Respuesta a Diana Miloslavich
Debate July 29th, 2008
A continuación, publicamos el siguiente texto remitido por el poeta José Rosas Ribeyro, en relación con el debate acerca de la poesía de María Emilia Cornejo. Anteriormente, publicamos una entrevista y la respuesta a dos conocidas poetas que en sendos medios periodísticos comentaron las revelaciones de Rosas Ribeyro. Las reacciones a la referida entrevista se encuentran señaladas aquí, con vínculos que se actualizan continuamente. El interés de El Hablador y su bitácora es mostrar los diversos puntos de vista al respecto, por lo que este espacio está abierto a la discusión (nota de los editores).
José Rosas Ribeyro
En el mundo globalizado de hoy, lo que se dice en Lima, entre los cuatro muros de una universidad, en el auditorio de la Facultad de Letras de San Marcos, llega con cierta rapidez a los oídos de alguien que en París se prepara, como yo, a afrontar con algo de creatividad el ocio estival. El marco fue un conversatorio realizado por los jóvenes redactores de la revista Discursiva el 3 de julio pasado y el tema, una vez más, María Emilia Cornejo y sus tres poemas reconocidos ampliamente por la crítica y los lectores. Yo vivo lejos, en París, pero cuánto me hubiera gustado tener el poder de presionar un botón y aparecerme en Lima de repente, como en las novelas y películas de ciencia ficción. Y me hubiera gustado poder hacerlo porque creo que en mi presencia la señora Diana Miloslavich no se hubiera permitido lanzar las infamias que salieron de su boca en esa reunión, y yo por mi parte hubiera podido de viva voz reiterar la explicaciones que ya expuse en mi artículo en Intermezzo Tropical 5 y en la entrevista en El Hablador 15. Pero la realidad no es ciencia ficción y todo lo que se dijo ese día en Lima se dijo en mi ausencia y yo me enteré poco después de ello a través de lo que han comentado en privado diversos asistentes al conversatorio. Si he tardado en responderle a Diana Miloslavich es porque no quería hacerlo desde el fuego de la ira, sino desde una indignación fría.
No voy a entrar a comentar detalles de lo que dijeron ese día Hildebrando Pérez y Diana Miloslavich en relación con los tres textos “redondos” de María Emilia Cornejo, pero sí quiero, para empezar, dejar en claro cuatro aspectos que me parecen importantes:
1. No existen manuscritos de los tres poemas en cuestión tal y conforme se les conoce y, en consecuencia, nadie podrá presentarlos. Quien diga lo contrario está mintiendo. Tal vez alguien (¿quién?) haya conservado las hojas con los tres poemas mecanografiados en mi máquina de escribir que le fueron entregados a Isaac Rupay para ser publicados en la revista Eros y, en ese caso, sí sería extremadamente interesante que salieran a luz.
2. No existen ni esténciles ni hojas mimeografiadas de esos tres poemas por la sencilla razón de que nunca fueron distribuidos ni discutidos en el taller de poesía de San Marcos. Repito lo que ya dije en las revistas arriba mencionadas: los tres poemas fueron estructurados por Elqui Burgos y yo, a base de apuntes de María Emilia Cornejo, cuando ella, lamentablemente, ya se había suicidado.
3. No tiene interés alguno que la señora Diana Miloslavich mecanografíe los poemas de María Emilia Cornejo y dé a conocer esas copias mecanografiadas. Lo que sí interesa, en cambio, es poder ver los manuscritos reales o facsimilares de todos los otros textos de María Emilia Cornejo para poder compararlos con los famosos tres poemas.
4. Yo no pude hacer propuestas para “mejorar” los textos de María Emilia Cornejo en el taller de poesía de San Marcos por la sencilla razón de que yo no asistía a dicho taller y recién, años después, fui invitado a leer en él algunos de mis propios textos y a debatirlos con los demás talleristas. Elqui sí participaba en el taller, pero nunca “discutió” en él esos poemas de María Emilia Cornejo por la simple razón de que aún no existían.
Dicho esto, puedo pasar a la parte estrictamente infame del asunto. Todas las personas que me han informado de lo que ocurrió en el conversatorio de San Marcos coinciden en destacar que Diana Miloslavich, responsable del movimiento Flora Tristán, durante su exposición se refirió todo el tiempo a “Patrick Rosas” como la persona que había escrito el artículo en Intermezzo y respondido a las preguntas de El Hablador. Luego, siguiendo esa lógica, reveló que ese “Patrick Rosas” había intentado alguna vez “violar” a una poeta peruana, lo cual le permitió decir luego que no le extrañaba que quien alguna vez pretendió “violar” sexualmente a una poeta “violara” ahora, con un artículo y unas declaraciones, también a María Emilia Cornejo. De dos cosas una: o Diana Miloslavich es tonta y de manera irresponsable se presenta a un acto público sin haber leído los diferentes elementos en debate y termina diciendo cualquier cosa, por grave e infame que sea, o no es tonta y su “confusión” entre “Patrick Rosas” y José Rosas Ribeyro es deliberada, infame también, pero deliberada. Yo creo, por mi parte, que Diana Miloslavich no es tonta, que antes del 3 de julio aquel había leído los diferentes documentos y que, por tanto, lo que dijo lo dijo a propósito, con total conocimiento de causa y sabiendo perfectamente bien que lo que decía, pensando que, por más mentiroso y calumnioso que fuera, alguna “duda” dejaría en quienes siguen de lejos o de cerca el debate.
Para explicar lo que digo prefiero ir por partes. La señora Diana Miloslavich conoce bien, muy bien, al señor Patrick Rosas, tan bien como para saber que nada tuvo que ver con los poemas de María Emilia Cornejo y que no es él quien escribió y respondió en las revistas mencionadas. ¿Por qué entonces vincula con un intento de violación a esa persona que ella conoce bien y con la que yo comparto el apellido paterno, pero con quien no mantengo relaciones desde hace más de diez años? Eso habrá que preguntárselo a ella o a él, porque sobre ese asunto yo no sé nada ni me interesa saberlo. Pero, más allá de todo, me parece en sí una canallada que la señora Miloslavich acuse a alguien en público de intento de “violación” porque se le pasa por la cabeza y no tiene argumentos sólidos para argumentar algo coherente en el conversatorio en el que participa sin que nadie la obligue. Sin embargo, tal “confusión” no es gratuita y le permite luego decir a Diana Miloslavich que quien ya quiso “violar” una vez a una poeta puede hacerlo de nuevo y, en el caso concreto que se discute, violar, aunque sea simbólicamente, a María Emilia Cornejo. Si el supuesto “violador” se llama “Patrick” o “José”, poco le importa a Diana Miloslavich (ni el rigor ni la ética son sus fuertes), ya que lo que quiere es, sobre todo y como sea, proteger los agrietados muros del búnker-mito María Emilia Cornejo que ella erigió con el amparo del movimiento Flora Tristán y recurriendo a algunos colaboradores, hoy silenciosos, que aceptaron abundar en la mentira.
El tipo de maniobra al que recurre Diana Miloslavich es bastante conocido y se resume en la frase: “miente, miente, que algo queda”. Y es, precisamente, para evitar que algo quede que me doy el trabajo de responder con estas líneas a unas infamias que no merecerían sino una indiferencia cargada de indignación.
Ahora que he podido por fin revelar el lado oculto del mito María Emilia Cornejo, gracias a valiosos intelectuales y escritores jóvenes que no se sienten obligados a respetar la ormeta establecida tácitamente desde hace más de tres décadas sobre el tema, lo he hecho de manera respetuosa para con todos y en especial para con María Emilia Cornejo. Mi intención no es otra que ayudar a responder a múltiples interrogantes, a transformar los rumores en cosas dichas con claridad y sin esconderse, y a abrir la posibilidad de emprender de manera seria y rigurosa el análisis de lo que representan realmente los tres poemas famosos de María Emilia Cornejo en el marco general de la poesía peruana contemporánea y dentro de la llamada “escritura de mujeres”. Hasta ahora, lamentablemente, las intervenciones de Rocío Silva Santisteban, Giovanna Pollarolo y Diana Miloslavich no van en ese sentido, sino en el de la acusación gratuita, el odio ciego, la ceguera voluntaria, el feminismo sectario y oscurantista, y llega francamente a la infamia con la pachotada de la lideresa del movimiento Flora Tristán.
Creo que había que decirlo. Y dicho está, en París, el 25 de julio de 2008.
No al veto, sí al diálogo
Publicaciones, Debate July 22nd, 2008
Durante las últimas semanas hemos sido testigos de la controversia entre la ALPE (Alianza Peruana de Editores Independientes) y la Cámara Peruana del Libro (CPL). Como se sabe, el problema ha surgido a partir de que la CPL no quiere reconocer la figura de la representación comercial, en la que la editorial Peisa representa a los sellos independientes.
Al respecto, véanse los posts que Iván Thays, Paolo de Lima y Marco Sifuentes dedican al tema.
Para Carlos Yushimito, miembro de ALPE por la editorial Mundo Ajeno, no se trata de la figura del subarriendo, como lo señala la CPL, sino de un acuerdo de distribución comercial: “Peisa no nos ha alquilado el espacio, sino que le pedimos que lo alquilara para que en esos stands pudieran venderse nuestros libros; Peisa vende todo con sus boletas o facturas, no nosotros”.
Por otro lado, si no se permitiera a las editoriales hacer representaciones comerciales de otras similares, los libreros y distribuidores tampoco podrían alquilar un stand en la feria porque ellos también venden libros de distintos sellos.
Esperamos, como publicación cultural, que esta situación se resuelva pronto, aún a pesar de los visos que indican lo contrario. La CPL ha emitido un comunicado, pero este, a su vez, ha sido reconvenido por la carta –hecha pública– que envía Rosario Torres, editora del Fondo de Cultura Económica, quien llama al orden y a la buena disposición de ambas partes para alcanzar un entendimiento que no empañe tanto el buen trabajo de las editoriales independientes como la vitrina que representa la feria. Citamos:
Señores Consejo Directivo
Cámara Peruana del Libro
Presente.-Estimados Señores Directivos:
Preocupada por la situación de conflicto que vive nuestro gremio, me dirijo a Ud. a fin de exigir una pronta y justa solución al problema que se ha generado con los editores independientes; de tal manera que no se siga mellando la imagen de la Cámara ni se ponga en riesgo el éxito de la Feria Internacional de la cual todos tenemos muchas expectativas.
En este sentido me permito proporcionar los siguientes elementos de juicio que espero sean de utilidad para dar por terminada esta situación:
1. En primer lugar debo expresar que considero que la expectativa de los editores independientes de contar en esta Feria Internacional con un punto de exhibición y venta se ajusta a los fines estatutarios de la CPL, que establecen que uno de los fines institucionales es promover el desarrollo de la cultura en el país.
2. Debo recordar también que en la Feria del año 2006, por acuerdo de la junta directiva de la cual formé parte, se propició la participación de los editores independientes rentando el stand a Punche Editores, quienes, además, no eran socios de la Cámara, otorgándoles un 25% de descuento (Acuerdo N° 43- 2006, Acta del 26 de junio del 2006).
3. Señalo también que resulta inaceptable que mientras los editores independientes de Chile tendrán un espacio en la Feria, pues asisten formando parte de la delegación del país invitado, a nuestros editores independientes peruanos se les niega esta oportunidad.
Invoco al Consejo Directivo a preservar el prestigio del gremio y no poner en riesgo el éxito de la Feria Internacional, atendiendo el justo reclamo del asociado PEISA (Representante Comercial de los editores de ALPE) y, sobre todo, permitiendo la participación de los editores independientes peruanos. Es una solución que las circunstancias exigen que se tome de inmediato, sin mayor dilación, porque ante la opinión pública se da la imagen de que la CPL no apoya a nuestros editores independientes.
Atentamente.
Rosario Torres Pesantes
Fondo de Cultura Económica del Perú
Está de por medio, como señala Torres, la imagen de la CPL, sobre todo si recordamos que dicha entidad logró la dación de la Ley del Libro y que en los últimos años ha ganado notoriedad gracias a las ferias internacionales en las que el Perú ha participado, yendo de menos a más, y que gracias a ellas nuestros libros puedan adquirir mayor presencia en el mercado editorial internacional. Lo cual es un logro notable si lo comparamos con la situación de las décadas de 1980 y 1990. No perdamos eso por conflictos que cada vez aparecen como de índole personal.
Es de esperar que esta situación halle una solución prontamente, conseguida gracias a un diálogo franco y abierto entre las partes enfrentadas. (Con textos de Mario Granda y Giancarlo Stagnaro).
Más sobre la actividad editorial independiente en El Hablador:
Nuevas editoriales (el caso de un boom remecedor), por Francisco Izquierdo.
Piratas y pirateados. Libros informales e industria editorial, por Jack Martínez.
El libro en el Perú, por Jack Martínez.
Actualización 22.07: Primó el diálogo entre la CPL y Alpe.
Misterios de la novela
Publicaciones, Reportaje July 10th, 2008
Giancarlo Stagnaro
A principios de año, el escritor Miguel Gutiérrez (Piura, 1940), autor de La violencia del tiempo y El pacto con el diablo, sufrió un impasse hospitalario que hizo temer lo peor. Ya más recuperado de ese trance, vuelve a los fueros literarios con la republicación de su novela El mundo sin Xóchitl y hoy, a las 18.30 horas, presenta la reedición del libro de ensayos La generación del 50. Un mundo dividido (Arteidea, 2008), en el centro cultural de San Marcos.
Después del susto que pasó a inicios de año, en el que fue derivado de un hospital a otro para tratar una dolencia sencilla y que terminó complicándose, esta mitad del año pinta bien para la reanudación de las actividades literarias de Miguel Gutiérrez. Acaba de republicar, en una edición más asequible para el gran público, El mundo sin Xóchitl, una historia de amor incestuosa entre dos hermanos, Wences y Xóchitl, que aborda de paso las costumbres e imaginarios de la Piura de mediados del siglo XX.
Entre los próximos proyectos de Gutiérrez figura una reedición del ensayo La generación del 50. Un mundo dividido, que en su momento despertara polémica por las calificaciones que su autor hacía sobre distintos actores culturales de aquella época. De igual modo, está por concluir la novela Confesiones de Tamara Fiol, cuyo adelanto el Fondo Editorial del Congreso publicara a fines de 2006.
“La generación del 50… sale tal como está. No he hecho ningún cambio, salvo dos adjetivos, y revisé la ortografía que estaba un poco descuidada. También explico por qué publico un libro 20 años después de haber recibido tantas críticas. También tengo ya avanzadas dos novelas más y otros proyectos. Espero el próximo año tener buena salud para terminar uno más”, confiesa.
Gutiérrez recuerda que desde muy niño fue un lector exigente y esto se patentiza en su faceta ensayística. Recordemos que es uno de los pocos narradores actuales que se dedica a este fructífero género.
“Hay un tipo de lectura que sigo y seguiré haciendo: una lectura ideológica del texto literario. Sin embargo, planteo cómo en mi tesis y artículos sobre la generación del 50 una lectura ideológica no agota otras lecturas. Las discrepancias que pueda haber con un autor desde el punto de vista de mis percepciones ideológicas no descalifican estéticamente su obra. La otra línea es incentivar al lector mediano a meterse en el mundo de la novela.”
Regreso a Piura
El mundo sin Xóchitl retoma ese mundo que fue retratado con proporciones épicas en La violencia del tiempo. Pero, en esta ocasión, la aproximación a la Piura del pasado usa como pretexto la relación de Xóchitl y Wenceslao, convertida en manuscrito por este último. “Su incesto es puro, carnal, filial, hasta cierto punto. No implica una crítica social, porque este hecho se da en todas las clases sociales. En el prólogo aludo a ello con un tono de elegía, de la pérdida de un pasado. Para mí, el desafío de esta novela era ponerme en ese horizontal mental emotivo.”
La historia de ambos hermanos sedujo durante muchos años al escritor, pero éste, según confesión propia, “no se sentía capaz”. Hasta que la contemplación de unas fotos familiares le dieron el ánimo y la técnica necesarios para abordar tan compleja temática.
“Escribí con mucha paciencia. Me informé sobre cosas externas, como mi propia educación sentimental con la ópera, cuyo gusto era muy extendido entre los hombres y mujeres de las clases altas de Piura. Hubo mil cosas que debí aprender, incluso para composición y lenguaje.”
El mundo representado también implicó un acercamiento emotivo a esta clase social. “Para mí fue un desafío escribir sobre una clase social que no conozco directamente, procurando no caricaturizarla, sino entenderla. El autor del prólogo, el editor del manuscrito de Wenceslao, sí está más cercano a mi pensamiento. Es un buen recurso literario para esos casos.”
Temáticas y filiaciones
El incesto no es considerado un tema tabú por la literatura occidental. De hecho, Gutiérrez sostiene que El mundo sin Xóchitl pertenece a esa vasta serie de alegorías literarias que se inician con la tragedia griega y se trasladan, por ejemplo, a obras como El cuarteto de Alejandría, de Lawrence Durrell.
“Hay un momento clave para mí, que es el momento de la escritura. La novela comienza a existir en el momento en que escribes la frase. Los caminos subterráneos, de los cuales no eres consciente, entran con una serie de elementos que son parte de tu vida y tu cultura, y se cristalizan en una forma nueva. Lo que sale difiere de lo que está animado por la tradición; y el momento misterioso ocurre cuando te dejas llevar por la frase. Te inmolas totalmente por ella.”
En la escritura de Gutiérrez intervienen una serie de procesos de filiación literaria. “No te das cuenta de que eso está ahí hasta que sale. Por ejemplo, en el libro, el personaje de Doña Matilde pertenece a un linaje literario, el tipo de mujeres de una alta posición moral, enamoradas y apasionadas, tan caro a Stendhal, Balzac, Flaubert y Joyce. En Piura, cuando era niño, las mujeres eran extraordinarias. Creo que trato de suplir una falta en la literatura peruana, de personajes muy planos.”
Ediciones masivas
La oportunidad de publicar en el formato de Punto de Lectura, semejante a un libro de bolsillo, surgió luego de que se considerara que la primera edición de El mundo sin Xóchitl (2001) había sido más cara por la inclusión de las fotos que le habían servido de “llave de entrada” a la escritura. En esta ocasión, se han dejado de lado las imágenes.
Sin embargo, eso no lo libró de algunas críticas por haber publicado en un sello transnacional. “Se dice que cómo es posible que Miguel Gutiérrez, que tiene tanta bibliografía y tal postura, publique en un sello así. Seguiré publicando en estas editoriales en la medida que respeten mi pensamiento, porque quiero llegar a mayor público y necesito sobrevivir. No soy hombre de fortuna. Claro que hay contradicciones, pero, como decía el viejo Mao, hay diferentes tipos de contradicciones.”
En todo caso, lo esencial para Gutiérrez es su relación con el poder. “Organizo mi propia vida haciendo las concesiones indispensables para sostener lo mismo que cuando tenía 17 años. Que haya contradicciones, admito que las puede haber. Renuncié a todo esto desde joven a plena disposición del arte de la novela. Lo importante es no traicionar mi pensamiento y la manera de encarar mi vida.”
Dixit
“Me gusta mucho el ensayo como forma, en el que trato dos temas fundamentales: comentarios de mis novelas predilectas; y reflexiones en torno al acto creativo.”
“En Celebración de la novela, reflexiono sobre el acto creativo a partir de mi propia experiencia, teniendo en cuenta lo dicho por otros escritores.”
“Quiero que mis libros representen en conjunto una iniciación literaria, que a mis quince años hubiera querido tener.”
“La novela total como paradigma no ha muerto. Las benévolas, de Jonathan Littell (Premio Gouncourt de Novela 2006), sólo es un relato sobre la situación contemporánea, sino que también funciona como imagen general de la vida.”
“Lo que falta es un ensayo sobre la mujer en la narrativa peruana. En la revista de la BNP, hago una revisión de la heroína de la novela latinoamericana, como La Maga y Alejandra. Comencé con una introducción y salió un artículo.”
Publicado en el suplemento Variedades de El Peruano, 30 de junio de 2008.
Foto: Miguel Gutiérrez en la Feria del Libro de Guadalajara, noviembre de 2005.
Respuesta a Silva y Pollarolo
Publicaciones, Debate July 4th, 2008
José Rosas Ribeyro
Un artículo mío que pone a la luz el origen de los tres poemas más conocidos y celebrados de María Emilia Cornejo, publicado en la quinta entrega de la excelente revista Intermezzo Tropical, y una entrevista posterior sobre el mismo tema editada por la también excelente revista virtual El Hablador, han provocado la reacción de dos escritoras peruanas a las que no conozco personalmente, pero que parecen odiarme desde ya por haber osado revelar lo que se oculta en el mito María Emilia Cornejo. Sirvan estas líneas, pues, para responder a las señoras Rocío Silva Santisteban y Giovanna Pollarolo. Lo haré, espero, con menos odio y furia que ellas y tal vez hasta con unas notas de humor.
Si detrás de las reacciones airadas de Silva y Pollarolo no se escondiera uno de los dramas del Perú, la negativa a ver y aceptar la verdad, la polémica con ellas podría ser eminentemente humorística, ya que algunas de las cosas que dicen son para morirse de risa. Una muestra es, por ejemplo, la jocosa paranoia de la señora Silva: termina su artículo escribiendo que “pronto se dirá” que Carmen Ollé no ha escrito sus poemas ni tampoco los suyos Giovanna Pollarolo ni Victoria Guerrero (directora, precisamente, de la revista Intermezzo Tropical que publica mi artículo sobre los tres poemas de Cornejo). Como el asunto parece angustiarla y no soy tan malo como me pintan, voy a empezar por declarar que no tengo la menor duda de que Carmen Ollé escribió Noches de adrenalina, un libro fundamental de la poesía contemporánea en castellano. Puedo añadir, además, que otro gran poeta del Perú es una mujer, se llama Blanca Varela y todos sus poemas los escribió sola consigo misma. Y puedo incluso ir más lejos y confesar que entre los poetas posteriores a los ochenta que he leído (y no he leído a todos, lo siento) me han impresionado mucho Montserrat Álvarez, Victoria Guerrero y Andrea Cabel, tres mujeres. Que entre mis poetas preferidas no figuren Silva ni Pollarolo no me lleva a pensar ni por un segundo que no hayan escrito ellas mismas sus obras, sino todo lo contrario.
La señora Silva hace referencia en su nota publicada en La República a “una reiterada e insistente campaña contra la imagen de poeta de María Emilia Cornejo”. No sé, yo vivo hace mucho tiempo en el extranjero y sigo a medias lo que ocurre en los círculos literarios del Perú, y debo decir que no me había dado cuenta de dicha campaña, ¿o será que para ella el sólo hecho de que Intermezzo Tropical, en su cuarta entrega, haya convocado a diversos escritores a reflexionar un poco sobre M.E.C. es ya una campaña negativa? En todo caso, mi artículo no forma parte de campaña alguna y lo que digo en él se viene diciendo en voz baja y entre sonrisas desde hace treinta años. Intermezzo Tropical tuvo el coraje de prestarme algunas de sus páginas para exponer con claridad y sin hipocresías lo que se venía murmurando.
Silva da rienda suelta a su mala fe y dice luego que, supuestamente, Elqui Burgos y yo ensamblamos los poemas con “restos de versos”, lo cual no tiene nada que ver con lo que digo yo en el artículo ni en la entrevista mencionados. Reitero: nosotros recibimos una serie de textos en bruto de M.E.C. después de su suicidio y de ellos, con mucho respeto, con cariño incluso, seleccionamos algunas líneas, algunos versos, escritos por ella, y los ensamblamos para dar como resultado los tres poemas que después se han hecho famosos. Esa es la verdad, ni más ni menos.
En otro momento la señora Silva, haciendo referencia a los demás textos de M.E.C que conforman En la mitad del camino recorrido, escribe: “Según Rosas Ribeyro estos poemas no valen nada…”. Es evidente que mejor sería para ella leer con los ojos y el cerebro y no sólo con el hígado, porque lo que yo digo es que, según diversos poetas y críticos que menciono, los demás textos de M.E.C. no están a la altura de los tres archiconocidos. Y esto, por cierto, no es lo mismo que lo que con mala leche me atribuye Silva.
Queriendo hacer humor (del malo), la señora Silva nos trata a Elqui y a mí de “Pigmaliones” que “insuflaron” su talento “para crear a una poeta paradigmática”. Otra vez la escritora prefiere sus mentiras a la verdad. Nunca, en ningún lugar, me he referido yo al talento de Elqui ni al mío, por la sencilla razón que nada tiene que ver eso con el tema tratado. El trabajo que hicimos al alimón fue una humilde labor de artesanos para construir en base, por supuesto, al material de M.E.C, unos poemas que a nosotros nos gustaran. Eramos jóvenes, habíamos conocido un poco a Cornejo, que era sanmarquina como nosotros, su suicidio nos había estremecido, y esa fue nuestra manera de rendirle homenaje. Anónimamente, humildemente, sin imaginar que esos poemas se utilizarían luego para construir un mito.
A Silva le choca que yo haya dicho que M.E.C. en vida sólo había publicado (digo “publicado” no “escrito”, estimada señora) “unos cuantos poemitas sociales”. Sin embargo, es estrictamente cierto. Según ella, yo utilizo el diminutivo “poemita” para desacreditar a Cornejo, lo cual no tiene nada que ver con mis intenciones que no buscan desacreditar a nadie, sino establecer la verdad de las cosas. Cuando digo “poemita” hago referencia a que se trata de composiciones pequeñas, de pocos versos y de versos cortos, ni más ni menos. Ese espíritu limeño deslenguado no tiene nada que ver conmigo, que dejé Lima hace más de treinta años. ¿No será más bien lo que ve Silva cuando se mira ante el espejo?
Decir, como hace Silva, que yo pongo en duda “toda la literatura escrita por mujeres” es una tontería tan grande (ya mencioné al empezar algunas de las escritoras que admiro, y hay muchas más en los más diversos universos literarios y, entre ellas, incluso algunas feministas) que produce más risa que indignación. La señora Silva es a veces una humorista a pesar suyo que recurre también a términos insultantes (mi supuesto “macrocefalismo ególatra”, “su amigo mudo” para referirse a Elqui Burgos, a quien antes, en Caretas, había calificado de “mi amigo”) a falta de verdaderos argumentos.
Y ahora pasemos a las notas de Giovanna Pollarolo en Perú 21. Esta conocida poeta y guionista se pregunta: ¿quién escribió los poemas de M.E.C.? Y sin ponerse roja responde ella misma: “Los verdaderos autores, afirma Rosas, son él mismo y el poeta Elqui Burgos”. Es decir que la señora Pollarolo miente sin tener vergüenza, porque ella sabe muy bien que nunca he dicho ni escrito que los “verdaderos autores” de los poemas de Cornejo seamos Elqui y yo. He dicho, y lo repito ahora, que los materiales son de Cornejo y sólo de ella, pero que la arquitectura de los poemas, su construcción, su estructura, la hicimos Elqui y yo al alimón. No es lo mismo y ella lo sabe muy bien porque no es tonta, pero miente para tratar, a como dé lugar, de que el mito no se quiebre.
En su segunda nota en Perú 21, la señora Pollarolo pretende que yo digo que Elqui y yo, supuestos “verdaderos poetas”, habrían hecho que “meros testimonios de una adolescente alcancen las alturas de la poesía.” Nada más lejano de lo que yo verdaderamente digo, es decir, que Elqui Burgos y yo, casi tan adolescentes como María Emilia Cornejo, quisimos meternos en su mundo, un mundo que en parte compartíamos, salvo que ella era mujer y nosotros no lo somos. Y lo hicimos porque éramos compañeros de generación, de San Marcos, y estábamos viviendo la misma explosión liberadora que a ella la llevó a hacer osadas anotaciones. ¿Qué “verdaderos poetas” podíamos ser Elqui y yo que por entonces sólo habíamos dado a conocer unos cuantos poemas en revistas? Teníamos algunas lecturas, probablemente más en poesía que M.E.C. que se había dedicado a otras cosas, eso es todo. Y eso poco que conocíamos lo pusimos al servicio de un universo, el de M.E.C., que nos había estremecido. ¿Podemos dos hombres sentirnos identificados con lo que escribió una mujer a tal punto de terminar siendo los arquitectos de sus mejores poemas? Pues sí, les guste o no a las feministas sectarias, lo cual me tiene sin cuidado.
Para terminar, quiero precisar que mi artículo en Intermezzo Tropical no es un testimonio personal salido de no se sabe dónde, sino la puesta en claro (”noir sur blanc”, se dice en francés) de algo que ya sabían muchos en el mundo literario peruano. ¿Carente de pruebas? La mejor prueba de todo es que no existe manuscrito alguno de los tres poemas famosos y que si se han conservado aún los “originales” que recibió Isaac Rupay para la publicación en su revista, se puede comprobar que estos están mecanografiados con la misma máquina, la mía, con la que lo están algunos textos míos de la época. Como por milagro conservo algunos, así que la constatación es posible hacerla. ¿Lo que digo es confuso?, como lo pretende Pollarolo. No, la confusión está en otra parte: en quienes se aferran a un mito por simples razones ideológicas: un feminismo oscurantista y ya nada liberador.
Lo positivo de todo esto podría ser el anuncio que hace Giovanna Pollarolo de la próxima publicación de un “estudio filológico” de la obra de Cornejo. El problema es que no se puede ser juez y parte. Susana Reisz se sitúa en el mismo campo ideológico de quienes han levantado el mito de María-Emilia-Cornejo-la-poeta-feminista y no es, pues, la persona más adecuada para analizar sin anteojeras lo que hay detrás de sus textos y detrás del mito. María Emilia Cornejo merece un análisis científico, serio, feministamente desideologizado. Un análisis en el que se considere en lo que valen las precisiones que he hecho en mi artículo de Intermezzo Tropical N° 5, la entrevista de El Hablador y en estas líneas, y en el que se incluyan las reflexiones de otros estudiosos y lectores de María Emilia Cornejo.
París, 4 de julio de 2008
Organizan conversatorio sobre María Emilia Cornejo
Debate July 3rd, 2008
La revista Discursiva, una publicación escrita por estudiantes de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, viene anunciando la realización de un conversatorio sobre María Emilia Cornejo, poeta cuya autoría ha sido puesta en debate en la revista Intermezzo Tropical y, recientemente, en este último número de El Hablador, en entrevista de Francisco Izquierdo a José Rosas Ribeyro.
Ambas publicaciones han originado una serie de opiniones y artículos de Rocío Silva Santisteban, Giovanna Pollarolo y Paolo de Lima (revisar links al final del artículo arriba citado “Cuando cae el mito”).
Para este interesante conversatorio, que se realizará el martes 8 de julio y que se ha denominado “La polémica de María Emilia Cornejo”, participarán Diana Miloslavich e Hildebrando Pérez, así como María Cecilia Trinidad y Jimmy Barrios. La cita se iniciará a las 18.30 horas en el auditorio principal de la Facultad de Letras y Ciencias Humanas de la UNMSM.


