Leonardo-Aguirre.jpgLeonardo Aguirre, ex columnista de este blog, acaba de publicar su segundo libro de cuentos, titulado La musa travestida (Matalamanga, 2007), presentado hace pocas semanas en la Feria del Libro. Prendimos la grabadora y nos pusimos serios durante uno de esos días de Feria, y esto es lo que salió.

 

Hace un tiempo dijiste que tenías tres libros inéditos, y que en estos era visible una progresión. ¿En qué se diferencia La musa travestida de Manual para cazar plumíferos? ¿En qué aspectos crees que has mejorado?
Creo que en este nuevo libro me arriesgo un poco más, por lo menos a nivel formal. De algún modo, los cuentos del Manual iban a lo seguro, porque la mayoría se publicó antes en revistas o incluso ganaron algunos premios. Si el Manual era una suerte de inventario, La musa travestida es un libro orgánico, compacto, con muchas interrelaciones, con motivos y personajes que se repiten a lo largo de los seis cuentos. Además, gracias a la lectura que ciertos críticos hicieron del Manual, pude precisar algunas obsesiones y leit motivs que antes se colaban de manera natural, irreflexiva, casi automática en mis relatos…  

Sin embargo, se mantiene un universo compuesto básicamente por escritores…
Sí, y de eso siempre fui consciente. Pero yo me refiero a cosas que estaban un poco escondidas y que, como te digo, gracias a la lupa de ciertas reseñas o comentarios de algunos amigos, salieron a la luz, y ahora trato de exacerbarlas. Por ejemplo, la relación siempre problemática entre el arte y el mercado. O la fetichización del escritor. O la supremacía de la figura pública del escritor en desmedro de la propia obra…

Pero tú mismo has intentado construirte una imagen de escritor. Es un poco contradictorio, ¿no te parece?
Eso no es tan cierto. Las cosas se fueron dando, casi por casualidad, y luego sólo tuve que asumirlas. O me acostumbré a cargar con esa cruz y traté de no quejarme tanto. Pero el caso es que no hubo planes ni estrategias. Por ejemplo, no hice esas reseñas tan urticantes para buscar notoriedad y luego aprovechar esa notoriedad para lanzar mi librito. Sólo fui honesto y punto. Dije lo que me salía del forro. Sin embargo, cómo no, asumo también mis errores. Se me pasó la mano muchas veces. Y entonces escribo de lo que ahora sé, escribo de los errores que cometí. Los conflictos de los personajes de La musa travestida son también los míos. Y a partir de ese pretexto, aproveché para problematizarme un poco ese asunto tan espinoso del éxito. Por otro lado, a diferencia del Manual, en este libro también hay escritores exitosos. Y uno de los pocos inéditos, finalmente alcanza la fama después de muerto…

Eso de ser reconocido después de muerto es como un tiro al aire, una esperanza muchas veces injustificada, pero es lo que permite que un escritor siga escribiendo, aunque nadie le dé bola a sus libros…
Claro. El personaje de “Sublime Sorrento”, por ejemplo, planifica su suicidio para que éste sea el disparador del éxito…..

Un éxito mediático y efímero, no necesariamente literario ni de largo alcance…
Pero es que, justamente, de eso se trata este libro: del éxito mediático. A estos nuevos plumíferos no les importa tanto ingresar al canon como ver sus fotos en las páginas sociales… o policiales (risas)…

O sea que has pasado de los geniecillos de bar a los que buscan celebridad, aunque dicha celebridad no se la deban a los libros que han escrito.
Exacto. Por lo general, los plumíferos del Manual nacieron para perder (risas), pero los de La musa travestida sí coquetean con el éxito. Ahora se dedican a administrar la fama y la exposición mediática.

Lo interesante es que ni unos ni otros muestran interés en entrar al canon. Unos lo desechan por resignación o pose o indiferencia, los otros quizá por frivolidad. ¿Hay una relación ahí con el tipo de literatura que escribes? Lo digo por algunos cuentos un poco anticanon, por su carácter medio experimental…
Claro. Y eso también demuestra que no estoy planificando mi propio éxito. Si así fuera, pues escribiría sobre el terrorismo, ¿no? (risas) Ahora bien, como dices, es cierto que en algunos cuentos soy deliberadamente experimental. Pero eso es lo que me gusta hacer y punto: cambiar y probar nuevas técnicas todo el tiempo. Y tengo todo el derecho a ensayar y equivocarme. Además, pretendo que al final se juzgue la totalidad de los libros, la totalidad de los experimentos, y no me importa tanto que tal o cual libro resulte fallido para la crítica. Si uno resulta una metida de pata, qué diablos: siempre habrá un nuevo libro. Siempre tendré la oportunidad de reivindicarme.

Volvamos al tema del escritor como fetiche, que podría ser el leit motiv de la colección. Una variante es el opinador profesional. Octavio Paz, o el mismo Vargas Llosa. El escritor como voz autorizada en cualquier campo…
Bueno, ése es un error. Y es que todos quieren que seamos como Varguitas, que alcemos nuestra voz para dar un veredicto sobre el gobierno de turno, el calentamiento global o la extinción del ave zambullidora de Tambopata…

Y la contraparte, no menos fetiche, sería el romántico, el escritor como víctima del mundo, el mil oficios, el que la pasa mal. Bolaño, por ejemplo…
Y ojo con sus declaraciones incendiarias… aunque sus libros no son precisamente anticanónicos. Rajó de los peces gordos pero tampoco es un salmón. No nadó contra la corriente. Pero, bueno, tampoco hay que exigir consecuencia entre vida y obra, ¿no? Lo que haya dicho off the record, digamos, no tiene nada que ver con lo que haya escrito. Y tampoco la leyenda personal. Puede ayudar a vender los libros, pero, con el tiempo, la obra se impone al escándalo…

Claro, al final Bolaño alcanza el éxito, y en vida. Ése es el punto. Bolaño es como ese amigo de un amigo que se ganó la tinka, el que justifica que sigamos comprando nuestro boleto; es decir, que sigamos escribiendo. Un poco es un engaño o una ilusión, pero funciona perfectamente para mantener la vigencia de ese modelo…
Yo creo que el que tiene talento sabe que tarde o temprano ganará algún tipo de reconocimiento. Es decir, sabe que las cosas caerán por su propio peso. Y “reconocimiento” no es una mala palabra, ojo. Todos lo buscamos, no hay que hacernos los tercios. Desde que nacemos, el reconocimiento es el motor de nuestras acciones. ¿Para qué escribe uno? Para ser leído. Ergo, para ser reconocido. 

Claro, ya sabemos que si Kafka hubiera querido desaparecer sus manuscritos, él mismo los hubiera destruido y no se lo hubiera pedido a Max Brod…
Obvio. Y por eso también participamos en concursos. Nadie me dirá que concursa para perder. Y por eso siempre tocamos las puertas de las grandes editoriales. ¿Alguien acaso me podrá decir que se contenta con tirajes de 500 ejemplares? Por ejemplo, es curioso que Bolaño se la haya pasado participando en todos los concursos habidos y por haber en España…. Quizá no sabía muy bien cómo manejar ese conflicto que, según creo, nos aqueja a todos los escritores. Por un lado, nuestro objetivo sólo es estético o, en todo caso, queremos escribir por el simple placer de escribir y nada más, pero, por otro lado, también necesitamos lectores y buscamos el reconocimiento de la crítica. La dualidad de Bolaño, digamos, es la dualidad de todos…

No creo que sea contradictorio, no hay el angelito y el diablito a los lados diciendo qué hacer. Lo que hay en algunos es una actitud casi religiosa frente a la labor del escritor, en la que el pecado sería vender y ser reconocido. Es un error, ¿no? O sea, a ningún ingeniero civil se le pediría que construya por el “simple placer de construir”…
Y es que también nos olvidamos que escribir es un trabajo como cualquier otro…

Claro, pero justamente se le ve un poco sagrado, creo, por el viejo prototipo romántico del escritor iluminado, ése al que le sale y no sabe cómo. Y también porque no es una actividad rentable. La escritura literaria no da plata, está fuera del mercado contra su voluntad, y esa incapacidad para recibir beneficios económicos con los libros ha creado una especie de regla que impone escribir por placer o para uno mismo. Por ello, se ve mal que a alguien le vaya bien y gane plata con algo que supuestamente no debe darla. Como que rompió un pacto implícito…
Bueno, hablando de prototipos románticos, te diré que yo creo firmemente en uno. Sólo uno. La existencia de esa cosa medio mística e inasible que llamamos talento. Aunque, claro, si no le añades chamba, tampoco sirve de mucho… Pero, volviendo al punto, también hay que entender que, iluminados o no, los escritores también tienen que pagar las cuentas a fin de mes como cualquier ser humano. Y entonces necesitan ganarse los frejoles con lo que mejor saben hacer: escribir. Y para eso está el periodismo, ¿no? O la enseñanza, la corrección de estilo, la traducción, la crítica… incluso, la chamba de negro literario. Bueno, esos son oficios por los que hemos pasado todos… por eso me parece un tanto gracioso que mi contempo Roncagliolo ponga esa lista de oficios en la solapa de sus libros… pero, bueno, ése es otro rollo.

Sí, hablábamos del éxito…
Sí, el sistema siempre termina acogiendo a los rebeldes. Pero es muy fácil, claro, ser rebelde cuando no has ganado nada y los ejemplares de tu libro se amontonan en la azotea de tu casa. Por eso, quizá lo más sano es callarse la boca y seguir escribiendo. Si te reconocen, bien. Y si no, quédate tranquilo que la historia sabrá hacer justicia.

Esa última frase, la historia como justiciera, nos lleva otra vez a lo que hablábamos hace un rato sobre Bolaño- Es decir, la existencia de Bolaño alimenta la idea de que uno puede ser rechazado por las editoriales, ignorado por la crítica, etc., pero que al final uno la “va a hacer”. Bolaño es necesario para mantener la vigencia ese modelo, supongo que por eso tiene tanto éxito. Por eso tampoco importa que se hable más de él de lo que se leen sus libros. Lo importante es que está ahí, que permite pensar “yo también puedo”…
Claro, pero primero hay que escribir como Bolaño… (risas) No todos pueden, eso es obvio. Lo que sí puede hacer cualquiera es chupar como Bolaño o rajar como Bolaño. Incluso, hasta podrías escribir de manera, digamos, vanguardista… o sea, puedes ser un Johnny Rotten de la literatura peruana si eso es lo que te vacila, pero convertir el rollo marginaloide en una filosofía de vida… ése es el problema. Además, hay que tomar en cuenta que, quizá en pocos años, tu rebeldía será también parte del establishment. El sistema se perpetúa gracias a esas rebeldías, gracias a esas inyecciones de vitalidad.

Pero rebeldía frente a las formas oficiales de expresión, no a la simple pose, que es una falsa rebeldía, pura cáscara…
Claro. Rebélate escribiendo. Rebélate contra la prosa de tus padres literarios. Contra el idioma, si quieres. Y también recuerda que antes de romper las reglas, primero debes conocerlas al dedillo. Tampoco se trata de ser un rebelde sin causa. O un rebelde sin talento… hasta para destruir hay que tener talento.

 

Esta entrevista es la versión extensa de la publicada hoy en el diario El Peruano, y es la última colaboración que tenía programada para este blog. Las disculpas por adelantarme hace unos días en un comment. Y ahora sí, por fin, me voy con los cuatro gatos (son literalmente cuatro, los tengo bien contaditos) que me leen tranquila y silenciosamente en un blog X. (Francisco Ángeles). 



Comments

  1. 1
    a.z.v.
    August 22nd, 2007 at 6:55 pm

    estás gordo, Leo…

  2. 2
    La Luz
    August 22nd, 2007 at 7:25 pm

    no seas mentiroso: todo estuvo preparado, lo sé de buena fuente. hasta lo de galarza estuvo bien conversado. mala hierba nunca muere.

  3. 3
    Malandro
    August 22nd, 2007 at 9:54 pm

    cuando Cupido de taco
    choteó a este Leo querido
    como un animal herido
    se puso recontra flaco

    lucía su cuerpo entero
    como de ofidio adietado
    y en su corazón quebrado
    llevaba a Cecilia Zero

    ahora parece que Leo
    halló el amor voluptuoso
    ese que mezcla afanoso
    el sexo y el buen papeo

     

  4. 4
    Tirifilo
    August 23rd, 2007 at 1:40 am

    ¡Caramba coleguita Malandro!Hubieras cortado el tercer cuarteto y con dos versos más,lo que no te hubiera costado nada,lograbas un soneto clásico.
    “Un soneto me manda hacer Violante/yo en mi vida me he visto en tal aprieto/catorce versos dicen que es soneto/burla burlando van los tres delante.
    Yo pensé que no hallara consonante/y estoy en la mitad de otro cuarteto/mas si me veo en el primer terceto/no hay nada en los sonetos que me espante.
    Por el primer terceto voy entrando/y aún parece que entré con pie derecho/ pero Malandro me jodió nefando/poniendo otro cuarteto con el pecho”.

  5. 5
    Daniel Salas
    August 23rd, 2007 at 12:16 pm

    Cuidado, cuidado. El soneto debe ser endecasílabo, no octosílabo (versos octosílabos los hace cualquiera). Así que a Malandro no le hubiera salido el soneto de todos modos.

  6. 6
    malandro
    August 23rd, 2007 at 3:17 pm

    Así es queridos amigos, no pretendía dedicarle al buen amigo Leo un soneto, sino una cancioncilla traviesa compuesta de cuatro cuartetas (la cuarta fue suprimida por el timón de este blog y la verdad no me quejo). Daniel tiene razón: cualquiera emprende octosílabos. Pero al hablar de la norma del verso endecasílabo, supongo que se refiere al soneto clásico, y no al soneto modernista, que empleó hasta alejandrinos. Pero volvamos a Leo (que por cierto, le debe a sus fieles lectores un pronto regreso).

    Hubiera yo cedido al torvo hado
    mi numen, mi talento y el contino
    desfile de las musas a su sino
    con tal que al amor yo hubiese hallado

    La Zero y su desdén me han trastocado
    el duro corazón que al Aventino
    se lanza taciturno, huye su tino
    locura eres solaz del desolado.

    Mas triste es la armonía que del cielo
    decreta que Cecilia es solo mía,
    prefiero los amores de entresuelo

    a aquellas transparentes alegrías
    que escapan al cuidado y a los celos,
    más valen sensaciones que homilías.

  7. 7
    Tirifilo
    August 23rd, 2007 at 3:40 pm

    En líneas generales tienes razón, Salas. Ahí van para ti y Malandro (quien con ese “Aventino” en su vocabulario deberá sin duda reconocer algo de lo abajo citado)unos

    PLAGIOS APRETADOS DE UNA NOTA ERUDITA

    El soneto procede al parecer de Italia (sonidillo o pequeño sonido), hacia el 1200. Las primeras muestras que se conservan son endecasílabos de Giacomo da Lentino de la escuela siciliana. La teoría que más suele aceptarse sostiene que el strambotto siciliano, consistente en dos cuartetas, fue alargado por un doble estribillo de seis versos en total, con lo cual se formó el soneto. Con frecuencia un grupo de poetas sostenía un tenzone o sea una discusión poética presentando sus puntos de vista en sonetos sucesivos, intercalando algunas veces entre uno y otro una canzone . Así se formó la costumbre de usar la estructura del soneto para estrofas de un poema más largo. Dante fue el primer gran poeta que usó el soneto (Vita Nuova, Canzoniere); prefería la combinación abba abba; sus tercetos habituales eran cdc dcd; cdd dcd; cde cde; cd cd cd; cde cdc.
    En 1332 un culto juez de Padua, Antonio da Tempo, escribió un tratado sobre la poesía vernácula italiana y dio una lista de 16 formas posibles de soneto con variantes. Petrarca, en su Canzoniere, que fue el primer gran ciclo de sonetos, evitó las formas complicadas. Sus cuartetas se parecen a las de Dante; sus tercetos eran casi siempre cde cde; cde dce; cdc dcd. Petrarca y Dante daban la nota más elevada en el primer verso; luego la desarrollaban. Después de Petrarca, en el siglo XV y a principios del XVI, hubo una tendencia a confundir el soneto con el epigrama. Tasso restauró el soneto volviéndole a dar su antigua dignidad; todos sus contemporáneos (Miguel Angel, Bembo, Castiglione) usaron esa forma. Luego la Canzonetta eclipsó al soneto. Sin embargo, resurgió con Alfieri, Foscolo y Carducci y, mucho más tarde, con D’Annunzio.
    En el siglo XV, el Marqués de Santillana escribió diversos “Sonetos fechos al itálico modo”. Pero la tentativa era imperfecta y no arraigó. El soneto, con los demás metros italianos, fue definitivamente introducido en España por Juan Boscán (Obras, 1543) y perfeccionado por su amigo Garcilaso de la Vega.
    En Francia, el metro preferido para el soneto (Mellin de Saint-Gelays; Louise Labé) era el decasílabo. Ronsard experimentó con el verso alejandrino. Du Bellay hizo revivir la serie de sonetos petrarquistas (Olive, 1549).
    En Inglaterra, Spencer cultivó el soneto en 1569, pero en doce versos o en verso libre. Los sonetistas ingleses preferían el pentámetro yámbico. Sir Philip Sydney en su libro de poemas Astrophel y Stella (1580) fijó el ciclo de sonetos de catorce versos.
    El soneto ha sido atacado frecuentemente: “Hay que ser un tonto para no ser capaz de escribir un soneto y es preciso estar loco para escribir dos” (Donne); “Es tan fácil para un verdadero poeta poner en fuga a esos pobres sonetistas” (E. A. Robinson); pero lo cierto es que el soneto continúa siendo practicado con felices resultados.

  8. 8
    rafa caycho
    August 23rd, 2007 at 4:21 pm

    dónde está Leo? en un supermercado? y eso qué significa? ah, ya, en vez de la biblioteca, wong… vivo eres… y con eso no estás diciendo que escribes para vender?

  9. 9
    aspirante a gatita
    August 23rd, 2007 at 5:37 pm

    cuál es tu blog,Francisco?Pon el link,porfa.Te estoy siguiendo desde que abriste este blog y quiero seguirte leyendo.Besitos

    Karla

  10. 10
    J
    August 23rd, 2007 at 5:40 pm

    Ese Aguirre está convencido que tiene talento de experimentador, total, siempre habrá quien le compre algunas docenas de libros para que siga dándole a la experimentación. Ahora, pienso yo, si a Melcochita le damos una listota con nombres de escritores y le pedimos que improvise algunas coplas, fácil se lleva una buena guita si lo transcribe, porque para loco “jeringa”, el buen no vayan!!! Es mi humilde opinión después de haberme rob… digo leído los libros de Leo y ser fan de Melcocha.

  11. 11
    Club de Fans de Leo
    August 23rd, 2007 at 6:12 pm

    Las abajo firmantes, pedimos el regreso de Leo. Es necesaria su alegría en el mundo de la web, donde tantos bloggers se toman demasiado en serio. Leo siempre se ha lucido con su humor, con sus artículos amenos y su inteligencia. Incluso cuando hubo mal tiempo, Leo puso buena cara, lo que le costó muchas críticas y hasta un ojo morado. Si Leo vuelve a las andadas, nosotras prometemos tono:

    Ligia
    Maribel
    Luchi
    Ceci
    Carmen
    Regina Arce (ADN:656577769)

  12. 12
    Hutch
    August 23rd, 2007 at 7:15 pm

    qué vuelva la oveja negra al aburrido redil de borregos-blogueros!!!!

  13. 13
    Tirifilo
    August 23rd, 2007 at 9:49 pm

    Si te metes a lo aburrido sin que nadie te lo exija,compadrito,qué triste debe ser tu vida.

  14. 14
    Batero de Makaha
    August 23rd, 2007 at 10:23 pm

    Franco, Leo, ¿te tomaron la foto comprando los pañales o los ingredientes para tu nuevo experimento?
    Por otro lado me auno al pedido del club de fans, pero no tanto por el regreso de Leo a este blog sino para caer el tono en mención que las bandidazas de Ceci y Carmen están planeando.
    ¡Abre que voy!

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