Entrevista a Francisco Izquierdo Quea
Publicaciones, entrevista October 17th, 2007
Francisco Ángeles
Francisco Izquierdo Quea (Lima, 1980) es, además de codirector de la revista virtual El Hablador, un narrador peruano que acaba de sacar a la luz el libro de relatos Bonitas palabras (Mundo Ajeno, 2007). A continuación, reproducimos la entrevista aparecida originalmente en la revista chilena Letras.s5, en la que Izquierdo entabla un revelador diálogo literario con su tocayo.
Hay una regla implícita que la mayoría sigue: publicar libros de cuentos unitarios, orgánicos, etcétera. En tu libro hay más de una línea, y supongo que por eso lo has dividido en tres partes. ¿Te parece que los libros de cuentos deben ser algo más que una suma de textos independientes? ¿Necesariamente tiene que haber algo que los enlace?
Creo que, a diferencia de la poesía, en los cuentos uno puede tomarse ciertas licencias. Hay autores reconocidos –pienso en Quim Monzó o Foster Wallace– cuyos libros presentan relatos que muchas veces distan en temática, estilo o técnica. En el caso de Bonitas palabras, lo que intenté es partir de una idea fija: lo peruano, tanto desde una óptica historicista como desde la cotidianidad que impera en nuestra sociedad…
¿Crees que se te podría maletear por juntar en un mismo libro cuentos tan distintos como, por ejemplo, “Nada ni nadie” y “El niño en casa”?
Se me puede maletear por eso o por cualquier tontería…
A eso iba. Para la crítica puedes ser un escritor que “domina diversos registros” o también un patita sin estilo definido…
Obvio. Ahí entrar a tallar el talante de la persona que escriba el comentario o apreciación del libro. De un mismo aspecto me pueden decir algo positivo o negativo. Pero eso es normal, ya depende de la apertura del lector…
Dices que has intentado retratar lo peruano. ¿Hasta qué punto podemos considerar peruano un cuento como “La guapa”, si tomamos en cuenta que la misma situación puede ocurrir en cualquier otro lugar?
En el caso de ese cuento tienes razón, su anécdota puede suceder en cualquier lugar. Pero puede ser identificable como peruano, al menos para mí, si partimos del lenguaje, las costumbres y una que otra descripción que el narrador hace…
Claro, eso es más interesante. A veces uno cree que una anécdota descontextualizada basta para considerar que un texto ya no pertenece o no se inscribe dentro de una tradición….
Esa es una lectura que cierta crítica institucionalizó, y no solo en nuestro país. Por ejemplo, Bolaño. Algunos no lo consideran un escritor chileno sino mexicano o español. Yo he hablando con escritores y lectores chilenos y para varios de ellos la obra de Bolaño es resistida, a pesar de que escribe sobre Chile y sobre elementos reales de su país. Y con un lenguaje chileno, con sus modismos…
Sobre Bolaño se podría hablar un buen rato, pero yo iba por otro lado: pensar que porque uno ubica sus relatos en un lugar lejano o en un lugar sin nombre ya no se mueve dentro de la tradición. Los cuentos más coloquiales de Bonitas palabras podrían tranquilamente ocurrir en China y no hacer ninguna referencia histórica ni política ni geográfica al Perú. Sin embargo, solo en la construcción de las frases se puede descubrir una tradición detrás. Veo, por ejemplo, al Bryce de La felicidad ja ja…
Lo que pasa es que la tradición de nuestras letras tiene muchos momentos. Por ejemplo, los de La ciudad y los perros, La felicidad ja ja, Los inocentes, las obras de Arguedas o Alegría, los cantares novelados de Scorza. Son libros cuyas historias ocurren acá o donde sus personajes son peruanos. Sin embargo, lo que los identifica es el lenguaje…
¿No es curioso que el más representativo de nuestros cuentistas, Ribeyro, sea uno muy tradicional?
Llamar a Ribeyro el cuentista más representativo me parece una exageración. Yo no discuto a sus seguidores ni al fervor con el que lo admiran. Pero a mí no me gusta la mayoría de sus cuentos. Sus artificios son demasiado identificables y el lenguaje es obviamente clásico…
Y lo clásico era para él más una imposición que una elección. No podía escribir de otra manera, él mismo lo dice. De hecho, en uno de sus cuentos más flojos, “Fénix”, quiere aplicar las técnicas que utiliza el boom y pierde por goleada…
Curiosamente, ese cuento es uno de los que más me agrada. Al menos rompe con ese sopor tan común en su obra…
Claro, si no te gusta Ribeyro es normal que prefieras un cuento en que no es él…
Me agrada “Fénix”, no sé si porque no es el Ribeyro clásico o por la técnica. Pero en general, la calidad de los cuentos de Ribeyro es, a mi juicio, discutible. Yo no digo que sea un mal escritor, pero llamarlo “el cuentista de bandera” es demasiado. ¿Por qué ese término? ¿Porque hizo en su mayoría cuentos? ¿Porque sus novelas tienen menor calidad que sus relatos?
O porque tiene una imagen muy vendedora, que es precisamente la del no vendedor…
Por supuesto. Ribeyro puede ser un gran referente si lo lees a los catorce años. Ahí te marca…
¿A ti te marcó?
No.
Hace poco releí Prosas apátridas y me encontré con una que empezaba diciendo algo así como “abro la ventana, miro las calles y siento toda la tristeza del mundo cayendo sobre mi pecho”. Uno lee eso a los catorce y dice qué paja, cómo sufre este pata, yo también quiero. Creo que por eso soy medio depre…
Pero no te sientas mal por eso…
(Risas.) De hecho, al releerlo me sentí muy mal…
Eso le ha pasado a muchas personas. Hay gente que asimila eso y siguen pensando en el Ribeyro de los diarios. Porque vende la idea de ser un escritor que se va a Europa y que sufre, la pelea y que al fin consigue su obra. Pero eso es parte del bluff…
Pero supongo que Ribeyro no lo planificó así. Quizá al escribir su diario sí se la creyó, quizá todo es cierto. A lo que iba es que esa imagen, natural o impostada, después le ayudó a tener éxito…
Definitivamente. Y en San Marcos, por ejemplo, los mismos profesores que te dicen “hay que separar biografía de obra” son hinchas de autores como Ribeyro o Bolaño porque sus vidas les parecen fascinantes. El solo hecho de publicar un diario en vida puede suscitar malicia en quienes lo leen. ¿Quién te dice que el autor no metió mano ahí o hizo sus cambios para que su vida suene, no sé, bien hard core? Tranquilamente los diarios pueden ser parte de la ficción en su obra…
Ya. Pero estábamos en que es el mejor cuentista del Perú, cosa que no atracas. Más allá de que no te parezca gran cosa, ¿es el mejor o no?
Es que nuestro país no tiene una tradición grandiosa en cuento…
Por eso mismo. Es el mejor, ¿no?
No. El mejor es Bryce. Al menos a mi juicio, Bryce es mucho más cuentista que Ribeyro.
OK, hablemos un poco de la prensa. Tú has trabajado varios años ahí y nunca te has sentido muy a gusto…
No, aunque mi último empleo dirigiendo una página cultural tuvo momentos gratificantes. La prensa juega un rol importante en la difusión de una obra o en su valoración. Hay que diferenciar esos conceptos. Tú puedes decir salió tal libro de tal autor, el libro trata de esto, con ustedes la entrevista. Eso es difusión. La valoración implica criterios más exhaustivos…
Sí, eso está claro. Pero lo interesante es cómo elegir material entre lo más caleta. ¿A quién se le da cobertura?
Eso depende del encargado de la página. La prensa en general, en todas sus áreas, salvo valiosas excepciones, es un ambiente copado de argollas, coimas, mermeladas…
Claro, entiendo. Pero tampoco nos hagamos los estrechos. O sea, hace tiempo que no entrevisto a nadie y ahora te estoy entrevistando a ti, que eres uno de mis mejores amigos…
Por supuesto, pero quienes lean la entrevista se darán cuenta que por esa amistad acá hay un trato cordial y nada más…
Claro, no saben que después la vamos a editar juntos…
(Risas.) Así es. Tipo Ribeyro y Campodónico con los diarios…
“Julio, ¿qué palabrita cambiamos, qué coma le movemos para hacerte más depre y melancólico?”. ¿Así crees que fue?
Yo creo que hubo un floro agregado y sus buenas tijerazas…
Pasemos a algo más actual. La pregunta de siempre, que no voy a hacerte, es cómo te ubicas en el panorama de la joven narrativa peruana…
Qué bueno que no la vas a hacer…
Eso no sé cómo se contesta, y supongo que tú tampoco…
Exacto.
Pero sí me interesa saber tu opinión sobre este nuevo grupo de narradores. ¿Cuáles te parecen los más destacados?
Yushimito, Leonardo Aguirre, Castañeda y Alarcón. De Aguirre sólo he leído su primer libro, no sé qué tal está el segundo. De Castañeda y Alarcón he leído también sus siguientes libros y en ambos casos me parecieron inferiores al primero…
¿Y qué opinas sobre este fenómeno de editoriales jóvenes?
Bueno, la labor que desempeñan es loable. Publican en la mayoría de los casos a nuevos autores…
Pero los autores van con la suya, ¿no? ¿Dónde está lo loable?
Pero eso ocurre en cualquier editorial, sólo que en éstas es más barato y aumenta las posibilidades de publicar un libro. Mucha gente, y en esto me incluyo, no hubiera podido publicar sin la existencia de estas editoriales. Que tu libro sea bueno es otro cantar…
A lo que iba es que esta explosión editorial ha creado la ilusión de un movimiento literario que no estoy seguro que exista en la magnitud en que se cree. Basta ver el tiraje de los libros. Y casi ninguno se agota…
Pero hay libros, hay producción…
Claro, eso me parece muy bien. Pero el punto es que no hay más lectores. ¿O crees que sí?
Pero nada es perfecto, y menos en un mercado editorial tan desfasado como el peruano. Hay móviles importantes. Los premios de Cueto o Roncagliolo hacen que cualquier chibolo o autor joven diga “yo también la hago”. Se ha creado una atmósfera de optimismo y eso ha llevado a muchos a escribir y publicar…
Tengo la sensación de que aparentemente hay mucho ruido con tantos nuevos escritores, pero que afuera, más allá del público de siempre, nadie se entera…
Bueno, si hablas de que los escritores sean más famosos, podemos hablar, por ejemplo, de Vargas Llosa. En nuestro país es conocido en gran medida por su rol como ex candidato y porque funge como líder de opinión y en la calle todo el mundo lo reconoce. Pero en París sólo lo reconoce la gente que sabe que va a ir a tal conferencia o algún peruano que lo ve en la calle y va de frente a mentarle la madre. Pero fuera de eso, pasa completamente desapercibido. Tú agarras a Marco Martos o resucitas a Heraud y los paras en Larcomar y nadie los saluda. Frente a eso, ¿qué se puede esperar de un autor joven?
No estoy diciendo que a Leonardo Aguirre le pidan autógrafos en cada esquina de Larco (aunque el otro día me contó que le pidieron uno en la puerta de un burdel), pero al menos que su Musa travestida se deje de apolillar en Crisol…
En eso entra a tallar la difusión por parte de las editoriales y el trabajo hecho en prensa…
Porque el objetivo debería ser conseguir nuevos lectores, no sólo que la gente publique en mancha…
Eso se consigue mediante la prensa o buscando que te pongan dentro del plan educativo del ministerio y te lean en el colegio. Que en el libro de cuarto de secundaria haya una sección de autores peruanos jóvenes. Aparentemente suena rayadazo, pero eso ha pasado antes. Yo tengo un libro de Literatura del 79 donde sale gente tipo Marco Martos, Cisneros, Hinostroza, Heraud…
Que en el 79 no era tan calichines que digamos…
Pero, a ver, ¿tú te imaginas a alguien tipo Malca en un libro de cole del 2015? O a gente de los 80 como Domingo de Ramos o el chino Mendizábal, que tienen casi treinta años escribiendo buena poesía. No pues. No van a estar ahí. Y sobre esto de los narradores jóvenes, a algunos los leerán afuera y a otros no, a algunos los traducirán y a otros no, a algunos los publicarán editoriales españolas y a otros no. Ya depende qué tan recompensado se sienta el autor frente a lo que le toque…
Para terminar, hablemos un poco del libro. Tienes un cuento en el que abordas el asesinato que cometió Chocano contra Edwin Elmore Letts…
Sí. La anécdota me pareció interesante, por todo lo creado alrededor de ambos personajes, la víctima y el victimario…
Es un poco extraña la figura del escritor asesino. Creo que no hay muchos. El que escribe no mata, algo así. Pero sí se mata, ejemplos sobran…
Claro, porque se supone que el que escribe se defiende con su pluma. O porque se asocia al escritor como una lornaza que no le entra al golpe. Claro que igual Chocano pudo ser un mancazo. Cualquier manco puede matar, agarra una pistola y te plomea sin mucho esfuerzo. Pero bueno, ésa es la visión romántica que se tiene del escritor, un intelectual que sólo se dedica a leer y a hacer viajes…
Un tema recurrente en tu libro es Chile, que de distintas maneras aparece en varios cuentos. El de Chocano tiene móviles que se pueden relacionar con Chile, otro cuento habla de la guerra con Chile, en “El partido” Perú juega contra Chile. ¿Hay una obsesión ahí?
Bueno, Chile es parte de la vida de muchos peruanos. Creo que representa un tema de mucha relevancia, y es algo que he tratado de manifestar en algunos de los relatos del libro. En “Bonitas palabras”, a Elmore Letts se le sindica como el hijo del traidor de Arica, y eso es algo que Chocano se lo dijo en la vida real, pues el padre de Elmore Letts, Teodoro Elmore, es sindicado como el ingeniero que colocó las minas en el morro de Arica, luego se pasó al bando de los chilenos, las desactivó y con eso permitió que el ejército contrario pueda entrar a matar a las tropas peruanas. En la actualidad la situación ha cambiado, pero continúa muy latente por todo lo que difunde la prensa: las inversiones chilenas en el Perú, la cuestión limítrofe, los peruanos en Santiago y los partidos de fútbol…
Hay gente que sigue con esa nota de recuperar Arica…
Esa es una cuestión cultural que está establecida en nuestra sociedad…
Pero en tu caso, ¿hay un interés particular o es sólo coincidencia?
Es un interés particular porque es algo que actualmente sigue instaurado en el Perú. Se respira a cada momento con disputas comerciales, territoriales, deportivas. Lo mismo, pero en menor grado, ocurre en Chile: la prensa crea fantasmas, los políticos salen a decir que movilizarán sus aviones, barcos, etcétera. Pero a los días los cancilleres de ambos países se juntan para meterse unos tragos y la presidenta Bachelet viene a bailar y a cantar el himno nacional acá. Y es curioso, porque al final la que termina matándose es la gente de abajo, chilenos y peruanos del vulgo, que sólo siguen una coyuntura.



October 17th, 2007 at 5:55 am
es cierto: todas las editoriales llamadas “alternativas” cobran (y tampoco es un sencillo, ah). así cualquiera, pues. mientras tengas tu billete, igual te van a publicar, sea o no seas un crack. ojo, no estoy diciendo que solo publiquen mamotretos, pero franco, franco, la mayoría no pasaría la prueba de los lectores de las editoriales grandes (que no cobran; más bien, pagan).
October 17th, 2007 at 12:33 pm
A ver, lo que queda claro es que resulta escandalosamente fácil y caprichosón tumbarse a Ribeyro, al menos como lo hace Pancho. Y me asombra que alguien como él caiga en esas “boutades” sin contexto ni sustento. El problema no es que no le guste Ribeyro (está en todo su derecho), sino la forma feble en que expresa ese disgusto. El argumento de artificiosidad para cuestionar una obra de ficción puede servir, en realidad, para invalidar toda la literatura desde que Homero perdió la vista. Discutible me parece también que asegure que el Perú no tiene una tradición, si no grande, al menos sólida en cuento. Habría que ver. Con dos piezas por cabeza de Ventura García Calderón, Arguedas, Alegría, Vargas Llosa (”Día domingo”, por ejemplo), Congrains, Loayza, Zavaleta, López Albújar, Diez Canseco, Bryce y el denostado Ribeyro, te aseguro, Pancho, podrías formar un volumen de cuentos apreciable hasta en chino. Sin duda, las opiniones polémicas son bienvenidas, pero no cuando vienen en el empaque veloz de una entrevista. Tan vez con un poco más de seso podrías convencernos.
October 17th, 2007 at 1:14 pm
abajo ribeyro! que viva bryce! salud!
October 17th, 2007 at 3:05 pm
Maleado para hablar así de un grande como Ribeyro, pero el pata tiene razón en señalar que más lote en cuentos es el tío Bryce. Buena la entrevista, por ratos divertida, por ratos precisa.
October 17th, 2007 at 4:05 pm
No se hagan los giles que bien que en el Hablador le hicieron hace un tiempo su homenaje a Ribeyro por sus diez años de finado. A ver si alguien más de la revista se pronuncia al respecto.
October 18th, 2007 at 12:58 am
Sobre la propuesta de incluir autores peruanos en las lecturas de secundaria, nótese que la currícula actual funciona al revés: en los primeros años de estudios, se leen los clásicos, con su lenguaje difícil y (obviamente) anacrónico. Recién en los últimos años, autores contemporáneos.
¿No sería más lógico que fuese al revés? ¿Que primero se lean los autores contemporáneos, de moda si se quiere, de manera que el joven lector se enganche con el gusto por la lectura? ¿Que los clásicos - El Cid, Don Quijote, etc - se estudien mejor en los últimos años, con lectores más cuajados y capaces de acometer textos más difíciles (por lo anacrónico)?
October 18th, 2007 at 6:45 am
el anónimo mala-leche (que dijo lo mismo en el blog de coral, si es que no se trata del propio coral) escribe: “Sin duda, las opiniones polémicas son bienvenidas, pero no cuando vienen en el empaque veloz de una entrevista.” tú lo has dicho: “empaque veloz de una entrevista”. no es un ensayo, no es una reseña. a pancho le preguntan y pancho responde, eso es todo. si quieres que pancho te explique mejor sus “boutades”, invítale una chela. además, estoy de acuerdo en que el tío ribeyro, por lo menos a nivel de lenguaje, no aporta nada. incluso, hasta resulta medio huachafón.
October 18th, 2007 at 7:06 pm
¿Es esta una entrevista apócrifa? ¿Es otra broma de esas que tanto le gusta hacer al buen Angeles, cuando por aburrimiento tal vez, decide burlarse de sus lectores para recibir contento mensajes como éste, del humilde Tío Rico, que afortunadamente no pertenece a generación tan brillante, tan optimista, tan genial, pero sin vida ni historias que contar para lograr la apetecida fama? Vayamos por partes.
Víctor Coral, cuya costumbre es sacar del lodo un pie para meter el otro, ha señalado el vacío, la profunda ignorancia que hay detrás de cada declaración de Izquierdo con respecto a la obra de Ribeyro (por favor, no me mutiles el mensaje, porque a la ignorancia no sé como tratarla con eufemismos). Pero en su labor de aclaración intelectual, desafortunadamente comete la tontería de aplicarle ladrillo a Cortázar, aunque aparentemente no es esa la intención del pobre Vico. Al margen de este tropiezo, les sugiero que lean su post, para no tener que repetir los argumentos que desenmascaran la falsa irreverencia de vuestro entrevistado.
Si los dos muchachos (Angeles en las nubes y a su izquierda Izquierdo) leen una página triste del diario de Ribeyro y les provoca soltar la carcajada, porque al fin y al cabo en el camino de la literatura hay que destruir, hay que ser iconoclasta, hay que matar a los padres y a los tíos y hasta a los vecinos anquilosados de generaciones pasadas para afirmar la nuestra, posiblemente estén en su derecho; pero como existe una cosa que se llama “responsabilidad de la opinión” que se atengan a las aclaraciones del caso, como el pobre tío Alonso Alegría, que al exhibir alegremente su imbecilidad se ha ganado la réplica contendente de Gustavo Faverón en muchas ocasiones.
Pues bien, sucede que Ribeyro es un patita romántico y bohemio, ¿verdad?, pero muy calculador pues, capaz de juntar a Campodónico y socios para administrar las posibilidades comerciales de su pena, ¿sí?. Pues bien, si la frivolidad de ustedes toca esos límites, no quiero ser partícipe de ella cerrando la boca, sobre todo porque yo, lector de Ribeyro, no fui marcado por el cuentista durante la adolescencia, sino por elescritor de confesiones y en la madurez.
Pues bien, sucede que Ribeyro es un hombre que sufrió una de las enfermedades más penosas por décadas. Su diario está marcado por la enfermedad. Sus reflexiones más brillantes son precisamente aquellas en que habla de la enfermedad. La enfermedad persigue a Ribeyro en todo momento: mata al Ribeyro hedonista, al Ribeyro creador, y lo deja vencido, con una batalla librada solamente a medias, porque al pesar físico se suman otras naturales consecuencias: la depresión, el ocio, la pérdida de la voluntad, etc. Pónganse a fingir eso ustedes, queridos amigos, para ver qué difícil es hacerlo si no se cuenta con una realidad que respalde lo escrito y lo mostrado.
A esta odisea corporal, Ribeyro, por increíble que parezca, le suma una virtud: la elegancia, la moderación, la resistencia al grito desesperado que el cuerpo le impone. Se respira en sus prosas tristeza, pero contenida, desesperación en sosiego digamos, y aunque el dolor lo acose, habla más de literatura que de su cuerpo quebrado. A un hombre tan discreto, ¿no le va a perdonar un lector petulante e inexperto que pierda la paciencia de vez en cuando?
Estoy tentado de llamar a ésta, una generación feliz. Desde hace tiempo me viene este deseo. Porque la vida es para todos tan matizadita, tan fea a veces pero a veces tan rica, que Iván Thays ha prohíbido el pesimismo y sin considerar ninguna de las experiencias vitales de José Saramago se toma la confianza de llamarle “Don Pepe” y decirle algunas cositas vulgares que Izquierdo y Angeles aplaudirían.
Así no es la cosa querido, diría un argentino. Si para eso resucita la bitácora, mejor que se quede enterradita en su tumba. Hace un año llegué a pensar que éste era el mejor blog peruano. Reconozco ahora que tras tanto dislate, ¡me he equivocado!
October 19th, 2007 at 12:47 am
Gracias por el largo comentario, estimado Tío Rico. Dices cosas muy sensatas y eso siempre es bienvenido.
Por mi parte (Izquierdo dirá o callará lo suyo)no hay ningún intento de parricidio o estallido iconoclasta (la verdad, ya estamos un poco viejos para esas cosas). El tema que tocamos en la entrevista es cómo la imagen del escritor dolido, triste y fracasado sigue siendo atractiva para el público y colabora en el éxito de un escritor. Eso de ninguna manera significa que uno se burle o cuestione el sufrimiento de Ribeyro o de cualquiera.
Finalmente, tienes razón cuando dices que yo “recibía contento” los comentarios que escribías en este blog hace unos meses. Y me da gusto comprobar que en su momento lo hayas considerado el mejor blog peruano. Y también es posible, como dices, que te hayas equivocado. Creo que el mejor blog peruano está todavía por hacerse. Espero que en no mucho tiempo haya novedades al respecto.
Saludos cordiales,
Francisco
October 19th, 2007 at 1:13 am
Qué tanta vaina con Ribeyro. A ver si cortan esa polémica tonta y vamos a otros temas de cierto interés, como el que toca el Primo Levi respecto a invertir el plan de lectura en los colegios. Aunque viéndolo bien eso está tranca. Sé que los mafiosos de santillana en sus libros están que mandan leer a roncagliolo y a su gentita. ¿Quién quedaría luego? ¿Beto Ortiz?
October 19th, 2007 at 7:51 pm
Querido Francisco:
Tu respuesta me ha arrancado una lágrima, por lo mesurada y certera, cuando desde aquí, desde esta trinchera de oro, el tío rico pretendía herirte. Lo admito, pero no me averguenza, porque creo que a pesar de mi dureza, motivos no me faltaban. He vuelto a leer mi opinión y me mantengo en lo que digo, pero hubiera explicado mejor las cosas si hubiera reparado, con frialdad, en otras cosas. Por ejemplo cuando Izquierdo habla de Ribeyro y su vida “fascinante”. ¿Fascinante por dónde? No hay vida más gris, más rutinaria, que la de Ribeyro en París; en las antípodas de esos personajes realmente fascinantes que por entonces preparaban la guerrilla del 65, uno de los cuales conoció a Ribeyro en Francia. Después el mismo Izquierdo habla del estereotipo del escritor que va a Europa y pelea y al final la hace, como si tal imagen fuera la adoptada por Ribeyro con fines aparentemente comerciales (dice Izquierdo “vende”). Creo que la misma palabra “pelea” contradice el escepticismo de Ribeyro, así como la palabra “sufrimiento” debió causarle, por pudor, verguenza. Tampoco Izquierdo ha descubierto la pólvora al afirmar que Ribeyro vio sus diarios como parte de su obra; él mismo lo explica muchas veces: el diario es un género literario, un género marginal como los libros de viajes o las epístolas; y ante esa realidad, él mismo duda a veces de sus cuentos y apuesta por la permanencia de sus memorias. En suma, lo que a mí me molesta es fundamentalmente el hecho de que alguien opine sin haber leído bien a un autor o un libro. Le pasa también a Santiago Roncagliolo, cuando afirma que algunos aforismos de Ribeyro pudieron ser firmados por Ciorán: mala lectura al cuadrado. Ribeyro no exhibe la desesperación, las desgarraduras anímicas, las maldiciones a que es propenso Ciorán. Puedo abundar en incontables pruebas, pero creo que no es necesario. Simplemente vuelvan a leer La tentación del fracaso, pero bien, y después hablamos. A pesar de todo, los quiero.
October 20th, 2007 at 2:49 am
Hola Salserín, muy pertinente tu aporte, supongo que sería ingénuo esperar que no existan lobbies en cuanto a los planes curriculares y los textos “obligatorios”.
Sin embargo, aún nos quedan los propios escolares y sus padres, quienes a fin de cuentas son quienes pagan los libros. Igual podríamos (¡qué ilusos!) armar una suerte de “plan paralelo de lecturas”, desde primaria hasta quinto año, basándonos en los libros que sean relativamente asequibles en todo el país, o que puedan descargarse de la internet.
¿Cuáles serían los libros que podrían recomendarse en primaria, por ejemplo? Creo que Harry Potter y similares introducen a la lectura desde una perspectiva lúdica, apropiada a estudiantes de 10-11 años. Tom Sawyer y Verne. Y en nacionales, habría que chequear la producción de Colchado Lucio.
En primero de secundaria, La tia Julia y el Escribidor, de un lado jala el tema medio morboso de la relación con la tía política y de otro, las alucinantes lucubraciones del escribidor, es para no soltarlo. Otro que no tendría pierde sería Un mundo para Julius.
En segundo, full terror y ciencia ficción, la trilogía de la Fundación de Asimov, los cuentos de Horacio Quiroga
En tercero, Al final de la calle de Malca, para que los muchachos vean que con elementos mínimos se puede construir una vida, y de paso, la eviten. Quizá Matacabros de Galarza, para que entiendan (desde un lado negativo, claro está) lo que es la tolerancia. Y de extranjeros, Lolita de Nabokov, para que las chibolas dejen de soñar con el profe de educación física y entiendan bien qué les puede pasar si no se cuidan.
En cuarto, para que empiecen a pensar por su cuenta, El mundo de Sofía de Jostein Gaarder, Etica y Política para Amador, de Savater. De narrativa nacional, José de Piérola (esperando que haya culminado su trilogía). Todos los libros de Manuel Scorza. Conversación en la Catedral, de cajón. El díptico de Martín Romaña.
En quinto, se supone que todos habrán descubierto sus propios gustos y criterios literarios. Ahí vendrían los clásicos, que servirían para que los estudiantes, sobre todo a los que planean ser escritores, sepan que a estas alturas es difícil volver a inventar la rueda.
October 20th, 2007 at 3:49 am
Ja. Qué payasos los “Panchos”. Pareciera que la entrevista fue pactada para sacar polémica y hablar “de paso” del libro. Así no es.
Lo de leer a autores jóvenes en el colegio me parece un absurdo, cuando joyas como Scorza y Congrains se pudren en el olvido ¿leer a Roncagiolo? ¿disfrutar con Aguirre? Eso me suena a fetichismo reaccionario y a revolucionarios trasnochados.
Lo de Ribeyro no debería sonar tan grave, ciertamente Bryce escribe (escribió) mejores cuentos. De lejos. Pero lo que sucede es que Bryce tiene la “novela” por excelencia y está *** por eso. Incluso el mismo Vargas Llosa no puede superar su novelística (además sus cuentos son muy malos).
Para acabar, quizás a Izquierdo sí le gustaría que lo reconozcan en LarcoMar, por eso se fue a Francia. Ahora nos llegará su diario parisense y nos querrá meter la yuca.
Ja. Los “Panchos” la hicieron de nuevo.
Salutes
October 20th, 2007 at 4:42 am
Francisco Izquierdo tiene todo el derecho de establecer sus filiaciones literarias como le plazca. Aquí no se trata de “parricidios” o provocaciones, como algunos lo han calificado, sino de búsqueda de lecturas mediante afinidades electivas. Muchos escritores ensalzados por el canon -no necesariamente el peruano-, la crítica o los medios no necesariamente llegan a tocar a los lectores; sin embargo, están o figuran ahí. Ahora, un lector peruano puede pasarla muy bien con Ray Bradbury y no necesariamente con José María Arguedas. Un argentino puede detestar a Borges y Cortázar. Esto ocurre y no debe ser motivo de desgarramiento de vestiduras. Lo demás (censura y chismografía barata) no tienen nada que ver con la literatura, y es una lástima que un comentarista con el mote de “el hombre de la luna” caiga en arbitrariedades de ese tipo. ¿Acaso París y Larcomar forman criterios para evaluar una obra literaria? O quizás haya visto a muchos con esa pose para extender tamaña banalización a Izquierdo. En otras palabras, la táctica del ventilador. Mal pues, señor de la luna. Con esa afirmación descalifica de plano sus criterios para juzgar la entrevista.
October 20th, 2007 at 6:02 am
Primo Levi, con tus recomendaciones para un nuevo y posible plan lector has demostrado que conoces bien el asunto. Desde esta humilde tribuna cuenta con mi apoyo incondicional si es que algún día agarras una chamba en el Ministerio de Educación, que hace rato (desde antes de Velasco) necesita a gente de tu vuelo.
October 20th, 2007 at 8:02 pm
Ese Hombre de la luna parece que de verdad viviera en la luna. Qué tremendo gilazo resultó ese patita. No hay punto de comparación entre Scorza, Congrains y esa gente con Roncagliolo y los autores rescatables del presente. Y no porque unos sean mejores que otros sino por contexto. En el colegio a los chicos se les enseña a partir de periodizaciones, a modo de lecturas establecidas en distintos representantes. No se puede decir Leo o Alarcón no pueden estar en un libro del cole porque no está Zavaleta u otro tío de esos. Esa es una visión recontra atrasada.
Con respecto a las propuestas del Primo Levi, estoy de acuerdo con muchas pero habría que tomar en cuenta también una lectura para niños de 5 o 6 años. Ahí creo que pueden figurar los libros últimos de Watanabe y Jorge Eslava, y de afuera la escritora Ana María Machado me parece alguien muy rescatable.
Otro punto que el Primo menciona y que me parece muy importante es la presencia de Piérola en ese plan lector. Sé que dicho escritor ha publicado una novela sobre la violencia recientemente, pero desconozco sus alcances inmediatos a fin de asentarse ya como una posible lectura en los colegios. Al menos yo de él (y creo que muchos) solo he leído su cuento que ganó el Copé hace unos años. No estoy discutiendo la calidad de su narrativa, porque ello resultaría muy relativo como para situar a ese autor dentro de ese posible plan lector. ¿Entonces cuál sería el otro motivo para incluirlo? ¿El tema de la violencia? Ahí entraría a tallar la discusión de por qué no Roncagliolo, Cueto, Alarcón y demás.
En el resto estoy de acuerdo, aunque yo pondría a Breat Easton Ellis y a Bukowski en lugar de Malca y Galarza. Aunque claro, lo peruano debería tener más relevancia por eso del realismo sucio.
Saludos.
October 20th, 2007 at 9:51 pm
Gente, les cuento que acabo de llegar de correr morey en Waikiki y luego de tiempazo encuentro algo mostro en este blog. Resalto lo de Bryce, que en verdad es más que Ribeyro, y el rollo sobre Chile que a la franca nos tiene jodidos. Felicito la reaparición de Ángeles, aunque no veo porqué lo maletean tanto: ya todos lo conocen, el hombre es así pues, suelto, esporádico, se poserea de vez en cuando, total, es su naturaleza. En fin, nos vemos en Bujama este weekend, chaufa.
October 20th, 2007 at 9:53 pm
Qué tanto sabe el hombre de la luna de colegios? Parece que poco ya que libros de Aguirre y Alarcón la harían linda en las aulas de cole. Y qué tiene que ver una discusión acerca de lo buen o mal o regular cuentista que fue ribeyro con que Los Panchos sean reconocidos o no en Larcomar? Selenita, a ver si te pones deacuerdo contigo mismo.
October 20th, 2007 at 10:25 pm
No pues, gente, cómo chicha van a mandar a leer a ese flaco De Piérola en el cole. El flaco lo mejor que tiene es su peluca. Ese ladrillazo que ha esccrito en el colegio a lo mucho serviría para estabilizar un pupitre con la pata rota. No malogren tan rápido a los chibolos.
October 20th, 2007 at 11:05 pm
Estoy de acuerdo con lo que dicen los comentaristas respecto a la entrevista. Por otro lado quiero mandar saludos a Francisco y felicitarlo por su nuevo proyecto en el blog X. He encontrado historias interesantes que tranquilamente pueden estar en Etiqueta negra o en Somos. Voy a tratar de conseguirte los correos de Titinger y Vilela para que pruebes suerte. A ver si hoy vas al Bierhaus y te los paso. Chao.
October 21st, 2007 at 12:29 am
A ver, pes.
Què tanto sè de colegios? No mucho, salvo lo que aprenden mis hijos en inicial. Pero eso sì, pasè por un colegio malazo donde me hicieron leer a patadas. Asì rescatè algo entre tanto cocacho nicomediano; por eso estudiè literatura. Pero, ja, ¿què? la honda ahora es mandar a los jòvenes autores peruanos para salvar la educaciòn lectora? No sean retrasados. Aquì el punto es emocionar a los chicos (me refiero a los escolares) y me cuesta mucho pensar còmo se harìa para emocionar a un quinceañero con Pudor o Abril Rojo. Creo que la vìa està en rescatar del olvido a autores bacanes con obras buenas, que realmente se puedan leer y disfrutar. Va por ahì la cuestiòn. Nada màs.
Los que quieran inventar la pòlvora, no gasten sus neuronas en fintas. Aunque sea -parece que aquì hay varios educadores de oficio- practiquen sus teorìas. Allì estarìa el verdadero logro.
Saludos
Tambièn para tì, Escudero S.
October 21st, 2007 at 3:57 am
Creo que la vìa està en rescatar del olvido a autores bacanes con obras buenas, que realmente se puedan leer y disfrutar. Va por ahì la cuestiòn. Nada màs.
Excelente, hombre de la luna. Ahí se resume la cuestión.
¿A cuáles autores propones?
October 22nd, 2007 at 5:00 am
Buena entrevista. Y tiene razón el Batero, no lo paleen tanto a Ángeles, el hombre hace lo que puede. Está bien así. E Izquierdo anda en las mismas. Le siguió los pasos a su compadre y se mandó con un buen floro sobre Ribeyro. Y claro, la mecha se armó. Buena dupla delantera, muchachos.
October 22nd, 2007 at 5:37 pm
claaaaro, buena la dupla An-Iz. y como siempre, aguirre jodiendo desde la banca.
October 22nd, 2007 at 9:58 pm
Ribeyro también fue abogado como yo. Hasta donde tengo entendido él estudió eso por imposición familiar, pero de seguro que ahí se curtió en buenas lecturas. Yo también tengo un amigo (Javier de Taboada) que estudió derecho en la UNSA y luego literatura en San Marcos y ahora está en Harvard. Para que vean que los abogados hemos dado mucho a este país. Arriba Arequipa!!!