Habitó entre nosotros
Uncategorized April 26th, 2007
Por: Jack Martínez
José Watanabe no se ha ido. Sus poemas lo han inmortalizado.
Watanabe persiste, porque en nuestra literatura es un referente. Porque los jóvenes adquieren sus poemarios, porque los leen y les son devotos.
Watanabe ha ido contra la corriente de las ideas profesadas de quienes afirman que la poesía se ha de resignar a sobrevivir en pequeños circuitos.
Watanabe fue contra eso y más, porque se erigió como un fenómeno. Porque su poesía han trascendido fronteras. El mundo.
José Watanabe vive en sus versos de apariencia simple, pero de sabiduría desbordante. En sus palabras, una a una escogidas, una a una tarjadas. En la flora y la fauna que alojó con tinta en sus páginas. En la dinámica de la naturaleza que permanece en sus poemas, porque esta ha sido plasmada en su esencia, con la sensibilidad particular de un hombre que instruyó su infancia oyendo los haiku que traducía su padre.
“Basho describía el salto de la rana en el estanque antiguo y yo no sabía que estaba hablando de nuestra condición: un efímero ruido de agua interrumpiendo un gran silencio. Lo que sí entendía era que en los haiku hablaba un hombre parco de actitud, y conciso y coloquial de lenguaje (que hoy sé celebrado). Yo entendía esas características primarias del haiku porque, de algún modo afín y diverso, estaban en mi casa y más allá: en la gente de mi pueblo, austeros descendientes de los trabajadores enganchados del azúcar”.
Un hombre parco de actitud el que imaginaba como autor de los haikus, seguramente no muy distante del hombre tímido y discreto que él también fue después. Quizá por ello no quiso propalar la verdadera gravedad de su enfermedad. Quizá por ello su partida sorprende y duele, duele mucho.



April 26th, 2007 at 11:28 pm
requiem, maestro.
April 26th, 2007 at 11:53 pm
Hola F. Ángeles,no sé si aceptarás lo siguiente que pensaba ponerlo en otro comment pero en éste creo que iría mejor.Escribí a una amiga lo de la muerte de Watanabe y me respondió de inmediato “No me lo digas….ahorita estaba pensando en él…” y me escribió en seguida otro mail, que es el que desearía yo transcribir aquí para citar oportunamente a Watanabe(ella es profe en New York):
el querido Watanabe..
Blanco tu uniforme y qué rosada
tu piel
Entonces tus vísceras deben ser azules, doctora.
Eres nuestra reina.
Los enfermos estiramos las manos atribuladas
hacia ti, en triste cortejo.
Queremos tocarte cuando cruzas los pasillos,
altiva,
docta, saludable, oh sí, saludable,
con tus vísceras azules.
Imaginamos a los doctores a salvo de nuestros males,
pero si el conocimiento no te exime
y también te mueres, serías una bella
muerta. Tienes
nariz alta, boca
que cierra bien, que se sella,
párpados tersos, largo cuerpo para ser tendido
voluptuoso
sobre una mesa de hierba.
También así serías nuestra reina
y seguiríamos estirando las manos
ya tranquilas y con flores
hacia ti, nuestra última señal de gozo.
April 27th, 2007 at 12:01 am
Domo arigato gozaimasu
Adios maestro.
April 27th, 2007 at 4:51 am
Estimados amigos de este blog:
Les solicito, en memoria de José Watanabe, que dejen de lidiar por cosas ínfimas, no más insultos ni rencillas. La poesía está de luto: ha muerto un genio. Lo demás poco importa.
April 27th, 2007 at 4:15 pm
Agradezco y suscribo las palabras del profesor Camilo Fernández. El tema anterior ya es historia. Ahora respetemos la memoria de nuestro gran poeta.
Saludos.
April 27th, 2007 at 6:39 pm
Querido José Watanabe: ahora caminas en esa estancia luminosa donde también deambulan la belleza y la verdad, ese lugar al que antes sólo te asomabas con curiosidad de niño y que ahora puedes recorrer en paz. Simplemente, gracias, por maestro, por amigo.
April 28th, 2007 at 11:20 am
De José tengo muchos recuerdos gratos. Es la persona más cordial y sencilla que he conocido. Recuerdo que cuando supo, por vez primera, que iba a publicar un libro sobre él, me dijo que deseaba colaborar con la diagramación de mi libro, eligió el grabado y dio las sugerencias e indicaciones a Lorenzo Osores para que concluyera la mencionada diagramación. Lamentablemente, no pudo ver el libro impreso que recién saldrá en mayo. Creo que tenemos la responsabilidad de hacerle más de un homenaje, de respetar su paz interior y de difundir siempre su invalorable obra.
April 30th, 2007 at 7:25 pm
Que murio el tio Watanabe!!!!PLOP recien me entero!!!!
May 2nd, 2007 at 5:08 am
El recuerdo que guardo de José Watanabe me devuelve a la amabilidad de su pulposo tercer piso. Me retorna a sus consejos, a la conversación sobre su poesía, sobre su enfrentamiento silencioso y paciente con los versos que tarjaba, actividad que en su caso revela, como ninguna otra, el transcurso vital de un hombre: el amor, la familia, el desamor, el miedo, la enfermedad, la aceptación, el Laredo que encontraba en cada vuelta de esquina: la relación oculta entre las cosas que se ven pasar con fugacidad y la permanencia del ojo que las trata de aprehender.
Me reencuentra también con la figura de un amigo común, Pablo Guevara, cuyo trato era para él, el ojo de agua de una misteriosa juventud. Ese día, aún no pude decirle que yo había aprendido a leer poesía con Cosas del cuerpo
Poco antes de retirarme, caímos en la cuenta de que nos gustaba una misma canción, que trataba sobre el alejamiento y la promesa de un retorno. Era una canción popular, el “Qué será”, de José Feliciano. Y la cantamos juntos.
May 9th, 2007 at 2:53 pm
la poesía está de luto. Adiós maestro.
November 24th, 2007 at 6:57 pm
watanabe