye mentalmente a partir de lo que lee en una página de chat surge de un proceso muy similar al que uno hace de un personaje literario, a quien tampoco puede ver (y, sin embargo, puede imaginar).
Siempre me llamó la atención que la muchachada leyera una novela para mí tan detestable como Rayuela con una emoción que se acercaba al fanatismo. ¿Por qué les gustaba tanto ese libro edulcorado e insoportable? Estoy seguro de que La Maga tiene mucho que ver con esa pasión. Pero esto quedará más claro con otro ejemplo, quizá más evidente y paradigmático, y también de carne gaucha (como le gusta al pueblo peruano). Me refiero a la célebre Alejandra Olmos, protagonista de una de las novelas del insólitamente admirado (por algunos) Ernesto Sábato.
El aura enigmática que rodea la figura de Alejandra es también la actualización de la femme fatale, esquiva y espectral, que tantas pasiones despertaba en los seguidores de la novela negra. La única manera de explicar el arrastre de Sobre héroes y tumbas entre los adolescentes es que todos quieren su Alejandra. Y la quieren, igual que Jiménez, igual que los que pululan en el chat buscando amor, justamente porque saben que nunca la van a tener en la realidad.
Cualquiera que en una noche de insomnio se haya metido al chat sabe que, con un poco paciencia y cumpliendo las fórmulas establecidas, no es demasiado difícil encontrar alguna solitaria que rápidamente atraca pasar al MSN y sin mayor trámite enciende su webcam, se desviste y no para hasta que ya no es necesario continuar. Lo interesante es que uno sabe que esas mujeres desinhibidas que reclaman con urgencia la presencia física del anónimo escondido tras palabras (sin prender su cámara), en persona serían unas mansas palomas que huirían a la menor insinuación. La lejanía física que desata las pasiones contenidas de las mujeres del chat es la metáfora de la lejanía “espiritual”, por llamarla de alguna manera, con que la chibolada cae rendida a los pies de la inasible Alejandra Olmos.
La literatura es invencible cuando se trata de mostrar mujeres de ese tipo, ya que, a diferencia del cine, ni siquiera las podemos ver. Son como la mujer de las cartas de Jiménez. ¿Para qué acercarlas? Mejor seguir soñando, mejor mantenerlas a distancia, en la nebulosa, donde serán muy superiores a lo que son en la realidad. Jiménez es una prueba: se le acabó el juego cuando quiso pactar con ella una cita personal, y los peruanos se vieron obligados a declararla enferma y luego muerta. Game over.
Tentaré algunas conclusiones. En primer lugar, el sexo virtual no debe ser jamás reemplazo del sexo real (lo que sería patético), sino el reemplazo de, por ejemplo, leer blogs literarios: escribirle a la angustiada que se toquetea en la pantalla como quien deja un par de chiquitas en Puerto El Hueco antes de irse a dormir. Muy aconsejable para aquellos que no les liga ni una y descargan su frustración en las letrinas virtuales.
La segunda y evidente conclusión es que Juan Ramón Jiménez era candidato fijo a pulular por el chat en busca de un amor ideal (e irreal). Si la tecnología hubiera avanzado un siglo más rápido, o él nacido uno después, con seguridad que no ganaba el Premio Nobel de Literatura. ¿Literatura?, hubiera dicho el español con un gesto de desdén, mientras tecleaba su nick en latinchat y preparaba su floro con la misma diligencia con la que escribió sus versos (los que escribió justamente porque no había internet). Y esto me lleva a pensar en cuántos poetas se habrán desgastado chamullando a desconocidas por chat en vez de terminar un poemario; en cuántas novelas o libros de cuentos se ha dejado de escribir por perder el tiempo en el MSN hablando estupideces. Pero no hay problema, sigan chateando con confianza. Siempre queda un consuelo que no tiene pierde: de esa manera nos aseguramos al menos un lector.
La tercera conclusión se desprende de la anterior. Y es que el chat, en su variante busco-sexo-virtual, es un reemplazo de la literatura. No sólo porque el tiempo utilizado para hablar virtualmente reemplaza al que podría destinarse a escribir una obra, sino porque facilita e inmediatiza el deseo ferviente de conseguir un lector atento. Un único lector, el lector ideal, para quien escribimos el texto, allí, al alcance de la mano. Y además comentará tu eficacia o ineficacia narrativa de inmediato. No con palabras, sino con movimientos. La crítica literaria en la cantidad de prendas que se quita y las posturas que adopta la desconocida en la pantalla ante cada línea que escribimos. Nunca más preciso el “poder de persuasión” del que hablaba Vargas Llosa como una de los requisitos de la buena literatura.
La cuarta y última conclusión es que hay que desconfiar de los libros en los que aparece una mujer que nos resulta atractiva (relean Sobre héroes y tumbas, ya con cierta edad, y a ver qué me dicen). Si nos gustó un libro con esa característica, muy probablemente se debe a que el magnetismo que el personaje ejerce sobre nosotros no respondía a una buena construcción literaria, sino a que era la descripción más o menos exacta de la mujer que queríamos tener en la vida real. Y cuando ese modelo de mujer deje de interesarnos, el libro nos dejará de gustar. Así que no hay que buscar una Alejandra en la vida real. O, por lo menos, no hay que suponer que un libro es bueno porque la encontramos allí como personaje.
La pregunta del millón
El chat le hubiera permitido a Juan Ramón Jiménez tener encuentros virtuales que alivien su depresión, aunque al precio de renunciar a parte (o a toda) su obra literaria. Y quizá ahora nadie lo recordaría, pero el viejo se hubiera muerto más feliz (con mayor precisión, más satisfecho). La literatura o la vida, la vieja pregunta. Hay que ser muy valiente, o muy imbécil, para elegir la literatura. Pero ése es otro tema.
Calderón Fajardo sobre Roberto Bolaño
Uncategorized April 16th, 2007
Carlos Calderón Fajardo ha publicado un ensayo sobre Nocturno de Chile en la recientemente aparecida revista Nudos, publicada en Burdeos bajo la dirección de Ricardo Sumalavia. Presentamos a continuación una versión abreviada de dicho ensayo, que reemplazará, sólo por esta semana, su columna “El hombre que mira el mar”. A cambio, alguno de los integrantes de El Hablador publicará una columna este miércoles. Y en dos semanas, Calderón Fajardo volverá con su espacio habitual.
Los interesados en leer el ensayo completo, y el resto de la revista Nudos, pueden escribir al e-mail nudos2006@gmail.com
La verdad oculta tras la literatura. Roberto Bolaño: Nocturno de Chile
Por: Carlos Calderón Fajardo
Como se puede comprobar, son dos los temas a los que he intentado acercarme en mis artículos anteriores. Son sólo reflexiones como autor, no como un estudioso. Y estos han sido: la relación verdad-mentira en la literatura, y la posibilidad de hablar de un realismo-fantástico. En este artículo voy hablar de una novela que podría ser ejemplar en cuanto a lo que me considero es un ejemplo excepcional de lo que entiendo como realismo-fantástico: Nocturno de Chile.
Sin duda alguna, Roberto Bolaño es quizás el escritor más original surgido en los últimos veinte años en lengua española. Sin embargo, curiosamente, a pesar de que obras suyas son muy conocidas y leídas (Los detectives salvajes, Putas asesinas, La literatura nazi en América o 2066), según mi parecer, la mejor de las novelas de Bolaño, Nocturno de Chile, en la que alcanza una perfección estética insuperable, es prácticamente desconocida. Es una obra maestra de la literatura universal. Es muy extraño que cuando se revisa el google, no se encuentra referencias a esta joya de la literatura. Preferiría que lean este pequeño ensayo, o mejor que eso: lean la novela para que deduzcan el por qué de este ocultamiento.
Luego de leer el inicio de esta novela, que comienza con la frase: “Ahora me muero, pero tengo muchas cosas que decir todavía”, pensé que se trataba de una obra que estaba siendo escrita por alguien que sabe que va a morir muy pronto. La novela se publica en el 2000 y Bolaño muere en el 2003. No es el primer caso de una novela escrita en estas condiciones. Y las novelas de un moribundo son de una extraordinaria intensidad; novelas que, por lo general, expresan una profunda meditación, una especie de balance final de la vida del escritor. Antes de morir uno quiere decir la verdad. De inmediato se me vino a la mente la novela de Harold Brodkey Esta salvaje oscuridad. La novela lleva un subtítulo entre paréntesis que nos advierte de frente el contenido de la obra: “La historia de mi muerte”. Pero aunque en el título de la novela de Brodkey está la palabra “oscuridad” y en la de Bolaño “nocturno”, y las dos aluden a la muerte, ambas novelas se centran en preocupaciones diferentes. La de Brodkey es la crónica de un hombre que se está muriendo. Brodkey escribe: “Y así fue como terminó mi vida y comenzó mi morir”. En la novela de Bolaño “el nocturno” es el de Chile.
En la primera página de Nocturno en Chile hay dos frases claves para entender que está buscando decirnos Bolaño. “Ese joven envejecido es el culpable…rebuscaré en el rincón de los recuerdos aquellos actos que me justifican y que por lo tanto desdicen las infamias que el joven envejecido ha esparcido en mi descrédito en una sola noche relampagueante”. Hay que llegar al final de la novela para saber que el joven envejecido es el propio Bolaño. Entonces, de esa manera, nos permitirnos afirmar que desde la primera página Bolaño empieza un conjunto de juegos literarios, empezando por el juego de los dobles enunciado que “el joven envejecido” de Nocturno en Chile es el propio Bolaño ante el lecho de muerte enfrentándose a si mismo, a través de su alter ego: Sebastián Urrutia Lacroix.
Nocturno de Chile es una novela corta, de 150 páginas. El autor nos lo propone en único epígrafe del libro: “Quítese la peluca”, una frase tomada de Chesterton. Es decir, hay que ser consciente de una peluca que existe sobre una cabeza calva, que la peluca es un disfraz que oculta el verdadero rostro de una persona. La literatura, para Bolaño, es como peluca tras las que se esconde un hombre inmoral con respecto a su sociedad. Todas las novelas de denuncia social con toda su estridencia se ven opacadas por esta pequeña novela que denuncia con más intensidad y poder expresivo, con más eficacia, porque en lugar de recurrir al documento mimético echa mano a los instrumentos que son puramente literarios, y así tenemos una novela conformada por historias ficticias, que es un largo relato de toques fantásticos combinados con la realidad, y jugando en la forma de espejos reflexiona sobre la relación literatura y sociedad. Bajo la superficie de la novela, debajo de la peluca, en realidad es de otra cosa de lo que se trata. Pero para entender este juego hay que ponerse del lado de la literatura: es decir de lo fantástico, de la parodia, de la sátira, la ironía, la epifanía, hasta del fraseo poético para entender que, a través de un extraordinario juego de metáforas, se está haciendo referencia a cosas muy concretas. En este juego entre realidad y ficción, Nocturno de Chile alcanza casi, se podría decir, la perfección estética. Su prosa, a diferencia de otras de sus novelas en la que es una prosa realista y funcional, en Nocturno de Chile es brillante, la prosa de un gran artífice del lenguaje. La novela es la suma de todo eso y más. Es una obra de crítica feroz, pero a la vez una novela en la que la ficción, la fantasía sirven para iluminar la realidad. Juego, goce estético, y grandes verdades de vida, concluyen con una extraordinaria reflexión moral, la verdad oculta debajo de la peluca, en donde lo estético y lo ético confluyen, como ocurre en el gran arte. Esto es lo logrado por la pluma de un autor que agoniza. Eso es Nocturno de Chile, novela río -por el hecho que en sus 150 páginas no hay un solo punto aparte-. Como si el escritor hubiera querido que la leyesen de un tirón en la que al final hay una moraleja y un desenlace absolutamente imprevisto como en un cuento, desenlace en el que se sustancia el mensaje de la novela.
Nocturno de Chile es una historia hecha de otras historias encapsuladas (también un procedimiento usado por Cervantes). El narrador de una historia alude a un personaje y a partir de este personaje se abre otra historia en donde se alude a otro personaje que abre la historia. Cada una de estas historias que se escenifican en espacios geográficos repartidos por todo el mundo. De Chile y México, Colombia, pasa por el puerto del Callao en el Perú; Italia, Francia, Hungría, España, etc. La maestría de Bolaño permite que estas historias que se van encabalgando trenzadas formen la “peluca” que está sobre la cabeza de la verdadera historia.
Un personaje fundamental de esta novela es Farewell, un crítico que marca el canon de lo bueno y lo malo en la literatura chilena; antiguo hacendado, fascista pero al mismo tiempo amigo de Neruda y que dialoga a lo largo de la novela con Urrutia Lacroix, un hombre que divaga y sueña. Chileno, Sebastián Urrutia Lacroix es el narrador de la novela. Caracterizando a Farewell el narrador de Nocturno en Chile, dice: “… que luce mancuernas de oro y un alfiler”, en donde el narrador distingue signos que no quiere interpretar pero cuyo significado no se le escapa en modo alguno (en la novela no se dice que signos son pero ya nos está induciendo a entrar en una atmósfera fantástica).
Una novela en la que la vida es una sucesión de equívocos que nos conducen a la verdad final, la única verdad. Este juego entre realidad y fantasía se alterna con descripciones de Chile. Farewell es dueño de un fundo cerca de Chillán, con una pequeña viña que no da malos vinos. A este fundo Farewell invita a pasar un fin de semana a Sebastián Urrutia Lacroix. Y en este escenario se produce una de esas historias “fantásticas” insertadas a lo largo de toda la novela. De repente, Sebastián Urrutia Lacroix ve una sombra, se trata de un hombre vestido con una chaqueta de pana y una bufanda, sobre la cabeza lleva un sombrero de ala corta echado hacia atrás “murmurando hondamente unas palabras que no podía ser dirigidas a nadie sino a la luna”. Sebastián queda como una estatua ante lo que ve. Es Neruda. Y a unos metros está Sebastián en medio de la noche, las plantas y las maderas de Chile, la oscura dignidad de la patria. Es absolutamente fantástica la aparición insólita de Neruda recitando versos a la luna, a los elementos de la tierra y a los astros. La ironía de Bolaño es punzante. Y dice Sebastián. “Allí estaba yo, con lágrimas en los ojos, un pobre clérigo perdido en las vastedades de la patria, disfrutando de las palabras de nuestro más excelso poeta” (el joven envejecido, como ya lo hemos señalado es Bolaño).
Neruda y Farewell cenando a la chilena, congrio al horno mientras Neruda recita versos de La Divina Comedia. Neruda y Farewell abrazados recitan a dúo versos de Ruben Darío. La escena no es clara. No se puede afirmar si es real o una alucinación de Sebastián Urrutia Lacroix. Farewell escuchando recitar a Neruda “mientras las nubes baudelarianas recorren una a una los despejados cielos de la patria”.
En esa época, cuenta Sebastián Urrutia Lacroix (no olvidarse que la mujer de Neruda se apellidaba Urrutia; la novela esta llena de estos guiños irónicos) empieza a trabajar en la Universidad Católica y comienza a publicar sus primeros poemas y sus primeras críticas a libros. Es en ese momento que adopta el nombre de Padre Ibache. En la novela Farewell (nombre de uno de los más célebres poemas de Neruda) y el padre Ibache se embarcan en una larga conversación erudita sobre los papas desde el año 800 hasta el siglo XV. Conversación en la que Farewell dice: “…todo se hunde, todo se lo traga el tiempo, pero a los primeros que se los traga es a los chilenos”. Y todo esto tiene que ver con el inesperado fin de la novela.
Hay una parte esencial de Nocturno de Chile y absolutamente insólita, que va a anteceder al sorprendente final. Sebastián Urrutia Lacroix va a conocer al señor Odeim, que a nombre de La Casa de estudios del Arzobispado le encomienda al cura Ibache realizar una investigación trascendental, que es la de viajar a Europa y recorrer los templos más importantes del viejo continente donde las iglesias se están destruyendo, no por efectos de la contaminación atmosférica sino por la cagarruta de las palomas. Y Sebastián Urrutia recorre ciudades de toda Europa y visita iglesia en las cuales hay sacerdotes que poseen halcones que se encargan de matar a las palomas, y la simbología no puede ser más clara: los templos son las literatura nacionales, los halcones los críticos literarios, y las palomas los escritores.
Y en esta historia cronológica, a través de los periplos de su narrador Sebastián Urrutia Lacroix, el narrador de la novela nos dice: “Después vino el golpe de Estado, el pronunciamiento militar y bombardearon La Moneda y cuando terminó el bombardeo el presidente se suicidó y acabó todo. Entonces yo me quedé quieto, con un dedo en la página que estaba leyendo y pensé: qué paz. Me levanté y me asomé a la ventana: qué silencio”.
Luego un tal Odeim, junto a un personaje de nombre “Oído”, le encargan una tarea a Sebastián Urrutia Lacroix que debe ser mantenida en el máximo secreto. Sebastián Urrutia Lacroix es convocado a dar clases de marxismo a los miembros de la junta militar y al mismísimo Pinochet. En un determinando momento, el padre Ibache se echa a llorar desconsoladamente echándole la culpa a Odeim por haberle hecho pasar por una experiencia tan terrible. Y aquí debería haber terminado la novela: con el padre Ibache dándole clases de marxismo a Pinochet mientras los chilenos hacen su vida normal como si no pasara absolutamente nada. Pero son las últimas veinte páginas, en donde para sorpresa del lector, el narrador cuenta una historia final insertada, que es un extraordinaria genialidad de la imaginación de un narrador excepcional y que ilumina toda la novela y remata el libro de manera insuperable. Luego de un gran despliegue estético, el remate es profundamente ético y crítico como pocos libros en la literatura Latinoamericana. La última historia no es un cuento fantástico, sino un cuento de horror. Esta es la historia de María Canales, escritora, crítica literaria, que tiene un salón de tertulia, donde se reúne lo más selecto de la literatura chilena. El lector de Nocturno de Chile después de haber participado, a lo largo de a novela, de una vorágine de historias fantásticas, extraordinarias, eruditas, satíricas, paródicas, escritas en una prosa de un nivel de perfección extraordinario, se encuentra que la novela cuenta, como remate, una historia al principio algo ramplona. Pero el maestro Bolaño, nos está preparando para una gran sorpresa. Las tertulias literarias en casa de María Canales reúne a lo más granado de la intelectualidad chilena. Allí los artistas ríen, beben, bailan, mientras afuera en las grandes avenidas despobladas de Santiago trascurre el toque de queda. De repente ocurre un suceso imprevisto. Durante una de las fiestas en casa de María Canales uno de los invitados se pierde. Estaba muy borracho, buscaba donde vomitar. En vez de tomar el pasillo de la derecha, toma el de la izquierda. Finalmente llega a un pasillo más estrecho que todos los demás y abre una última puerta. “Encendió la luz. Sobre el catre había un hombre desnudo. Atado de las muñecas y los tobillos. Parecía dormido, una venda le cubría los ojos. Al extraviado se le pasó la borrachera y salió corriendo. Supo que el hombre que había visto estaba aún vivo porque lo oyó respirar, pese a la luz deficiente vio sus heridas, sus supuraciones, las partes maltratadas de su cuerpo.”
El hombre que se había extraviado regresa a la fiesta. Pero después de la fiesta cuenta la historia de su terrible experiencia. Y luego llegó la democracia y entonces se supo que Jimmy Thompson, esposo de María Canales, era agente de la DINA y que usaba su casa como centro de interrogatorios. Allí había sido torturados muchos y muertos algunos. María Canales lo había sabido siempre. En el sótano de su casa habían matado a un funcionario español de la UNESCO; allí, Jimmy Thompson había asesinado a Cecilia Sánchez Pobrete, mientras en los pisos de arriba de la casa se conversaban los escritores sobre la literatura excelsa y la perfección literaria y afuera los chilenos respiraban el aire de Santiago que Bolaño califica como “la quinta esencia del crepúsculo.”
El que escribe Nocturno de Chile es el narrador que sabe que su muerte está cerca, el que necesita decir la verdad oculta tras la literatura. Nunca el Bolaño crítico lo es de manera tan feroz como en Nocturno de Chile. La novela termina con la siguiente líneas que son una figura poética (fantástica):
“Un cadáver sube desde el fondo del mar o desde el fondo de un barranco. Veo su sombra que sube. Su sombra vacilante. Su sombra que sube como si ascendiera por la colina de un planeta fosilizado. Y entonces, en la penumbra de mi enfermedad, veo un rostro feroz, su dulce rostro, y me pregunto: ¿Soy yo el joven envejecido? ¿Esto es el verdadero, el gran terror, ser yo el joven envejecido que grita sin que nadie lo escuche? Y entonces pasan a una velocidad de vértigo los rostros que admiré, los rostros que amé, odié, envidié, desprecié. Los rostros que protegí, los que ataqué, los rostros de los que me defendí, los que busqué vanamente.
Y después se desata la tormenta de mierda”.
ESTE LUNES: CONVERSATORIO SOBRE BLOGS
Uncategorized April 14th, 2007
La esperada mesa sobre blogs de literatura, que tantas pasiones desató en algunos comentaristas de esta bitácora, por fin se llevará a cabo este lunes a las 19.30 en el C.C. Peruano Británico.
La alineación ha sido confirmada por el D.T. Stagnaro, así que ahí estarán Iván Thays, Erika Almenara, Juan Carlos Bondy y José Donayre, mientras que el encargado de la moderación será Francisco Angeles.
Lamentamos no haber podido acoger las propuestas tribuneras que reclamaban la presencia de Max Palacios y Gabriel Ruiz-Ortega. La razón: no se permite tener más de cuatro invitados en la mesa. En el próximo ciclo de conversatorios, con seguridad se les invitará a saltar a la cancha.
Esperamos contar con la presencia de los cuatro columnistas de este blog, a quienes ya se entregó una invitación oficial que incluye unos tragos post-evento. Leonardo Aguirre ha amenazado sentarse en primera fila y meter su cuchara apenas se pase a la ronda de preguntas del público. Quedan también cordialmente invitados todos los lectores de este blog y en especial ese par de caseritos que firman como Primo Levi y Rocky Balboa. Vayan, pues.
(Erika Almenara. Foto tomada de Urbanotopía).
Imagen y Literatura en las revistas virtuales
Uncategorized April 12th, 2007
A pedido del público (bueno, de un anónimo que se declaraba esclavo del capitalismo y decía estar obligado a trabajar hasta las diez de la noche para no ser expectorado de la chamba), Mario Granda ha escrito una reseña sobre el segundo conversatorio del ciclo “Más allá de la Red: Literatura en internet”. Aquí se los dejo, para los lectores que no fueron (o sea, casi todos).
Imagen y Literatura en las revistas virtuales
Por: Mario Granda
La segunda mesa del coloquio “Literatura e Internet”, organizada por la revista El Hablador en el Centro Cultural Peruano Británico, sirvió para compartir puntos de vista sobre revistas de naturaleza parecida pero con características muy distintas. Mientras que Bocanada y El Hablador están dedicadas exclusivamente a la literatura, en Lapsusweb y Aeropuerto se encuentran géneros como la crónica, la entrevista y la reseña periodística. Estas buscan a un lector interesado en temas de actualidad, mientras que las otras prefieren al lector que ofrece su tiempo para leer literatura por la pantalla y al crítico académico.
Estos rasgos, sin embargo, no hicieron que la mesa se centrara en las diferencias aquí citadas. Así como se habla tanto de la “revista académica” y de “la revista de difusión cultural”, la reunión de estos distintos proyectos representó lo que al final siempre le da a la literatura ese misterio y que significa su mezclada condición de poesía, noticia, crítica, entretenimiento, pasión o reflexión y que, a la vez o por partes, es siempre la situación de la literatura en los medios o la situación de los medios en la literatura. Esta fue una oportunidad para comprobarlo.
El primer tema que cabría resaltar de esta mesa es la discusión que se realizó sobre la presencia de las revistas virtuales en el debate literario. De todas ellas, solo Aeropuerto y El Hablador escriben reseñas y las otras dos restantes solo publican poesía. Pero mientras que El Hablador publica reseñas críticas, en el sentido de hacer un comentario de texto además de la reseña, las reseñas de Aeropuerto solo buscan hacer la difusión del libro, dijo su director, Mario Colán. Pero mientras que El Hablador solo se ocupa de los libros relacionados con la literatura, Aeropuerto tiene secciones sobre teatro y cine que no tiene El Hablador. En este aspecto, Lapsusweb tiene un carácter muy distinto. Tienen una sección de reseñas para el cine (independiente) y otra para la fotografía, pero tienen también otra que se llama “La Diva” y “El Adonis”, donde aparecen la modelo y el modelo de la semana. Como lo dice su director, Giancarlo Huapaya, el segundo interés de su revista, después de la imagen, es el sexo. A la pregunta de por qué no se incluyen reseñas literarias, dijo que no tenía a quién pedirle reseñar tantos libros como lo pedían las otras secciones mencionadas, que se renuevan cada veinte días. Pero si no se publican reseñas, sí se publican antologías de poesía (como la de Miguel Ildefonso), poesía virtual o se tiene a los poetas leyendo su propia poesía frente a la “cámara” de la internet. De la literatura al sexo, del interés del lector por leer una reseña a leer la biografía de la sexual novia de Marilyn Manson, pasando por un poema o por el simple hecho de informarse de la salida de un nuevo libro, hay un abanico de posibilidades para acercarse al placer de la lectura o de la imagen.
Así es, la imagen. Hablamos de revistas literarias, pero también hablamos de imágenes pues internet está hecho de imágenes. Lapsusweb y Aeropuerto, es obvio, tienen diseñadores de imagen que se llevan, de lejos, a Bocanada y a El Hablador. Lapsusweb se subtitula como un “collage” y ambas crean sus propias imágenes. Ambas tienen la idea, además, de atraer al lector hacia el texto a través de una imagen. Cómo puedo hacer para que lean este poema, este cuento, son las preguntas que se hacen los directores de estas revistas. Bocanada, dijo Mauro Marino, relaciona el poema con una imagen y escoge una flor, un paisaje. La respuesta de El Hablador, en cambio, fue parca. Se trata, según Francisco Izquierdo, de escoger lo que hay en google relacionado con el autor y colocarlo allí. Lo importante es el texto, mientras que las imágenes tienen un rol aparte.
Aunque aún haya opiniones contrarias a esta división entre imagen y literatura, sobre todo del lado de las revistas de procedencia literaria, el debate o la relación entre imagen y literatura ha comenzado o, en realidad, ha vuelto a surgir. Internet ha puesto el tema de nuevo sobre la mesa y esto dará mucho más. La literatura estuvo primero en la oralidad, luego en la escritura, ahora en la imagen. ¿Cuál es la imagen de la literatura? ¿Cuál es la literatura de la imagen? ¿Es la imagen el nuevo soporte de la literatura? Aún las revistas literarias prefieren los cortes simples, colores suaves para la lectura de poesía, si no el tradicional fondo blanco, nostalgia del libro. Las revistas con tendencia la imagen, por el contrario, acompañan sus textos con dibujos, trazos, imágenes. Debo suponer que esto no será solo un camino para los literatos (en su forma de poetas o críticos) sino también para los creadores de imagen. Como decía Giancarlo Huapaya, se tiene que enseñar a leer la imagen.
Finalmente, otros dos temas que enmarcaron la mesa fueron los de la financiación y la política de derechos de autor y de imagen. Como es de suponerse, ninguna de estas cuatro revistas recibe un beneficio económico y solo se sostienen por propia voluntad de sus gestores. Aún no se sabe si esto se debe al desinterés de las empresas o al romanticismo de sus directores, pero lo cierto es que no reciben nada y el espacio que tienen en internet sale de sus bolsillos. Para estas revistas el único “pago” es que sean visitadas por sus lectores. Por otro lado, otro tema de mucho interés fue el de la forma cómo se obtienen los permisos para la publicación de textos y de imágenes. La mayoría de las revistas respondió que, en cuanto a los textos, se exige que sean inéditos y que, en caso de haber sido publicados antes en algún medio escrito es necesario pedir la autorización. Francisco Izquierdo aseguró que todos los textos de El Hablador son inéditos, incluso los de los autores que aparentemente lo han publicado todo, como Carlos Germán Belli y Raúl Mendizábal. Bocanada, por su parte, hace un riguroso examen de búsqueda por internet para comprobar la inedición. En cuanto a las imágenes, sin embargo, la experiencia es menor. Se supone que si se extrae una imagen de otra página web se tiene que colocar el nombre de la página de donde fue extraída, algo que se llama, según se ilustró, el “copy left”. Sin embargo, aún hay un gran desconocimiento en cuanto al uso de las imágenes, pues tal vez los autores de las imágenes o fotografías no se quedarán muy contentos si descubren sus imágenes en otras páginas. Por cierto, una persona del público descubrió, con mucha atención, que solo Bocanada y El Hablador tenían el código ISSN, esto es, un código que informa que los textos publicados en estas revistas se publican bajo la responsabilidad de sus directores.
Una situación como la descrita en este último párrafo no hace sino presentar una paradoja. ¿Cómo es que revistas autofinanciadas y hasta en cierto punto empíricas tienen tanta injerencia en el debate literario? Si nos fijamos bien, como dijo Francisco Izquierdo, todo está en internet. Abelardo Oquendo, Vargas Llosa, José Miguel Oviedo, la Revista de Crítica Literaria Latinoamericana pueden leerse en internet, no hay necesidad de comprar sus columnas. ¿Pero cuál es la respuesta de los medios tradicionales? Ninguna. La noticia sobre esta realidad virtual es eventual en los diarios. Sin embargo, y por lo menos por el momento, internet permite un espacio exento de alucinaciones irreales y extranjeras que no es menos rico, creativo y liberador.
HOY: CONVERSATORIO SOBRE REVISTAS VIRTUALES
Uncategorized April 9th, 2007
Hoy se llevará a cabo la segunda fecha del ciclo “Más allá de la red: Literatura en internet”. El tema es las revistas virtuales y los participantes serán: Mauro Marino (Bocanada), Mario Colán (Aeropuerto), Giancarlo Huapaya (Lapsusweb) y Francisco Izquierdo (El Hablador). El moderador será Mario Granda.
La cita es a las 7.30 p.m. en el C.C. Peruano Británico (Bellavista 531, Miraflores). El ingreso es libre.
En la foto (al centro): Francisco Izquierdo y Mario Granda, ponente y moderador en el conversatorio de esta noche.
Ciclo “Más allá de la Red. Literatura en Internet”
Uncategorized April 2nd, 2007
La revista virtual de literatura El Hablador ha organizado una serie de conversatorios a realizarse los lunes de abril en el C.C. Peruano Británico.
FECHAS: Lunes 2, 9, 16 y 23 de abril a las 19.30 horas.
LUGAR: Auditorio del Centro Cultural Peruano Británico (Bellavista 531, Miraflores). El ingreso es libre.
COORDINADOR: Giancarlo Stagnaro, revista El Hablador
Internet es un elemento crucial de la cultura contemporánea. Se ha vuelto tan crucial que sería insospechado concebir un mundo sin él. El flujo de información se ha acelerado en los últimos años de tal manera que ningún campo del quehacer intelectual humano queda al margen. La literatura surgida en Internet es un buen ejemplo de cómo la aceleración de las comunicaciones marca el ritmo artístico y estético de una época. Pues bien, la pregunta es: ¿de qué manera han surgido estas novedosas formas literarias? Como siempre, la base se encuentra en el hipertexto, en la capacidad de encontrar espacios textuales compartidos a través de vinculaciones. Con este principio básico, han surgido multitud de expresiones, como los libros digitales, poemarios en línea, revistas virtuales y formatos como los blogs, que han personalizado el acceso a la web.
El ciclo organizado en el Centro Cultural Peruano Británico tiene como objetivos discutir la preeminencia actual de Internet, tanto en el aspecto creativo como crítico, con la finalidad de generar un debate que dé cuenta de la importancia vital que vienen cobrando estos medios en el actual debate literario. Si por un lado asistimos a una apertura de espacios virtuales de todo calibre, por otro lado eso no implica que se venga descuidando el soporte impreso. Por el contrario, en esa interacción, esa dialéctica entre lo impreso y lo virtual puede hallarse una nueva interpretación a la situación del libro y la lectura en el Perú. En cierta medida, la noción del crítico uruguayo Ángel Rama sobre la ciudad letrada puede cobrar un nuevo giro gracias a la apertura generada por la interacción de los medios virtuales.
FECHAS DEL CICLO
La primera fecha de este encuentro (2 de abril) tendrá como invitados a los poetas Miguel Ildefonso, Martín Zúñiga (representado por Alexandra Tenorio), José Aburto y el escritor Manuel Cuba, quienes disertarán acerca de las posibilidades creativas que ofrece la web. Ildefonso es autor del libro en línea Los desmonoramientos sinfónicos; Martín Zúñiga es responsable de la curadoría de poesía Urbanotopía; José Aburto ha desarrollado poesía digital y Manuel Cuba es responsable de editar libros digitales.
Modera: Giancarlo Stagnaro.
La segunda fecha (9 de abril) se centrará en la producción de revistas virtuales. Entre ellas figuran las netamente literarias, como Bocanada y El Hablador. Pero también están las que tienen un perfil cultural sin dejar de lado lo literario, como Aeropuerto y Lapsusweb. Los invitados de esa fecha son, respectivamente, Mauro Marino, Francisco Izquierdo, Mario Colán y Giancarlo Huapaya.
Modera: Mario Granda.
La tercera fecha (16 de abril) está dedicada a las bitácoras personales o weblogs (mejor conocidos como blogs). Participan: Erika Almenara, Iván Thays, José Donayre y Juan Carlos Bondy.
Modera: Francisco Ángeles.
La cuarta y última fecha (23 de abril) estará dedicada a la poesía, con la participación de destacados poetas, jóvenes y mayores, que leerán sus textos publicados en distintos espacios de Internet. Participan: Víctor Velasco, Vedrino Lozano, Arianna Castañeda, Andrea Cabel, Gloria Macedo, Alessandra Tenorio, entre otros.
Modera: Francisco Izquierdo.
La metodología de los conversatorios es la siguiente: cada participante preparará una breve reflexión sobre su quehacer en el medio virtual y luego se procederá a una mesa redonda.
Nota sobre El Hablador
El Hablador es una revista virtual de literatura, dedicada a la creación y la crítica. Está en línea desde setiembre de 2003. En enero lanzó su edición Nº 13, con artículos dedicados a la narrativa histórica y una entrevista al destacado narrador Enrique Congrains.
Integran la revista Francisco Ángeles, Francisco Izquierdo, Carlos Yushimito, Mario Granda, Giancarlo Stagnaro, Jack Martínez y Johnny Zevallos.
Mayores informes: Correo: contacto@elhablador.com Teléfono: 97122955


