Arnie HussidPor: Francisco Ángeles

Supongo que los pocos que lleguen a enterarse de esta tercera etapa del blog de El Hablador (desde hoy al mando del siempre dinámico Jack Martínez)  se habrán dado una vuelta por la FIL y visto a Arnie Hussid en un stand propio conversando con la gente y vendiendo Dinero fácil, el libro donde narra su experiencia en el penal de Lurigancho. Pensé que ningún lector culturoso lo iba a tomar muy en serio y que menos se daría el trabajo de revisar el libro. Sin embargo, recordaba una entrevista que Arnie ofreció a César Hildebrandt mucho antes de sus problemas judiciales, que me dejó la impresión de que el ex modelo no era en absoluto un calabazón. ¿Por qué no entrevistarlo?, me dije.  Me acerqué a conversar un poco con él el primer día de la FIL y después de eso nos cruzamos infinidad de veces, y Arnie siempre me saludaba con cordialidad. El último domingo fui a su stand con un par de cafés y le dije que ya, que ahora sí, a darle curso a esa entrevista. Nos sentamos al fondo de su stand e iniciamos esta conversación.  

Has pasado once días aquí en la Feria del Libro a horario completo. Ya que fuiste parte de la farándula, que has estado acostumbrado a las cámaras, lo primero que me interesa saber es cómo te has sentido en un evento cultural, que siempre está un poco fuera de lo mediático…
Participar en una Feria del Libro, y en una buena Feria como ésta, es una experiencia muy importante para mí. Pero creo que lo principal es que mi mensaje ha llegado a la gente…

Te lo pregunto porque por momentos te notaba medio desubicado…
Sí, ha habido momentos bajos, y entonces me iba a pasear por otros stands o incluso he entrado a algunas presentaciones y conferencias…

En general, tengo la impresión de que se te ha visto como algo exótico en la Feria. ¿Alguien te ha hecho sentir que te has colado a la fiesta, algo así como si este pata es modelo qué hace aquí?
Bueno, yo hice el libro para llegar a la gente, nada más. Todo el mundo puede aprender de las experiencias ajenas.  Y yo en mi libro demuestro que se puede cambiar. No pensé que como era de la farándula o era conocido, iba a vender más. Nunca se me ocurrió que estaba haciendo un best seller. Pero eso no significa que no pueda entrar a otro mundo, ¿no? Yo he venido acá para aprender de otros.

¿Has hecho algún contacto por ese lado, algún escritor que se te haya acercado?
No, la verdad que no. Pero tampoco espero nada de nadie. Tal vez haya gente que siente que yo no debería estar acá, pero yo respeto a los escritores, porque leí mucho en la prisión. A los escritores puede que no les llame la atención, pero hay mucha gente que a la que sí le interesa. Se acercan  y preguntan, y yo les explico, les cuento. No sólo vendo libros.  Estoy aquí parado diez horas diarias, y repito la misma historia seiscientas veces y no hay problema con eso. También me sirve para que mi próximo libro me salga mejor…

¿Próximo libro? ¿Tienes pensando escribir otro libro?
Sí, estoy tratando de hacer algo entre Israel y Perú, encontrar las semejanzas… en las costumbres, por ejemplo. No quiero adelantar mucho sobre eso, pero sí me interesa bastante, aunque se vea extraño…

¿Quieres empezar una carrera de escritor?
No sé si carrera. Para eso tendría que trabajar mucho, tener mucha paciencia, esforzarme todos los días. Y todo eso requiere tiempo. Pero eso sí, voy a mejorar. Una está en la vida para mejorar.

(Primera interrupción: un par de chibolas se acercan y casi a gritos le piden una foto a mi entrevistado. Arnie se para, las chibolas dicen y ahora quién nos la toma. Caballero nomás, me pongo de pie, tomo la cámara, una, dos, tres fotos, y de vuelta a la conversación).

Cuando tu caso sale a la luz apareces en todos los medios de prensa. Sin embargo, tu libro ha pasado medio desapercibido. ¿Lo esperabas así o tenías prevista mayor cobertura?
Tal vez no tuvo mucha cobertura porque no quise hacer escándalo, que es lo que le gusta a la gente. Estuve metido en el mundo de la farándula, sé cómo es, así que tranquilamente pude poner cosas más fuertes para llamar la atención. Pero decidí no hacerlo. Yo respeto a la gente y mi libro lo planifiqué para que sea un libro correcto…

Habrás tenido mucha presión externa para que le metas, digamos, un poco más de cochinada…
Claro, mucha gente me decía que ponga nombres, chismes, esas cosas…

Sin embargo, a pesar de no ceder a esa presión, veo que el libro está saliendo bien…
Tiré seis mil libros, ya había vendido cuatro mil quinientos y en esta semana no va mal. El libro lo iba a publicar Planeta. Ellos querían lanzarlo en marzo de este año, pero yo me adelanté y lo publiqué por mi cuenta en noviembre del año pasado. Eso fue por inexperiencia. Con el trabajo profesional que ellos podían ofrecerme quizá hubiera tenido mayor cobertura…

Sí, quizá se te hubiera tomado más en serio. Pero con el público va bien. Veo que aquí la gente se acerca, te trata con afecto, te piden fotos y autógrafos a cada rato…
Sí, y eso me alegra. Soy una persona nueva en este mundo. Y justamente por ser nuevo me han pasado algunas cosas desagradables. El otro día, conversaba con una pareja y por el otro lado otra pareja, que eran los cómplices, se levantaron mi celular. Y ayer me pasaron veinte dólares falsos al comprar un libro. Pero eso no me derrumba…

Bueno, después de la cárcel, eso es mantequilla, ¿no?
Sí, claro, soy nuevo aquí, así que normal, no pasa nada… lo principal es que la gente respalda mi trabajo, saben que me estoy iniciando. El prólogo lo hizo León Trahtemberg, y estoy orgulloso de que una persona como él respalde mi libro  Si el mundo literario no me acepta, a mí no me causa ningún daño emocional. Quizá hasta me puede servir para mejorar…

Dentro del medio farandulero existe el típico figuretti. Acá en la Feria, un pata que fue modelo, salía en televisión y tiene un stand propio para vender su libro de hecho iba a llamar la atención. ¿Crees que aquí también se puede figuretear?
No, yo no estoy aquí para llamar la atención. No soy figuretti, siempre mantuve perfil bajo. Aquí estoy con los escritores y me siento bien. Yo no me pongo acá para figurar. Antes era modelo, ahora estoy en otra cosa. Me costó hacer este libro. 

Además de transmitir una experiencia, me interesa saber qué significó para ti la escritura de este libro. Me refiero a si era una necesidad, una manera de deshacerte del pasado. Es decir,  ya lo publiqué, ya está en un libro, ya lo boté. ¿Fue como una terapia?
No, no, este libro va a estar siempre conmigo. Yo salí de prisión con el temor de que la gente me mire como delincuente, pero me he dado cuenta de que no es así. La gente me saluda, me trata bien. Me llevan a los colegios a dar charlas. Esta semana me he contactado con cinco directores de colegios nacionales que quieren que vaya a sus colegios a hablarle a los chibolos. Eso para mí es bastante… ¿puedo hacerte yo una pregunta?

Sí, claro.
Ya. Quiero que me comentes que te pareció el libro. Pero con sinceridad, ah…

Bueno, hay dos maneras de juzgarlo. Tú dices que lo has escrito para que otros no cometan los errores que tú sí cometiste. Creo que eso puede funcionar con algunas personas, pero no con todas…
Claro, claro…

O sea, tampoco es que uno lee el libro y dice “ah, mejor no me meto en esto”. Porque obviamente tú sabias en lo que te estabas metiendo. Hay un riesgo y uno cree que no va a caer. Pero, por otro lado, basta que a unos pocos les llegue el mensaje. Quizá sólo uno, que una sola persona deje de ir a la cárcel gracias a tu libro justifique su escritura y su publicación…
Sí, sí, eso dicen los profesores, que basta que a tres o cuatro chicos les llegue el mensaje… ¿y como libro qué te parece?

Me parece que se lee con facilidad, que puede llegar a atrapar, aunque algunas escenas quizá cortan el ritmo y pudieron suprimirse. Y algunos personajes están bien logrados. Como Tronchito, por ejemplo, que está muy bien…
Sí, sí, Tronchito…

(Se queda pensando unos segundos).

¿Seguimos?
Sí, dale.

La cárcel es como una pequeña representación de la sociedad. Hay leyes, códigos, jerarquías, comercio. Y contactos que te pueden salvar…
Sí, así es. Y pasa de todo. Hay gente que se muere ahí, que no tienen a nadie afuera y no tienen interés en recuperarse. A veces les dan una pistola y los mandan a matar a otra gente. Como no tienen nada que perder, lo hacen. Entonces les suben la condena, pero eso no les afecta, unos años más, como que da igual. Y también están los que se acostumbran a ese mundo. Eso pasa porque el sistema de rehabilitación penitenciario es muy malo. No hay apoyo para que salga gente profesionalmente preparada.

Hay un aspecto que me parece interesante, en el que se invierten las posiciones. Por ejemplo, el aspecto físico, que en libertad para ti podía ser una ventaja, ya que te permitió trabajar como modelo, estar en televisión, etc., en prisión se convierte en una desventaja…
Desventaja total. Mira, cuando yo llego caminando a la puerta del penal, todos me insultaban, me silbaban. Y yo no podía hacer nada, no podía reaccionar, porque podía ser peor. Decidí no voltear ni mirar a nadie. Si hubiera reaccionado a esas cosas, quizá hasta ahora estaría en la cárcel…

¿Sentiste que, más allá de la fama, por una cuestión, digamos, racial o socioeconómica,  había gente que se alegraba de verte ahí?
Sí, claro, mucha gente se burlaba, muchos estaban muy felices de verme ahí. Hay mucho resentimiento. Pero yo desde el primer día sabía que era uno más. Y creo que lo soporté muy bien. He estado en el ejercito israelí, donde he comido polvo, así que ya estaba más o menos preparado. No podían decirme que era un modelito y nada más, y eso me hizo enfrentarme a ellos y ganarme el respeto…

Tú estuviste con algunas mujeres conocidas, así que supongo que algunos internos te habrán tenido bronca al pensar “este pata se ha levantado hembras que a mí ni siquiera me saludarían”…
Sí, y es un prejuicio, porque ellos no saben lo que yo tengo o no tengo. Hay celos y envidia, y para ellos yo era el Don Juan que llegaba a la cárcel. Y en realidad  no era tanto así. Salí con dos o tres chicas conocidas, pero no fue para demostrar que era un galán ni nada parecido. Pero ellos lo veían así. Ah, el modelito, el pituco, el que se la lleva fácil. Y no era cierto. Yo luché para salir adelante trabajando de sol a sol. Todo lo que tengo ha sido por mí, el restaurante, los negocios. He perdido a mis padres de chico, he salido adelante solo Y después hice muchos buenos amigos en la prisión. El día que me dieron la libertad me fui a despedir uno por uno de ellos. Y ahora los voy a visitar de vez en cuando.

¿Esos amigos han leído tu libro?
Sí , claro.

¿Y les ha gustado o alguien te ha dicho yo no soy así o por qué no me diste más protagonismo?
No, no, todos están contentos. Se sienten muy identificados porque he escrito sobre algo que ellos y yo mismo hemos pasado… (hace un pequeño silencio y cambia repentinamente de tono) Oye, a veces me siento como un lunar aquí. ¿Tú crees que me han visto mal?

No, para nada. Simplemente has llamado la atención. Además, tu stand está al lado de una sala, y por eso todos te ven a cada rato. Escribiste un libro, lo vendes en la Feria. No hay roche, ¿no?
Sí, pues… espérame un toque, por favor.

Arnie se quita a firmar más autógrafos y posar para más  fotos. Los espero diez minutos antes de darme cuenta de que la cosa tiene para rato. Me acerco, le digo que ya habíamos hablado lo suficiente y que mejor lo dejaba tranquilo. Hay una  manchita de gente alrededor del stand y veo que un pata le dice “Arnie, un autógrafo para mi viejita, que es tu hincha”, y de inmediato le dice el nombre de la viejita que es su hincha. Me despido de Arnie y me quito pensando en que bien valdría la pena escribir un libro solo para que alguna vez alguien, quien sea, le diga a uno esas mismas palabras. 

El martes: Edmundo Paz Soldán.



Comments

  1. 1
    Jose Antonio
    August 3rd, 2007 at 10:27 pm

    Buena la entrevista.
    Parece un pata sincero y ojala su experiencia plasmada en el libro sirva para tener efecto en la gente. Si es así, vale la pena.

  2. 2
    el Primo Levi
    August 4th, 2007 at 4:17 am

    Ay hijo, ya era hora que actualizaran el blog…

  3. 3
    francisco ángeles
    August 4th, 2007 at 7:29 am

    El primo Levi, qué grande, maestro! No había otra manera de enterarse que se había colgado algo en el blog que entrando todos los días, así que usted ha demostrado que es de los fieles. Y ahora a esperar que Jack Martínez, el nuevo dueño del circo (que ya no será más un circo) apruebe mi comment.

    Un abrazo cordial,
    Francisco

  4. 4
    Cano Extremera
    August 4th, 2007 at 3:42 pm

    Volverán los columnistas?

  5. 5
    Harry
    August 4th, 2007 at 4:02 pm

    ¿Esta actualización será constante o es solo flor de un día?

  6. 6
    B
    August 4th, 2007 at 5:21 pm

    Arnie, eres un grande, causa. Yo también he estado en cana y sé lo que es sufrir ahí, lejos de la family y de la jerma. Ahora mismo voy a buscar tu libro para chequearlo. Fuerza.

  7. 7
    El hombre de la luna
    August 5th, 2007 at 12:05 am

    Sí que se hicieron esperar.
    En horabuena.

    Saludos a Ángeles.

    Buena vibra para Martínez; la necesitará.

    ganbatte!

  8. 8
    el Primo Levi
    August 5th, 2007 at 9:13 pm

    Las opiniones de Arnie Hussid son más que sorprendentes, dada la imagen que uno tiene de los modelos. Es más, desde su óptica, pareciera que la Feria del Libro, en algunos aspectos, fuera un evento farandulero antes que uno cultural: a Hussid le tocó ser el bicho raro, lo que lleva a preguntar si el “ambiente” cultural peruano está dispuesto a captar nuevos miembros (Hussid afirma que le interesa aprender… ¿habrá alguien a quien le interese enseñar?), o está configurado como una suerte de coto cerrado.

  9. 9
    maleado
    August 7th, 2007 at 1:06 am

    Hay cosas en la vida que están más allá de la literatura. La experiencia carcelaria por ejemplo, que fue cosa frecuente en mi familia. Cuando uno lee un testimonio de alguien que ha estado en cana (y ojo, en una cana peruana que hace aparecer a Carandiru como hotel de lujo), lo único que uno puede esperar es honestidad y respeto por parte del escritor, la cuestión formal no importa mucho. La experiencia de este causita Hussid es tan intensa, que uno a veces se pone a pensar en eso que llaman la rueda de la fortuna: chico pintón al que la plata no le faltaba, novio de tres o cuatro beldades que despertó la envidia de medio mundo cuando fue amado por ellas, dueño además de una vida interesante que incluye una dura estadía en el ejército de Israel, etc.; de pronto cae en la trampa del delito y acaba en una cárcel miserable de un país del tercer mundo. La vida ya le había dado algunas severas lecciones, de modo que Hussid no era un pelotas cuando entró al bote, su apariencia limpia y (por qué no decirlo, si los faites son los primeros en admitirlo y son hombres hasta empuñar la navaja)hermosa, ocultaba en parte las cicatrices de otros tiempos y al final los propios camaradas de la cana supieron escarbar la superficie de cristal para encontrar la sustancia: así se ganó el respeto. Francisco ha tenido el acierto de hablar con este muchacho sencillo, cuyo testimonio nos hace olvidar las frivolidades de la vida literaria limeña. Un mensaje para Arnie: causita, si caes por La Victoria, allí eres bienvenido.

  10. 10
    carmen
    August 7th, 2007 at 5:11 am

    ps si arnie hussid es un buen tipo y tuvo sus errores komo kualkier persona peo eso es kosa del pasado…en el FIL lo conoci y me parecio un tipazo me dio su autografo…claro k no fui una d esas xibolas xk io ieve mi camara peo d seguro fue una d mis amix

  11. 11
    Rufino Rufián
    August 7th, 2007 at 8:15 pm

    Aacabo de chequear el blog luego de tiempazo, y me topo con tremenda entrevista. Ángeles y sus h. Gran entrevista. El blog anda hecho m, espero que mejore con Martínez. Suerte.

  12. 12
    Gringólatra Guggenheim
    August 7th, 2007 at 8:22 pm

    Lo vi en la presentación del libro de la preciosa Wendy Ramos, estaba parado en la puerta y su mirada me gustó.Pero “muchacho sencillo”, como dice Maleado, no hombre,no seas gil.Arnie se las trae y ha venido a conquistar el Perú,para lo cual le servirá de mucho la verdad de la frase de la Poniatoswka en Caracas hace poco:”Los latinoamericanos somos racistas con nosotros mismos”.Que lo haga si puede. Lo que me interesa a mí es si sigue pensando que un judío vale ¡MUCHO MÁS! que tres palestinos, tal como dijo en la entrevista de Hildebrandt citada aquí por ti, Francisco Angeles.Y no puedo zafarme de la preguntita:¿Piensa Trahtemberg lo mismo?

  13. 13
    francisco ángeles
    August 8th, 2007 at 12:16 am

    Hola G.G.

    Cierto lo que dices sobre la entrevista con Hildebrandt. En realidad, sí le pregunté a Arnie sobre ese tema, pero decidí eliminar esa parte de la entrevista porque creo que no tenía nada que ver con lo que hablábamos y sobre todo porque no era de ninguna manera necesario meter candela sobre un tema tan delicado.

    Lo que Arnie me dijo al respecto fue que se había expresado mal, que estaba un poco intimidado por Hildebrandt y por eso no fue claro al exponer sus ideas. No quiero darle rollo al asunto, así que sólo diré que Arnie admite haberse expresado mal y que nunca pensó que un judío “valía” mucho más que un palestino, sino que los mismos palestinos, al proponer canje por un rehén judío, pedían varios hombres. De ahí la confusión y eso de que un judío “vale” más.

    Saludos y gracias por la vuelta,
    Francisco

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