¿PUEDE LA RADIO FORMAR LECTORES?
Publicaciones August 27th, 2007
Por: Marlon Aquino Ramírez
Mi novela favorita es el nombre del programa que se trasmite los fines de semana en RPP. Como bien saben, se trata de la emisión de adaptaciones radiales de algunas obras clásicas de la literatura universal. El encargado de hacer la presentación de cada una de las novelas, y quien ha dado prestigio y publicidad al espacio es Mario Vargas Llosa. Tras sus palabras empieza la recreación a cargo de conocidos actores de la escena local.
Recuerdo que cuando escuché por primera vez la publicidad previa a la emisión del primer programa, me entusiasmé mucho. Desde que leí La tía Julia y el escribidor apareció en mí el deseo de vivir, algún día, esa misma emoción que allá por los años cincuenta experimentaron muchos radioescuchas con los truculentos y subyugantes radioteatros. Logré escuchar algunos en Radio Nacional hace un tiempo, pero por diversos motivos nunca completamente. De modo que las recreaciones de RPP vinieron a satisfacer ese deseo y, se podría decir, que a sofisticarlo, pues no escucharía ahora tremebundos melodramas, sino prestigiosas obras literarias.
Puedo decir que mis expectativas se cumplieron a cabalidad. Y de las novelas que he escuchado hasta ahora, la que más me ha gustado ha sido Tom Sawyer, pues escuchándola logré meterme de lleno en el mundo de los personajes. No he leído Tom Sawyer, pero luego de tan grata experiencia, ya coloqué a la famosa novela de Twain en la lista de mis libros pendientes. Quiere decir esto que el programa de RPP ha avivado mis ansias de lector: las “radionovelas” (novelas emitidas por radio) son un liviano trampolín hacia los libros. ¿Pero ocurre esto con todos los radioescuchas?
Pienso que no. Para muchos, el trampolín radial los hace caer en una piscina sin agua. Sí, pues cuando leen las novelas que escucharon en la radio experimentan una gran decepción. Lo escucho ahora entre amigos y conocidos, y lo he escuchado entre mis alumnos en la época en que trabajaba como profesor de Literatura. “Usted cuenta las historia más chévere pe, profe. El libro es monse, aburre”, me dijeron luego de haber corrido a leer Moby Dick en la biblioteca, motivados por un ameno resumen que les conté en clase. Les fascinaba escuchar historias, mas no leerlas. La lectura era para ellos una obligación, no un placer.
Con Mi novela favorita ocurre lo mismo. Una gran cantidad de fieles seguidores del programa se habrá decepcionado al percibir que, por ejemplo, la Madame Bovary de papel y tinta avanza con una lentitud que parece de tortuga si se compara con la agilidad con que lo hace su contraparte radial. Y la mayoría de adultos exige velocidad, pues no disponen de tiempo para leer. Si cuando leen lo hacen en el micro o antes de dormir luego de una extenuante jornada laboral, preguntémonos: ¿podrán en esas condiciones avanzar por el barroco sendero de las frases proustianas o de los morosos cuadros verbales de Balzac? Si no han sido lectores continuos, me temo que no.
De modo que lo más agradable para estas personas es sintonizar la radio y escuchar tranquilamente estas recreaciones ágiles y libres de toda complicación. Ese es el alimento ficcional que han elegido.
Para leer un texto literario se requiere de un tipo de destrezas que no son las mismas que se emplean para enfrentarse a un producto oral. Si para la asimilación de los productos radiales se requiere del uso de la imaginación, para la lectura se necesita además ser competente descifrando el código verbal y tendiendo relaciones entre los elementos semánticos que este compone, lo cual demanda más concentración y una mayor participación del intelecto. En una sociedad donde reina lo audiovisual y la velocidad es un principio básico de acción y pensamiento… difícilmente se dará el desarrollo masivo de las competencias lectoras.
En resumen, no se podría afirmar de manera contundente que Mi novela favorita va a favorecer el incremento de lectores en el país. No, seamos cuidadosos. Lo más probable es que aumenten los amantes de la ficción, mas no los de la lectura. Y es que únicamente los libros son quienes tienen la genial virtud de engendrar lectores, estos rara avis del siglo XXI.
(En la foto: Mario Vargas Llosa durante la grabación de Mi novela favorita).



August 27th, 2007 at 5:01 pm
Es claro y evidente que las historias trasmitidas por la oralidad son el primer acercamiento a la literatura (no solo en la experiencia personal, sino en la historia universal). Los que tienen hijos pequeños saben a qué me refiero (mis hijos disfrutan más de las media hora de lectura por las noches antes de dormir, que las clases de lenguaje y literatura en el colegio). Esto puede ser frustrante, pero, a mi modo de ver, es la manera más íntima y natural de empezar los amorios con la literatura.
Me imagino que el problema expuesto por Aquino deviene de un pésimo proceso de aceptación de la literatura. Si todos en nuestra temprana infancia hubieramos tenido a alguien que nos leyera con cariño y emoción, yo creo que el paso al papel y la tinta sería más gustoso.
Así,luego de escuchar las radionovelas, en vez de buscar algo parecido en el libro, emocionalmente hablando, entenderíamos el cambio del formato oral al escrito.
Así que ¡a leer a los niños!, por favor.
Salutes
August 28th, 2007 at 1:37 am
“Usted cuenta las historia más chévere pe, profe. El libro es monse, aburre”.
A estas alturas, uno se pregunta si el autor de la frase es un alumno de colegio o un alumno universitario.
Por cierto, la experiencia mexicana (comentada en “Letras libres”) puede servir de ejemplo.Aquí el enlace.
“Tom Sawyer” es un libro que gusta a todos, niños y adultos, por que Tom Sawyer es un niño de lo más políticamente incorrecto: fuma, roba, es irreverente, se escapa de su casa, va a cementerios por la noche, es amigo de vagabundos, resuelve crímenes… y si no se tiró a Becky Thatcher en la cueva, fue por que los interrumpió Joe el Indio. ¿Quién no hubiese deseado una niñez así?
August 28th, 2007 at 4:30 am
oiga, más información, pe: programación, director, guionistas, etc., etc… muy impresionista su esbozo.
August 28th, 2007 at 7:02 pm
Cuidado, Harry, mi intención no era dar información sobre el programa (para eso está Google). Lo mío era una propuesta personal para debatir. Gracias por lo de impresionista, ciertamente, estas son mis impresiones.
August 28th, 2007 at 11:36 pm
No soy fanático de la radio, pero la otra vez mi abuelo ciego me dejo que el sábado había escuchado “Madame Bobary” y otras novelas de Vargas Llosa, bueno normal abuelo, sé que estás viejo, no le dije nada, para qué.
Esto de las “radio-novelas” me parece una iniciativa correcta.
Aunque yo voy a seguir prefiriendo leer.
August 29th, 2007 at 4:51 am
…mi abuelo ciego me dejo que…
…”Madame Bobary”…
¿Tu abuelo es el único ciego en la familia?
August 29th, 2007 at 2:18 pm
La verdad es que cuando escuché hablar de la iniciativa esta me gustó mucho, pero el resultado no fue, para mí, el que yo esperaba. La lectura no está hecha de palabras sino también de silencios y creo que en este sentido estas adaptaciones se olvidan de ella.
Claro, la velocidad, que ustedes también mencionan, es un aspecto de producción, del tiempo disponible del radioescucha, del tiempo de la radio (que debe de ser caro) y contratos a actores, etc… Sé que la idea es didáctica y todo esto y abre las puertas a muchos, pero… Pero igual!!! Es mi opinión.
Una vez escuché unas adaptaciones de cuentos de E.A. Poe y me parecieron mucho mejores: solo palabras y algo de música. Un cuento era dividido en cuatro o cinco capítulos distintos y esto creaba expectativa.
Aquí me parece que está excesivamente recargada. Sonidos, imposiciones de voz que a veces no son muy verosímiles, efectos que en vez de despertar la imaginación tratan de abarcar todo ese espacio libre de nuestra verdadera imaginación la pierden…
August 29th, 2007 at 11:06 pm
No pasa nada con esas radionovelas de Varguitas. Ese compadre no encuentra mayor oportunidad de figurar, y menos en esa emisora.
August 31st, 2007 at 7:07 am
Obviamente hay novelas que comprenderán con mayor facilidad quienes tienen el hábito de la lectura. No creo sea justo esperar que despues de escuchar un programa de una hora la persona corra a sumergirse en una lectura de Proust o Dostoievski.
Creo que es válido el esfuerzo por impulsar la curiosidad de la gente por la lectura.
Aprovecho tu espacio para comentarles que en la Librería Virtual de El Gato Descalzo estoy ofreciendo los siguientes títulos:
*Libros sobre literatura y filosofía peruana del siglo XVII.
*El arte de la ficción de Henry James & Walter Besant. Por primera vez en Perú se publican juntos estos dos ensayos que iniciaron un debate que sigue hasta nuestros días. Imprescindible para interesados en la escritura: principiantes y expertos.
* El Árbol de Sodoma de Jorge Nájar (2007, 373 pág.). Novela ambientada en la selva. Tres historias que pueden leerse de forma independiente: Los protagonistas se enfrentan al terrorismo y narcotráfico pero también se encuentran con creencias, mitos y leyendas que perduran hasta nuestros días.
*Del Río al Mar. antología que reúne más de 30 años de poesía de Graciela Briceño, hija ilustre del departamento de Huánuco.
Incluye textos de Mario Benedetti, Washington Delgado, Augusto Tamayo Vargas, entre otros, fotos y más.
*Hija de Bergman y Kurosawa, nieta de Balzac: La novela en el siglo XXI (2007).
Ensayo de Zein Zorrilla, donde repasa el pasado, presente y futuro de la novela, en relación al género cinematográfico, revisando diferentes teorías sobre la ficción.
Además de diversos libros de autores peruanos (Ayacucho, Huancavelica, Huánuco, Lima, Pucallpa, Piura, etc.) y extranjeros. Novelas, cuentos, ensayos, investigaciones.
Mayor información escribiendo a: cosasquemepasan@gmail.com
Saludos.
September 1st, 2007 at 6:46 am
Germán, en aras de la reciprocidad andina, te solicitamos que incluyas el link de la revista en tus comentarios. Se agradece la deferencia.
Y prosigamos con esta discusión, que resulta muy provechosa.
September 11th, 2007 at 5:26 am
Amigos,
siempre supimos que, en términos de incentivar la lectura, el público de MI NOVELA FAVORITA se dividiría en dos: aquellos que dejarían en paz para siempre la novela escuchada… y aquellos que se lanzarían a leerla. No sabemos –quizás nunca sepamos– los tamaños relativos de cada sector, pero ese tema ha dejado de importarnos demasiado. Si la gente se precipita a leer la novela, pues qué bacán, eso es lo ideal. Pero si eso no sucede… ¿acaso importa?
Cuando nuestra preocupación principal es el nivel cultural de nuestra gente y no el número de lectores de novelas (los dos no son lo mismo), nos parece estupendo que una persona conozca MOBY DICK, aunque sea “de oídas por la radio”. Esa persona se siente más “culta”, y por ende alguito más poderosa, un poquito más completa, con más autoestima que antes. Esto es bueno. ¿Estamos desinteresando a alguien en la ficción literaria, alejándolo de las grandes historias y de los grandes personajes? Pues… no. Creo que no. ¡Claro que no!
Muchas gracias por su interés en nuestro programa y reciban un saludo afectuoso de
Alonso Alegría
Director General de MI NOVELA FAVORITA
September 13th, 2007 at 6:01 am
Se le agradece el esfuerzo y la producción, don Alonso.
¿Sería posible que las novelas pudieran ponerse en podcast, de manera que se pudiesen oir desde cualquier lugar con acceso a internet?